La siguiente súplica pronunciada por el Imam Yauad (a.s.) protege a los creyentes de las calamidades y les brinda seguridad frente a los enemigos:
Oh Luz, Oh Prueba
Oh, Evidente, Oh, Resplandeciente
Oh, Señor, protégeme de las maldades y de las calamidades de las épocas
y te pido la salvación en el día que sea tañida la trompeta...
1. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Destino final de las necesidades!
2. ¡Oh, Aquel Quien posee la obtención de los deseos!
3. ¡Oh, Quien no otorga Sus mercedes a cambio de un precio!
4. ¡Oh, Quien no oscurece Su concesión reprochándolo!
5. ¡Oh, Aquel a Quien todos piden riquezas y de Quien nadie pue­de prescindir!
6. ¡Oh, Aquel hacia Quien todos pueden dirigirse deseándole ardientemente y nadie siente aversión a Él!...
...Y honra a Tus amigos cumpliendo Tu promesa (a ellos)
Y haz que ellos obtengan lo mejor de sus esperanzas en Tu victoria
Y sálvalos de la influencia de aquellos que han determinado contravenirte
Y aquellos que se han rebelado contra Ti cometiendo lo que viola Tus decretos
Y aquellos que han usado Tu ayuda para debilitar Tu autoridad
Y aquellos que se han involucrado en complot y conspiración contra Ti
Y a los cuales has tratado con Tu moderación de modo que les incautes abiertamente
Y los elimines abruptamente...
1. ¡Oh, Dios! Nos refugiamos en Ti de la rebeldía, de la codicia, de la violencia, de la ira, del dominio de la envidia, de la debi­lidad de la paciencia, de la escasez de la conformidad, del mal carácter, de la exageración de los anhelos, del dominio del fa­natismo.
2. De seguir a las pasiones, de oponernos a la buena dirección, del sueño de la negligencia, de emprender aquello que no puede hacerse, de elegir la falsedad por sobre la verdad, de reincidir en los pecados, de considerar pequeño las desobediencias, de sobredimensionar las obediencias (abandonándolas)...
¡Oh Allah! Señor del Reino
Tú brindas el reino a quien Tú deseas
Y retiras el reino a quien Tú deseas
Y honras a quien deseas
Y humillas a quien deseas
En tus manos está el bien
Ciertamente Tú tienes el poder sobre todas las cosas
¡Oh, glorioso ¡Oh, magnánimo!
¡Oh, Señor de la Majestad y el Honor!
¡Oh Señor del gran Poder!
¡Oh, Aquel que hace lo que desea!
¡Oh, Señor del Poder y la Fuerza!
¡Oh, Afectuoso, Misericordioso!
¡Oh, Viviente cuando nada tenía vida!...
1. ¡Oh, Dios! Si quieres dispensarnos, es por Tu gracia y no por nuestras obras, y si deseas castigarnos, es por Tu justicia.
2. Facilítanos Tu perdón a través de Tu gloria, y sálvanos de Tu castigo traspasando nuestras faltas. Pues nosotros no podría­mos soportar Tu justicia, y no existe para ninguno de nosotros rescate alguno sin Tu perdón.
3. ¡Oh, el más opulento de los ricos! Aquí estamos nosotros, Tus siervos ante Ti, y yo soy ante Ti el más pobre entre los pobres. Entonces, compensa nuestra pobreza con Tu opulencia y no cortes nuestra esperanza con Tu negación. Pues, si hicieras esto, harías desdichado a quien Te pidió la felicidad y habrías priva­do a quien solicitó la ayuda de Tu favor.
¡Oh, Allah! Te invoco en el nombre de esta noche y en el nombre de quien ha nacido en ella,
En el nombre de Tu Prueba y Tu promesa,
La noche en que has añadido un nuevo mérito a sus muchos méritos
De modo que Tu palabra ha sido completada verdadera y justamente
Nadie puede cambiar Tus palabras, Ni oscurecer Tus signos
(Él es) Tu luz creciente, y quien trae Tu esplendor, y el signo luminoso en las tinieblas de la oscuridad
Y el ausente y el oculto...
1. ¡Oh, Aquel a Quien no se le terminan ni agotan las maravillas de Su grandiosidad! Bendice a Muhammad (PB) y a su fami­lia, e impide que nos apartemos de Tu majestuosidad.
2. ¡Oh, Aquel a Quien el tiempo de Su reino es interminable, Bendice a Muhammad y a su familia, y libera nuestros cuellos de Tu castigo!
3. ¡Oh, Aquel a Quien los tesoros de Su misericordia no desapare­cen! Bendice a Muhammad y a su familia, y establece para no­sotros una parte de Tu clemencia...
Dios mío, la aflicción s ha vuelto inmensa, el interior se ha revelado y la esperanza ha sido debilitada. La Tierra se ha estrechado, el cielo ha sido bloqueado, y eres Tú el auxiliador, y es a Ti a quien la gente expresa sus quejas. Así como eres Tú nuestro apoyo en las dificultades y la comodidad.
Dios mío, envía tus salutaciones a Muhammad y a la descendencia de Muhammad, nuestros guías y líderes, a quienes nos ordenaste su obediencia, y nos permitiste conocer su destacada posición mediante esa orden. Es por ello que Te pedimos que -por su derecho y posición- nos alivies de nuestras aflicciones, un alivio pronto, cercano, como el parpadear de un ojo o aún más cercano. ¡Oh, Muhammad! ¡Oh, Ali! ¡Oh, Ali! ¡Oh, Muhammad! Sean suficientes para mí, ya que, ciertamente, ustedes son suficientes y auxílienme, ya que, ciertamente, ustedes son auxiliadores. ¡Oh, mi guía! ¡Oh, dueño de la época! Auxíliame, auxíliame, auxíliame. Encuéntrame, encuéntrame, encuéntrame. En este mismo momento, en este mismo momento, en este mismo momento. De prisa, de prisa, de prisa. ¡Oh quien es el más misericordioso de los misericordiosos!, (te lo pido) por el rango de Muhammad y su descendencia purificada.
1. ¡Oh, Aquel a través de Quien se abren los nudos de las desgra­cias y las dificultades! ¡Oh, Aquel a través de Quien se quiebra la rigidez de los problemas! ¡Oh, Aquel a Quien se le pide la salida de la estrechez hacia el alivio!
2. Las dificultades resultan allanadas por Tu poder; los recursos son establecidos a través de Tu favor; el decreto es puesto en marcha a través de Tu autoridad; todo anda según Tu voluntad.
3. Y todo acepta Tu orden y se ejecuta según Tu deseo, sin que les digas nada, sin necesidad de expresar Tu mandato con la pala­bra, y todos se ajustan acorde a Tu intención, sin que expreses la prohibición.

Pages