En El nombre de Dios, el Administrador de los asuntos,
Las Alabanzas pertenecen a Dios que creó la luz de la luz
y descendió la luz sobre el monte Tur (monte Sinaí),
en un libro abierto (Taura), en un pergamino desplegado,
en una medida decretada a Su Profeta Sabio y Benevolente (Moisés a.s.), o el Profeta Muhammad (s.a.w.)و
Alabado sea Allah, que es mencionado con Grandeza,
conocido por Su Gloria y agradecido (de parte de las criaturas) en el bienestar y en las aflicciones.
Y Bendiga Allah a Nuestro Señor Muhammad (s.a.w.) y a su descendencia Purificada...
1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y vísteme con la salud proveniente de Ti. Abárcame en ella, resguárdame, hónrame y enriquéceme con ella. Bríndamela como limosna y provéemela. Extiéndemela y perfecciónala para mi provecho. No me separes de Tu salud en este mundo ni en el otro.
2. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y bríndame una salud suficiente, que me cure; robusta, que vaya en aumen­to y que sane mi cuerpo en este mundo y en el otro...
1. ¡Oh, Dios! Alabado seas Tú por Tu buena determinación y por lo que alejaste de mí Tus calamidades. No hagas que la salud que hoy me brindas sea lo único que me corresponda en suerte de Tu misericordia, pues tengo miedo de resultar desafortuna­do con esto que amo (la salud en este mundo) y que otro sea feliz (en el otro mundo) con aquello que detesto (la prueba en este mundo, que será causa de felicidad en el otro mundo).

2. Si la salud en la cual transcurren mis días y mis noches resulta ser el prefacio de una desgracia permanente y una condena per­petua. Si es así, entonces, adelanta aquello que has postergado y posterga aquello que has adelantado (es decir, la salud y bo­nanza que ahora gozo sean postergadas para el otro mundo).

3. Pues aquello cuyo final es la extinción no es demasiado y aque­llo cuya consecuencia es eterna no es insignificante. Y bendice a Muhammad y a su familia.
... ¡Oh Allah!, perdóname aquellos pecados que rasgan la Protección.
¡Oh Allah!, perdóname aquellos pecados que atraen el castigo.
¡Oh Allah!, perdóname aquellos pecados que alteran la bendición...
Alabado sea Dios cuya determinación y decreto no puede ser rechazada por nada.
Cuyo otorgamiento no puede ser obstaculizado e impedido por nada.
Y cuya producción no puede ser semejante a la fabricación de nadie.
Él es el Generoso, Vasto y Extenso.
Él dio origen al género de las cosas maravillosamente creadas.
Y perfeccionó la producción a través de Su sabiduría.
1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y ayúdame de la mejor forma para considerar y darle importancia al derecho de mis vecinos y amigos, aquellos que conocen perfectamente nuestro derecho y se oponen a nuestros enemigos.
2. Bríndales éxito en la observación de Tu tradición y en el tomar las bellezas de Tu conducta, siendo benevolente con sus debili­dades, compensando su pobreza, visitando sus enfermos, guian­do a quién de ellos busca la Buena Dirección, aconsejando bien a quién de ellos consulta, yendo a ver al recién llegado, guar­dando sus secretos, ocultando sus defectos, apoyando a sus oprimidos, ofreciéndoles lo bueno de la mejor forma, benefi­ciándolos u otorgándoles con regalos y dádivas y brindándoles lo necesario para la vida antes que sea pedido...
Acuérdate de cuando la mujer de ‘Imrán dijo: “¡Oh, Señor mío!, por cierto que te he consagrado íntegramente el fruto de mis entrañas,
¡Acéptamelo!, porque eres Exorable, Sapientísimo”. (3:35)
También es preferible que se reciten las siguientes aleyas en voz alta, en el momento en que la mujer está dando a luz, y para el bebé apenas nazca. (Está demostrado científicamente que las primeras palabras que el niño escucha tendrán un efecto permanente en él).
“Dios os extrajo de las entrañas de vuestras madres desprovistos de entendimiento, os proporcionó el oído, la vista y la mente para que se lo agradecierais. (16:78)
Dios mío, me refugio en Ti de la maldad de mi ego
y de la maldad de cada gobernante riguroso,
y de la maldad de cada rebelde demonio
y de la maldad de cada déspota impertinente,
y del mal de todo destino funesto,
y de la maldad de cada ser viviente, que Tú tomas por el copete,
Ciertamente que Tú estás en el Sendero Recto
Y Tú eres Protector de todas las cosas.
«Ciertamente que mi Ualí (Protector, amigo) es Allah, quien reveló el Libro
y Él es quien ampara a los virtuosos». (7:196) ...
1. ¡Oh, Dios! He cortado mi relación con otros y vinculándome Contigo.
2. He sincerado mi corazón y me he dirigido completamente hacia Ti.
3. Aparté mi rostro de quien está necesitado de Tu atención.
4. Dejé de pedir a Quien no puede prescindir de Tu favor.
5. Vi que el ruego de un necesitado a otro necesitado es una mues­tra de ignorancia y un desvío del intelecto.
6. He visto a menudo ¡oh, Dios mío! Que la gente pide el poder y la gloria a otros en vez de a Ti y son humillados, desean la riqueza de otros en vez de la Tuya y son empobrecidos; inten­tan la elevación y terminan envilecidos...
... ¡Oh, Quien es capaz de satisfacer las necesidades de los solicitantes!
¡Oh, Quien conoce lo que hay en el interior (de las criaturas)! ¡Oh, Quien alienta a los afligidos!
¡Oh, Quien alivia a los entristecidos! ¡Oh, Misericordioso con los ancianos!
¡Oh, Sustentador de los niños pequeños! ¡Oh, Quien no necesita de explicación alguna (de aquello que necesitan Tus siervos),...

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