1. ¡Oh, Dios! Tres cuestiones me impiden pedir ante Ti, mientras que una me impulsa a hacerlo.
2. Me impiden pedirte: un mandato que Tú has sentenciado, de cuya obediencia me he atrasado siendo; una prohibición que Tú me has vedado hacia la cual yo me dirigí rápidamente; una merced que Tú me has agraciado, de cuyo agradecimiento he sido desatento.
3. Me impulsa a pedirte, el favor que Tú tienes para con quien se dirige hacia Ti y va hacia Ti pensando en Ti con buena inten­ción (creyendo firmemente que Tú no rechazas a nadie). Por­que todas Tus bondades proceden de Tu favor y todas Tus mercedes no necesitan requisitos previos para ser otorgadas...
1. ¡Oh, Dios! Nos refugiamos en Ti de la incitación del demonio, maldito rechazado, de su astucia y de sus acechanzas, de con­fiar en sus falsos deseos arrojados sobre nuestros corazones, de sus promesas, engaños y estafas.
2. Nos refugiamos en Ti de aquel que anhela desviarnos de Tu obediencia y avergonzarnos a través de Tu desobediencia; o que engalana ante nosotros lo que nos parece lindo, o que nos muestra como detestable lo que nos resulta detestable y pesado (refúgianos en Ti de todas estas cosas).
3. ¡Oh, Dios! Apártalo de nosotros a través de Tu adoración, de­rríbalo a través del esfuerzo en el camino de Tu amor y estable­ce entre nosotros y él un velo que no pueda cortar y un dique fuerte que no pueda arruinar.
4. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y aleja al de­monio de nosotros, ocupándolo con algunos de Tus enemigos; presérvanos de él a tavés de Tu protección; repele su engaño de nosotros; hazlo huir de nuestra presencia y evita su presencia a nuesrtro alrededor...
«La alabanza sea con Dios, Señor del universo».
¡Oh, Dios! Alabado seas Tú, el Creador de los cielos y la tierra, el Poseedor de la majestuosidad y la gloria, el Señor de los señores, el Dios de todos los adorados, el Creador de Todas las criaturas y el Heredero de todas las cosas. «No hay nada semejante a Él». El conocimiento de ninguna cosa se Le oculta. «Él abarca (absolutamente) todas las cosas». Él es «custodio de todas las cosas».
Tú eres Dios, ¡no hay divino excepto Tú, único, sin nada parecido, singular en Su esencia, sin semejantes...
Dios mío, Señor de la Sublime Luz, Señor del Trono Elevado, Señor del Mar incandescente. Aquél que ha hecho descender la Torah, el Evangelio y los Salmos.
Señor de la sombra y del calor. Quien ha hecho descender el Sublime Corán.
Señor de los ángeles próximos a Dios, de los Profetas y de los Enviados.
Dios mío, te imploro por tu Noble Rostro, por la Luz de Tu Rostro Luminoso, por tu Reino Eterno. ¡Oh Viviente!, ¡Oh Subsistente! Te imploro por Tu Nombre, aquél mediante el cual son reformados los primeros y los últimos...
1. ¡Oh, Dios! Danos de beber de la lluvia, y extiende sobre noso­tros Tu misericordia a través de Tu abundante tormenta desde las extensas nubes, que corren en todas direcciones para hacer brotar las plantas y hermosos vegetales en Tu tierra.
2. Agracia a Tus siervos a través de la maduración de las frutas, vivifica Tus países haciendo brotar las flores. Haz que estén presentes Tus nobles ángeles escribas para dar de beber un be­neficio de Tu Parte cuya inmensidad sea permanente, con una lluvia amplia, extensiva, efectiva y rápida.
3. Que vivifique lo que estaba muerto, haga recuperarse lo que estaba perdido, haga salir lo próximo y haga extender las mercedes. Te rogamos una nube amontonada, agradable, buena y extensa, que posea abundante agua, cuya lluvia no sea perma­nente causando daños y cuyo rayo no resulte engañoso (hacien­do mucho alboroto sin dar agua)...
1. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Destino final de las necesidades!
2. ¡Oh, Aquel Quien posee la obtención de los deseos!
3. ¡Oh, Quien no otorga Sus mercedes a cambio de un precio!
4. ¡Oh, Quien no oscurece Su concesión reprochándolo!
5. ¡Oh, Aquel a Quien todos piden riquezas y de Quien nadie pue­de prescindir!
6. ¡Oh, Aquel hacia Quien todos pueden dirigirse deseándole ardientemente y nadie siente aversión a Él!...
1. La alabanza sea con Dios, el Primero sin ningún primero que lo anteceda, el Último sin ningún último después de Él.
2. Él es Aquél a Quien la mirada de los observadores no alcanza, y ante Quien la imaginación de los fisonomistas se muestra im­potente.
3. Hizo la creación con Su poder y la produjo según Su voluntad.
4. Luego la hizo marchar en el camino de Su deseo, haciéndola surgir en la senda de Su amor, en tanto que ellos no pueden atravesar de los límites que les ha designado. ...
¡Oh mis señores y protectores! ¡He dirigido mi rostro hacia vosotros, mis guías y mis fuentes, para el día de mi carencia y mi necesidad hacia Dios!
Y he solicitado vuestra mediación y pedido vuestra intercesión ante Dios. ¡Interceded por mí ante Dios!
¡Y rescatadme de mis pecados ante Dios
puesto que vosotros sois mis mediadores ante Dios,
y por vuestro amor y vuestra proximidad (a Dios) espero la salvación de Dios!
¡Sed mi esperanza ante Dios! ¡Oh mis señores! ¡Oh Amigos de Dios!
¡Dios les bendiga a todos ellos y maldiga a los enemigos de Dios, a los tiranos de entre ellos, de entre los primeros y los últimos...
2. ¡Oh, Dios! Cuando surja de nosotros un defecto que afecte a la religión o al mundo, establécelo sobre aquello que desaparece más rápido (es decir, sobre el mundo) y coloca el arrepenti­miento sobre aquello que más perdura (es decir, la religión).
3. Cuando queramos hacer dos cosas, una de las cuales Te com­placería mientras que la otra Te encolerizaría contra nosotros, inclínanos hacia lo que Te complace y debilita nuestro poder para aquello de lo que resulta Tu cólera contra nosotros.
4. Y en estas etapas, no dejes libres a nuestras almas, pues ellas seleccionan lo erróneo, salvo en los casos en los que Tú les das éxito, y ellas ordenan el mal excepto en los casos en los que Tú te apiadas de ellas...
¡Oh, el Mejor de los que Observan!
¡Oh, el Mejor de los que Oyen!
Y ¡Oh, el más rápido en realizar el cómputo!
Y ¡Oh, el más Misericordioso de los Misericordiosos!

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