¡Oh, Dios! Establéceme en un estado tal que tenga miedo de mis padres tal como temo a un sultán opresor, y los trate bien, con amabilidad, tal como una madre benévola trata a su hijo. Haz que mi obediencia y buena conducta hacia mis padres, sean para mis ojos más placenteros y gratos que el descanso de quien tiene mucho sueño, y más agradable para mi corazón que el agua fresca para quien tiene mucha sed, prefiriendo sus deseos sobre los míos, y anteponiendo su complacencia a la mía, eli­giéndola y considerando el bien que ellos me hacen como abun­dante aunque sea escaso, y considerando el bien que yo les hago como insignificante aunque sea abundante. ...
1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y vísteme con la salud proveniente de Ti. Abárcame en ella, resguárdame, hónrame y enriquéceme con ella. Bríndamela como limosna y provéemela. Extiéndemela y perfecciónala para mi provecho. No me separes de Tu salud en este mundo ni en el otro.
2. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y bríndame una salud suficiente, que me cure; robusta, que vaya en aumen­to y que sane mi cuerpo en este mundo y en el otro...
1. ¡Oh, Dios! Agráciame con la permanencia de mis hijos, hacién­dolos justos para mí, permitiéndome disfrutar de ellos. 2. ¡Oh, Dios! Prolonga para mí sus edades y alarga sus vidas. Haz crecer el pequeño y fortalece al débil. Otorga salud a sus cuer­pos, a su religión, y a sus caracteres dando salud a sus almas, a sus miembros y a todos sus asuntos por los cuales estoy pre­ocupado. Aumenta para mí y a través de mis manos sus provi­siones. 3. Hazlos buenos, piadosos, inteligentes, oyentes, obedientes a Ti, que amen a Tus amigos dándoles un buen consejo, caprichosos con todos Tus enemigos y poseedores de odio contra ellos. ¡Amén! ...
1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y ayúdame de la mejor forma para considerar y darle importancia al derecho de mis vecinos y amigos, aquellos que conocen perfectamente nuestro derecho y se oponen a nuestros enemigos.
2. Bríndales éxito en la observación de Tu tradición y en el tomar las bellezas de Tu conducta, siendo benevolente con sus debili­dades, compensando su pobreza, visitando sus enfermos, guian­do a quién de ellos busca la Buena Dirección, aconsejando bien a quién de ellos consulta, yendo a ver al recién llegado, guar­dando sus secretos, ocultando sus defectos, apoyando a sus oprimidos, ofreciéndoles lo bueno de la mejor forma, benefi­ciándolos u otorgándoles con regalos y dádivas y brindándoles lo necesario para la vida antes que sea pedido...
... ¡Oh, Quien es capaz de satisfacer las necesidades de los solicitantes!
¡Oh, Quien conoce lo que hay en el interior (de las criaturas)! ¡Oh, Quien alienta a los afligidos!
¡Oh, Quien alivia a los entristecidos! ¡Oh, Misericordioso con los ancianos!
¡Oh, Sustentador de los niños pequeños! ¡Oh, Quien no necesita de explicación alguna (de aquello que necesitan Tus siervos),...
Acuérdate de cuando la mujer de ‘Imrán dijo: “¡Oh, Señor mío!, por cierto que te he consagrado íntegramente el fruto de mis entrañas,
¡Acéptamelo!, porque eres Exorable, Sapientísimo”. (3:35)
También es preferible que se reciten las siguientes aleyas en voz alta, en el momento en que la mujer está dando a luz, y para el bebé apenas nazca. (Está demostrado científicamente que las primeras palabras que el niño escucha tendrán un efecto permanente en él).
“Dios os extrajo de las entrañas de vuestras madres desprovistos de entendimiento, os proporcionó el oído, la vista y la mente para que se lo agradecierais. (16:78)
En El nombre de Dios, el Administrador de los asuntos,
Las Alabanzas pertenecen a Dios que creó la luz de la luz
y descendió la luz sobre el monte Tur (monte Sinaí),
en un libro abierto (Taura), en un pergamino desplegado,
en una medida decretada a Su Profeta Sabio y Benevolente (Moisés a.s.), o el Profeta Muhammad (s.a.w.)و
Alabado sea Allah, que es mencionado con Grandeza,
conocido por Su Gloria y agradecido (de parte de las criaturas) en el bienestar y en las aflicciones.
Y Bendiga Allah a Nuestro Señor Muhammad (s.a.w.) y a su descendencia Purificada...
¡Oh mis señores y protectores! ¡He dirigido mi rostro hacia vosotros, mis guías y mis fuentes, para el día de mi carencia y mi necesidad hacia Dios!
Y he solicitado vuestra mediación y pedido vuestra intercesión ante Dios. ¡Interceded por mí ante Dios!
¡Y rescatadme de mis pecados ante Dios
puesto que vosotros sois mis mediadores ante Dios,
y por vuestro amor y vuestra proximidad (a Dios) espero la salvación de Dios!
¡Sed mi esperanza ante Dios! ¡Oh mis señores! ¡Oh Amigos de Dios!
¡Dios les bendiga a todos ellos y maldiga a los enemigos de Dios, a los tiranos de entre ellos, de entre los primeros y los últimos...
2. ¡Oh, Dios! Cuando surja de nosotros un defecto que afecte a la religión o al mundo, establécelo sobre aquello que desaparece más rápido (es decir, sobre el mundo) y coloca el arrepenti­miento sobre aquello que más perdura (es decir, la religión).
3. Cuando queramos hacer dos cosas, una de las cuales Te com­placería mientras que la otra Te encolerizaría contra nosotros, inclínanos hacia lo que Te complace y debilita nuestro poder para aquello de lo que resulta Tu cólera contra nosotros.
4. Y en estas etapas, no dejes libres a nuestras almas, pues ellas seleccionan lo erróneo, salvo en los casos en los que Tú les das éxito, y ellas ordenan el mal excepto en los casos en los que Tú te apiadas de ellas...

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