Relata el Imam Ya’far As-Sadiq (a.s.), “Cuando quieras relatar un dicho nuestro (o cualquier otra cosa que desees recordar), y Satanás te haya hecho olvidar, pon la mano en tu frente y di:
Bendice Dios a Muhammad (s.a.w.) y su descendencia.
Te pido Oh, Dios mío, Oh, Quien hace recordar el bien, lo practica y lo ordena.
Hazme recordar lo que Satanás me hizo olvidar.
1. ¡Oh, Dios! Bendice a los portadores de Tu trono, quienes no se cansan de glorificarte, ni se aburren de santificarte, ni se fati­gan por adorarte. En cuanto a Tu orden no eligen la negligencia en vez del esfuerzo, ni son desatentos en cuanto al amor hacia Ti.
2. A Israfil (Rafael), el dueño del cuerno, quien está esperando Tu autorización y la llegada de la orden para que así, soplándolo, despierte a quienes están rehenes en sus tumbas (es decir, a los muertos el Día de la Resurrección).
3. A Mikail (Miguel), el poseedor de un alto grado y una gran jerarquía ante Ti por obedecerte.
4. A Yibril (Gabriel), el Fiel (al Amin: digno de toda confianza) a Tu revelación, quien es obedecido por la gente de los cielos y ante Ti es muy digno y próximo. Al Espíritu (Ruh).
5. Quien está por encima de los ángeles de los velos...
Cuando te pares en la tumba para la zyarat de la Señora Fátima az-Zahra debes decir lo siguiente:
Oh Tú, la examinada (puesta a prueba), te puso a prueba Aquel que te creó antes de haberte creado, pues te halló paciente frente a la prueba.
Admitimos serte fiel, creer en ti y ser pacientes frente a todo lo que nos ha llegado de parte de tu padre, la paz sea con él y su familia, y todo lo que su Sucesor nos ha traído.
Entonces, te preguntamos si en realidad hemos creído en ti; de tal forma que nos unas a aquellos que creyeron en ambos (el Santo Profeta y el Imam Ali), para que así podamos sentirnos felices por haber sido purificados como resultado de nuestra lealtad a ustedes...

1. ¡Oh, Aquel a Quien no se le terminan ni agotan las maravillas de Su grandiosidad! Bendice a Muhammad (PB) y a su fami­lia, e impide que nos apartemos de Tu majestuosidad.
2. ¡Oh, Aquel a Quien el tiempo de Su reino es interminable, Bendice a Muhammad y a su familia, y libera nuestros cuellos de Tu castigo!
3. ¡Oh, Aquel a Quien los tesoros de Su misericordia no desapare­cen! Bendice a Muhammad y a su familia, y establece para no­sotros una parte de Tu clemencia...
... ¡Oh, el que indica su esencia, mediante su esencia misma (y Su existencia es prueba de Su existencia) y está exento de asemejarse a sus criaturas (por carecer Dios y estar exceptuado de toda condición y cualidad humana) y su Majestuosidad está exaltada más allá de armonizar con las propiedades de las mismas.
¡Oh, Quien está cercano a las nociones de los pensamientos, lejos de la observación de los ojos, y sabe lo que habrá de acontecer antes de que suceda!
¡Oh, Quien me hace reposar en el lecho de Su seguridad y confianza!,...
Glorificado sea Quien no atenta contra los habitantes de Su (propio) reino
Glorificado sea Aquél que no castiga a los habitantes de la tierra con diferentes penas
Glorificado sea Aquél que es Benevolente, Misericordioso
¡Dios Mío!, dispón en mi corazón luz, percepción, entendimiento y conocimiento.
Ciertamente que Tú eres Poderoso sobre todas las cosas.
1. Alabado sea Dios, Quien nos ha agraciado con Muhammad, Su Profeta, la bendición de Dios sea sobre él y su familia, como no lo ha hecho con las comunidades anteriores ni los ciclos pasa­dos, con Su Poder al cual nada ni nadie, por más grande que sea, puede impedirle hacer lo que desea ni desaparece nada de Él aunque sea suave e insignificante como una partícula.
2. Con nosotros culminó la creación (convirtiéndonos la última de las comunidades), tomándonos como testigos contra quie­nes niegan la verdad y haciéndonos crecer como una comuni­dad por encima de las comunidades menores en Su gracia.
3. ¡Oh, Dios mío! Bendice, pues, a Muhammad, Tu fiel sobre Tu revelación, Tu elegido, el noble de Tu creación, el escogido de Tus siervos, el guía de la misericordia, el señor de la comuni­dad, el líder del bien y la llave de las bendiciones.
4. Él sumergió su alma en dificultades para ejecutar Tu orden...
1. La alabanza pertenece a Dios, Quien creó la noche y el día con Su fuerza.
2. Los diferenció con Su poder.
3. Y señaló para cada uno de ellos un límite determinado y un tiempo extendido.
4. Él hace que cada uno de ellos acorte su plazo y lo alargue, para beneficio de Sus siervos con lo cual los alimenta y los hace crecer.
5. Pues, creó para ellos la noche, «a fin de que pudieran reposar en ella»17 de los movimientos laboriosos y de las actividadesfatigantes. Él la hizo de una vestimenta con la cual ellos pudie­ran cobijarse en su descanso y su sueño, que pudiera ser para ellos la recuperación de la tranquilidad y la fuerza, para que pudiesen obtener en ella placer y pasión...
¡Oh, Dios! Establéceme en un estado tal que tenga miedo de mis padres tal como temo a un sultán opresor, y los trate bien, con amabilidad, tal como una madre benévola trata a su hijo. Haz que mi obediencia y buena conducta hacia mis padres, sean para mis ojos más placenteros y gratos que el descanso de quien tiene mucho sueño, y más agradable para mi corazón que el agua fresca para quien tiene mucha sed, prefiriendo sus deseos sobre los míos, y anteponiendo su complacencia a la mía, eli­giéndola y considerando el bien que ellos me hacen como abun­dante aunque sea escaso, y considerando el bien que yo les hago como insignificante aunque sea abundante. ...
En El nombre de Dios, el Administrador de los asuntos,
Las Alabanzas pertenecen a Dios que creó la luz de la luz
y descendió la luz sobre el monte Tur (monte Sinaí),
en un libro abierto (Taura), en un pergamino desplegado,
en una medida decretada a Su Profeta Sabio y Benevolente (Moisés a.s.), o el Profeta Muhammad (s.a.w.)و
Alabado sea Allah, que es mencionado con Grandeza,
conocido por Su Gloria y agradecido (de parte de las criaturas) en el bienestar y en las aflicciones.
Y Bendiga Allah a Nuestro Señor Muhammad (s.a.w.) y a su descendencia Purificada...

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