1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y ayúdame de la mejor forma para considerar y darle importancia al derecho de mis vecinos y amigos, aquellos que conocen perfectamente nuestro derecho y se oponen a nuestros enemigos.
2. Bríndales éxito en la observación de Tu tradición y en el tomar las bellezas de Tu conducta, siendo benevolente con sus debili­dades, compensando su pobreza, visitando sus enfermos, guian­do a quién de ellos busca la Buena Dirección, aconsejando bien a quién de ellos consulta, yendo a ver al recién llegado, guar­dando sus secretos, ocultando sus defectos, apoyando a sus oprimidos, ofreciéndoles lo bueno de la mejor forma, benefi­ciándolos u otorgándoles con regalos y dádivas y brindándoles lo necesario para la vida antes que sea pedido...
Acuérdate de cuando la mujer de ‘Imrán dijo: “¡Oh, Señor mío!, por cierto que te he consagrado íntegramente el fruto de mis entrañas,
¡Acéptamelo!, porque eres Exorable, Sapientísimo”. (3:35)
También es preferible que se reciten las siguientes aleyas en voz alta, en el momento en que la mujer está dando a luz, y para el bebé apenas nazca. (Está demostrado científicamente que las primeras palabras que el niño escucha tendrán un efecto permanente en él).
“Dios os extrajo de las entrañas de vuestras madres desprovistos de entendimiento, os proporcionó el oído, la vista y la mente para que se lo agradecierais. (16:78)
Dios mío, me refugio en Ti de la maldad de mi ego
y de la maldad de cada gobernante riguroso,
y de la maldad de cada rebelde demonio
y de la maldad de cada déspota impertinente,
y del mal de todo destino funesto,
y de la maldad de cada ser viviente, que Tú tomas por el copete,
Ciertamente que Tú estás en el Sendero Recto
Y Tú eres Protector de todas las cosas.
«Ciertamente que mi Ualí (Protector, amigo) es Allah, quien reveló el Libro
y Él es quien ampara a los virtuosos». (7:196) ...
1. ¡Oh, Dios! He cortado mi relación con otros y vinculándome Contigo.
2. He sincerado mi corazón y me he dirigido completamente hacia Ti.
3. Aparté mi rostro de quien está necesitado de Tu atención.
4. Dejé de pedir a Quien no puede prescindir de Tu favor.
5. Vi que el ruego de un necesitado a otro necesitado es una mues­tra de ignorancia y un desvío del intelecto.
6. He visto a menudo ¡oh, Dios mío! Que la gente pide el poder y la gloria a otros en vez de a Ti y son humillados, desean la riqueza de otros en vez de la Tuya y son empobrecidos; inten­tan la elevación y terminan envilecidos...
... ¡Oh, Quien es capaz de satisfacer las necesidades de los solicitantes!
¡Oh, Quien conoce lo que hay en el interior (de las criaturas)! ¡Oh, Quien alienta a los afligidos!
¡Oh, Quien alivia a los entristecidos! ¡Oh, Misericordioso con los ancianos!
¡Oh, Sustentador de los niños pequeños! ¡Oh, Quien no necesita de explicación alguna (de aquello que necesitan Tus siervos),...
Dios mío, acudí a Tu explanada por mi convicción en tu Unicidad y Eternidad,
y que no hay nadie más que Tú que tenga Poder para satisfacer mi necesidad,
y yo se, ¡oh mi Señor!, que ciertamente que cada vez que se manifiestan Tus Gracias para mi se acrecienta mi necesidad de Ti.
Y ciertamente que me ha surgido la necesidad de… (formular el pedido).
Ciertamente que para resolverlo Tú eres Sabio prescindiendo de haber recibido enseñanza, y de vasto poder sin que nada te apareje dificultad.
Entonces, te pido por Tu Nombre, el cual has depositado sobre las montañas, y se redujeron a polvo y lo has dispuesto en los cielos, entonces se hendieron,...
¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y consolida las fronteras de los musulmanes con Tu poder. Apoya a sus guardianes con Tu fuerza y completa su disposición con Tu riqueza y opulencia.
¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, e incrementa el número de soldados, afila sus armas, preserva sus emplaza­mientos y refuerza los puntos importantes y el corazón de su guarnición. Concílialos a todos ellos entre sí, dispón sus asun­tos preparándolos de la mejor manera y cubre sus necesidades en forma continua, Tú solo soluciona sus problemas, apóyalos con la victoria, auxílialos dándoles la paciencia y enséñales las soluciones precisas.
¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y hazles cono­cer las enseñanzas exactas de lo que ignoran sobre la guerra, instruyéndolos sobre lo que no saben y dándoles visión sobre aquello que no ven...
5. ¡Oh, Dios! Si volvieras de mí Tu cara generosa, o me negaras Tu inmenso favor, o me retiraras Tu sustento, o cortaras el lazo de Tu misericordia, no encontraría los medios para mi esperan­za, excepto en Ti, ni podría obtener lo que está ante Ti con ayuda de otro que no fueras Tú. Pues yo soy Tu siervo y estoy bajo Tu control. Estoy bajo Tu poder.
6. No existe otra orden para mí más que la Tuya. Tu sentencia sobre mí es efectiva y Tu determinación sobre mí es justa. No hay fuerza que me permita salir de Tu dominio, ni puedo sobre­pasar Tu poder. No estoy capacitado para atraer Tu amor, ni puedo llegar a Tu complacencia, ni puedo alcanzar lo que posees, excepto a través de mi obediencia a Ti y de Tu inmensa compensación...
“Oh, Señor mío!, dilátame el pecho,
“Facilítame la tarea,
“Y desata el nudo de mi lengua,
“Para que comprenda mi decir...
Señor nuestro, perdóname y perdona a mis padres y a los creyentes el día de la rendición de cuentas.
Señor Mío, perdóname a mí y a mis padres y a la persona que ingrese en mi casa siendo creyente y para los creyentes y las creyentes.
“Dios Mío, ten Misericordia de ellos, tal como (como lo hicieron cuando) me criaron siendo pequeño”
¡Dios mío! ¡Bendice a Muhammad (s.a.w.) y a la descendencia de Muhammad (s.a.w.) y envía la recompensa a la tumba de… (decir el nombre del difunto).

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