¡Oh, Dios! Establéceme en un estado tal que tenga miedo de mis padres tal como temo a un sultán opresor, y los trate bien, con amabilidad, tal como una madre benévola trata a su hijo. Haz que mi obediencia y buena conducta hacia mis padres, sean para mis ojos más placenteros y gratos que el descanso de quien tiene mucho sueño, y más agradable para mi corazón que el agua fresca para quien tiene mucha sed, prefiriendo sus deseos sobre los míos, y anteponiendo su complacencia a la mía, eli­giéndola y considerando el bien que ellos me hacen como abun­dante aunque sea escaso, y considerando el bien que yo les hago como insignificante aunque sea abundante. ...
1. ¡Oh, Dios! Agráciame con la permanencia de mis hijos, hacién­dolos justos para mí, permitiéndome disfrutar de ellos. 2. ¡Oh, Dios! Prolonga para mí sus edades y alarga sus vidas. Haz crecer el pequeño y fortalece al débil. Otorga salud a sus cuer­pos, a su religión, y a sus caracteres dando salud a sus almas, a sus miembros y a todos sus asuntos por los cuales estoy pre­ocupado. Aumenta para mí y a través de mis manos sus provi­siones. 3. Hazlos buenos, piadosos, inteligentes, oyentes, obedientes a Ti, que amen a Tus amigos dándoles un buen consejo, caprichosos con todos Tus enemigos y poseedores de odio contra ellos. ¡Amén! ...
¡Oh mis señores y protectores! ¡He dirigido mi rostro hacia vosotros, mis guías y mis fuentes, para el día de mi carencia y mi necesidad hacia Dios!
Y he solicitado vuestra mediación y pedido vuestra intercesión ante Dios. ¡Interceded por mí ante Dios!
¡Y rescatadme de mis pecados ante Dios
puesto que vosotros sois mis mediadores ante Dios,
y por vuestro amor y vuestra proximidad (a Dios) espero la salvación de Dios!
¡Sed mi esperanza ante Dios! ¡Oh mis señores! ¡Oh Amigos de Dios!
¡Dios les bendiga a todos ellos y maldiga a los enemigos de Dios, a los tiranos de entre ellos, de entre los primeros y los últimos...
2. ¡Oh, Dios! Cuando surja de nosotros un defecto que afecte a la religión o al mundo, establécelo sobre aquello que desaparece más rápido (es decir, sobre el mundo) y coloca el arrepenti­miento sobre aquello que más perdura (es decir, la religión).
3. Cuando queramos hacer dos cosas, una de las cuales Te com­placería mientras que la otra Te encolerizaría contra nosotros, inclínanos hacia lo que Te complace y debilita nuestro poder para aquello de lo que resulta Tu cólera contra nosotros.
4. Y en estas etapas, no dejes libres a nuestras almas, pues ellas seleccionan lo erróneo, salvo en los casos en los que Tú les das éxito, y ellas ordenan el mal excepto en los casos en los que Tú te apiadas de ellas...
¡Oh, el Mejor de los que Observan!
¡Oh, el Mejor de los que Oyen!
Y ¡Oh, el más rápido en realizar el cómputo!
Y ¡Oh, el más Misericordioso de los Misericordiosos!
...‘¡Dios mío! esta es la gente de mi casa (ahlu-l bait), mis (más) íntimos y (más) allegados, su carne es mi carne y su sangre es mi sangre. Me aqueja lo que les aqueja y me entristece lo que les entristece, estoy en guerra contra quien les combate,
estoy en paz con aquel que esté en paz con ellos; soy enemigo de sus enemigos y amo a quien les ama. Ciertamente que ellos son de mí y yo de ellos. Por ello, dispón Tus bendiciones, Tus mercedes, Tu misericordia, Tu indulgencia y Tu satisfacción sobre mi y sobre ellos, y aleja de ellos la impureza y purifícales sobremanera.’
Entonces Dios Glorioso y Majestuoso dijo “¡Oh, ángeles! y ¡oh habitantes de mis cielos! Ciertamente que no creé el inmenso cielo ni la extendida tierra, ni la luminosa la luna, ni el refulgente sol, ni astro que orbita, ni mar que fluye, ni barco navega, sino únicamente por el amor a estos cinco que se encuentran bajo el manto.”...
وَقُلِ الْحَمْدُ لِلَّهِ الَّذِي لَمْ يَتَّخِذْ وَلَداً وَلَمْ يَكُن لَّهُ شَرِيكٌ فِي الْمُلْكِ وَلَمْ يَكُن لَهُ وَلِيٌّ مِّنَ الذُّلِّ وَكَبِّرْهُ تَكْبِيرَاً
Y di: ¡Alabado sea Dios, que jamás tuvo hijo alguno, tampoco tuvo ningún copartícipe en el Poder, ni protector por incapacidad! ¡Magnifícale fervorosamente!...
Cuando uno se despierta por la noche para realizar la oración preferible de la noche o en el alba para realizar la oración del alba, es preferible prosternarse ante Dios, agradecerle y recitar la siguiente súplica en la prosternación o luego de ella:
اَلْحَمْدُلِلّهِ الَّذى اَحْيانى بَعْدَ ما اَماتَنى وَ اِلَيْهِ النُّشُورُ اَلْحَمْدُ لِلّهِ الَّذى رَدَّ عَلَىَّ رُوحى لاَِحْمَدَهُ وَاَعْبُدَهُ
Alabado sea Dios, Quien me dio la vida luego de haber muerto y hacia Él será el retorno. Alabado sea Dios Quien me devolvió el alma para alabarle y adorarle...
Se narra del Profeta Muhammad (s.a.w.): “Quien quiera tener bienestar en su vida, que recuerde con frecuencia los siguientes “Dikr” (Recuerdos).
1) Decir: بِسْمِ اللَّهِ الرَّحْمنِ الرَّحيمِ “bismil·lâhi-r rahmâni-r rahîm (En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso); al comienzo de cada cosa que haga.
2) Decir: اَلْحَمُدلِلَّهِ رَبِّ الْعالَمينَ al hamdu lil·lâhi rabbi-l ‘âlamîn (La Alabanza sea para Dios, Señor del Universo); cuando recibe una gracia proveniente de un medio lícito.
3) Decir: اَسْتَغْفِرُ اللهَ رَبّي وَ أَتوبُ إِلَيْه astagfirul·lâha rabbî wa atûbu ilaih (pido perdón a Dios y Él me vuelvo arrepentido); cuando incurre en algún error o desliz.
4) Decir: لا حَوْلَ وَ لاقُوَّةَ اِلاّ بِاللَّهِ الْعَلِيِّ الْعَظيمِ lâ haula wa lâ qûuata il·lâ bil·lâhi-l ‘alîi-l ‘adzim (No hay poder ni Fuerza sino en Dios, el Altísimo, el Majestuoso); cuando es azotado por tristeza y dolor...
1. ¡Oh, Dios! Tú nos examinas al pensar mal acerca de nuestro sustento, y en nuestras edades con los deseos prolongados, de tal modo que pidamos Tu sustento de quienes son sustentados, y ambicionamos para nuestros deseos las edades de quienes han vivido mucho.
2. Entonces, bendice a Muhammad y a su familia, y otórganos una certeza absoluta a través de la cual nos abstengamos de la pena de pedir a otros. Arroja en nuestros corazones la perfecta confianza con la cual nos libras de la intensa fatiga de buscar el sustento.
3. Establece la promesa que has declarado en Tu revelación y has jurado después en Tu libro como medio para cortar nuestro es­fuerzo y preocupación por nuestro sustento (sin desear más de lo necesario), el cual Tú mismo has garantizado y Te has com­prometido a brindar...

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