¡Oh Dios!, concédenos el éxito de la obediencia, estar lejos de la rebeldía, la sinceridad de la intención y el discernimiento de lo sagrado. Sé Generoso con nosotros guiándonos mediante la Buena Guía y la recta constancia, y guía nuestras palabras con la rectitud y la sabiduría.
¡Oh Dios!, ... llena nuestros corazones con la ciencia y el saber, y purifica nuestros interiores de lo ilícito y lo dudoso, aleja nuestras manos de la injusticia y el robo, aparta nuestras miradas de la indecencia y la traición, y cierra nuestros oídos a las palabras vanas y a la maledicencia...
15. Refúgiame de los deseos malignos y de la codicia de los codi­ciosos; configura en mi corazón la imagen de lo que has reser­vado para mí de Tu recompensa y de lo que has preparado para mi enemigo de Tu retribución y castigo; y haz que esto sea una herramienta para mi conformidad respecto a lo que me has de­cretado, y para mi confianza respecto a lo que has dispuesto para mí.
No hay divinidad sino Dios, un Dios Único y a El estamos sometidos.
No hay divinidad sino Dios, no adoramos más que a Él y disponemos la religión sincera y exclusivamente para Él, aunque ello disguste a los idólatras.
No hay divinidad sino Dios, nuestro Señor y Señor de nuestros primeros padres.
No hay divinidad sino Dios, Único, Único, Único;
cumplió Su promesa, dio el triunfo a Su siervo,
fortaleció a su ejército, y derrotó a los coaligados (en su contra) El solo,
Suyo es el Reino y Suya es la Alabanza, da la vida y la muerte, y da la muerte y la vida,
y El es Viviente y jamás muere, en Su mano está el bien y El tiene poder sobre todas las cosas.
Oh Dios Nuestro, Ciertamente no queda para mis pecados más que la esperanza de Tu perdón,
a pesar de haber dispuesto frente a mi el instrumento para que me prives de ello.
Ciertamente que te pido lo que no merezco
te suplico lo que no me corresponde pedir y te imploro aquello que no soy digno de recibir.
Mi estado no Te está oculto, si bien el conocimiento a fondo de mi situación está oculto a la gente.
¡Oh Dios Nuestro! si mi sustento está en el cielo, hazlo descender, si está en la tierra hazlo manifestarse,
si está lejano has que se acerque y si está cerca haz que se facilite
y si es poco has que se acreciente, y haz que sea bendito para mí.
1. Recuerda con Tu favor y de forma satisfactoria, perdonando a aquellos que en la tierra fueron seguidores de los mensajeros y a los que creyeron en ellos en su ausencia, cuando sus enemi­gos se levantaron contra ellos desmintiéndolos.
2. A quienes, por la realidad de la fe, deseaban y esperaban a los mensajeros en todas las épocas y momentos en los cuales has mandado un mensajero y has establecido para su gente una guía, desde Adán hasta Muhammad (PB), de entre los Imames de la Buena Dirección y los Líderes de la gente piadosa, sobre todos ellos sea la paz.
3. ¡Oh, Dios! Bendice al grupo especial de los compañeros de Muhammad (PB), aquellos que realmente eran buenos com­pañeros, que resistieron, trabajaron y se esforzaron de manera conveniente para ayudarlo, soportando todas las pruebas en este camino, y lo socorrieron, apurando su llegada como Mensaje­ro, creyendo, confirmando su misión y rivalizando por aceptar su convocatoria...
Dios mío, Señor de la Sublime Luz, Señor del Trono Elevado, Señor del Mar incandescente. Aquél que ha hecho descender la Torah, el Evangelio y los Salmos.
Señor de la sombra y del calor. Quien ha hecho descender el Sublime Corán.
Señor de los ángeles próximos a Dios, de los Profetas y de los Enviados.
Dios mío, te imploro por tu Noble Rostro, por la Luz de Tu Rostro Luminoso, por tu Reino Eterno. ¡Oh Viviente!, ¡Oh Subsistente! Te imploro por Tu Nombre, aquél mediante el cual son reformados los primeros y los últimos...
El Sheij Kulainí en su libro Ta‘bîr ar-Ru’ia (“La Interpretación del sueño”) relata del Imam Rida (a.s.) que dijo: “Vi a mi padre en un sueño en el que me dijo: “Oh hijo mío, cuando te llegue una aflicción repite varias veces”:
“Oh Benevolente, Oh Misericordioso”
1. ¡Oh, Dios! Danos de beber de la lluvia, y extiende sobre noso­tros Tu misericordia a través de Tu abundante tormenta desde las extensas nubes, que corren en todas direcciones para hacer brotar las plantas y hermosos vegetales en Tu tierra.
2. Agracia a Tus siervos a través de la maduración de las frutas, vivifica Tus países haciendo brotar las flores. Haz que estén presentes Tus nobles ángeles escribas para dar de beber un be­neficio de Tu Parte cuya inmensidad sea permanente, con una lluvia amplia, extensiva, efectiva y rápida.
3. Que vivifique lo que estaba muerto, haga recuperarse lo que estaba perdido, haga salir lo próximo y haga extender las mercedes. Te rogamos una nube amontonada, agradable, buena y extensa, que posea abundante agua, cuya lluvia no sea perma­nente causando daños y cuyo rayo no resulte engañoso (hacien­do mucho alboroto sin dar agua)...
Oh, Dios, ciertamente que Satanás es un siervo de entre tus siervos
me ve desde donde no lo veo, mientras que Tú lo ves desde donde él no te ve,
y Tú tienes poder sobre todos sus asuntos, mientras él no tiene poder alguno sobre los Tuyos.
Dios mío, pido Tu auxilio para luchar contra él. Oh, Señor, ciertamente que yo solo no tengo fuerzas contra él
y no hay poder ni fuerza contra él salvo a través Tuyo,  !oh Señor! ...
La siguiente súplica pronunciada por el Imam Yauad (a.s.) protege a los creyentes de las calamidades y les brinda seguridad frente a los enemigos:
Oh Luz, Oh Prueba
Oh, Evidente, Oh, Resplandeciente
Oh, Señor, protégeme de las maldades y de las calamidades de las épocas
y te pido la salvación en el día que sea tañida la trompeta...

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