... ¡Oh, Quien es capaz de satisfacer las necesidades de los solicitantes!
¡Oh, Quien conoce lo que hay en el interior (de las criaturas)! ¡Oh, Quien alienta a los afligidos!
¡Oh, Quien alivia a los entristecidos! ¡Oh, Misericordioso con los ancianos!
¡Oh, Sustentador de los niños pequeños! ¡Oh, Quien no necesita de explicación alguna (de aquello que necesitan Tus siervos),...
Acuérdate de cuando la mujer de ‘Imrán dijo: “¡Oh, Señor mío!, por cierto que te he consagrado íntegramente el fruto de mis entrañas,
¡Acéptamelo!, porque eres Exorable, Sapientísimo”. (3:35)
También es preferible que se reciten las siguientes aleyas en voz alta, en el momento en que la mujer está dando a luz, y para el bebé apenas nazca. (Está demostrado científicamente que las primeras palabras que el niño escucha tendrán un efecto permanente en él).
“Dios os extrajo de las entrañas de vuestras madres desprovistos de entendimiento, os proporcionó el oído, la vista y la mente para que se lo agradecierais. (16:78)
En El nombre de Dios, el Administrador de los asuntos,
Las Alabanzas pertenecen a Dios que creó la luz de la luz
y descendió la luz sobre el monte Tur (monte Sinaí),
en un libro abierto (Taura), en un pergamino desplegado,
en una medida decretada a Su Profeta Sabio y Benevolente (Moisés a.s.), o el Profeta Muhammad (s.a.w.)و
Alabado sea Allah, que es mencionado con Grandeza,
conocido por Su Gloria y agradecido (de parte de las criaturas) en el bienestar y en las aflicciones.
Y Bendiga Allah a Nuestro Señor Muhammad (s.a.w.) y a su descendencia Purificada...
¡Oh mis señores y protectores! ¡He dirigido mi rostro hacia vosotros, mis guías y mis fuentes, para el día de mi carencia y mi necesidad hacia Dios!
Y he solicitado vuestra mediación y pedido vuestra intercesión ante Dios. ¡Interceded por mí ante Dios!
¡Y rescatadme de mis pecados ante Dios
puesto que vosotros sois mis mediadores ante Dios,
y por vuestro amor y vuestra proximidad (a Dios) espero la salvación de Dios!
¡Sed mi esperanza ante Dios! ¡Oh mis señores! ¡Oh Amigos de Dios!
¡Dios les bendiga a todos ellos y maldiga a los enemigos de Dios, a los tiranos de entre ellos, de entre los primeros y los últimos...
2. ¡Oh, Dios! Cuando surja de nosotros un defecto que afecte a la religión o al mundo, establécelo sobre aquello que desaparece más rápido (es decir, sobre el mundo) y coloca el arrepenti­miento sobre aquello que más perdura (es decir, la religión).
3. Cuando queramos hacer dos cosas, una de las cuales Te com­placería mientras que la otra Te encolerizaría contra nosotros, inclínanos hacia lo que Te complace y debilita nuestro poder para aquello de lo que resulta Tu cólera contra nosotros.
4. Y en estas etapas, no dejes libres a nuestras almas, pues ellas seleccionan lo erróneo, salvo en los casos en los que Tú les das éxito, y ellas ordenan el mal excepto en los casos en los que Tú te apiadas de ellas...
1. ¡Oh, Dios! He cortado mi relación con otros y vinculándome Contigo.
2. He sincerado mi corazón y me he dirigido completamente hacia Ti.
3. Aparté mi rostro de quien está necesitado de Tu atención.
4. Dejé de pedir a Quien no puede prescindir de Tu favor.
5. Vi que el ruego de un necesitado a otro necesitado es una mues­tra de ignorancia y un desvío del intelecto.
6. He visto a menudo ¡oh, Dios mío! Que la gente pide el poder y la gloria a otros en vez de a Ti y son humillados, desean la riqueza de otros en vez de la Tuya y son empobrecidos; inten­tan la elevación y terminan envilecidos...
¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y consolida las fronteras de los musulmanes con Tu poder. Apoya a sus guardianes con Tu fuerza y completa su disposición con Tu riqueza y opulencia.
¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, e incrementa el número de soldados, afila sus armas, preserva sus emplaza­mientos y refuerza los puntos importantes y el corazón de su guarnición. Concílialos a todos ellos entre sí, dispón sus asun­tos preparándolos de la mejor manera y cubre sus necesidades en forma continua, Tú solo soluciona sus problemas, apóyalos con la victoria, auxílialos dándoles la paciencia y enséñales las soluciones precisas.
¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y hazles cono­cer las enseñanzas exactas de lo que ignoran sobre la guerra, instruyéndolos sobre lo que no saben y dándoles visión sobre aquello que no ven...
¡Oh, el Mejor de los que Observan!
¡Oh, el Mejor de los que Oyen!
Y ¡Oh, el más rápido en realizar el cómputo!
Y ¡Oh, el más Misericordioso de los Misericordiosos!
“Oh, Señor mío!, dilátame el pecho,
“Facilítame la tarea,
“Y desata el nudo de mi lengua,
“Para que comprenda mi decir...
5. ¡Oh, Dios! Si volvieras de mí Tu cara generosa, o me negaras Tu inmenso favor, o me retiraras Tu sustento, o cortaras el lazo de Tu misericordia, no encontraría los medios para mi esperan­za, excepto en Ti, ni podría obtener lo que está ante Ti con ayuda de otro que no fueras Tú. Pues yo soy Tu siervo y estoy bajo Tu control. Estoy bajo Tu poder.
6. No existe otra orden para mí más que la Tuya. Tu sentencia sobre mí es efectiva y Tu determinación sobre mí es justa. No hay fuerza que me permita salir de Tu dominio, ni puedo sobre­pasar Tu poder. No estoy capacitado para atraer Tu amor, ni puedo llegar a Tu complacencia, ni puedo alcanzar lo que posees, excepto a través de mi obediencia a Ti y de Tu inmensa compensación...

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