Oh Dios Nuestro, Ciertamente no queda para mis pecados más que la esperanza de Tu perdón,
a pesar de haber dispuesto frente a mi el instrumento para que me prives de ello.
Ciertamente que te pido lo que no merezco
te suplico lo que no me corresponde pedir y te imploro aquello que no soy digno de recibir.
Mi estado no Te está oculto, si bien el conocimiento a fondo de mi situación está oculto a la gente.
¡Oh Dios Nuestro! si mi sustento está en el cielo, hazlo descender, si está en la tierra hazlo manifestarse,
si está lejano has que se acerque y si está cerca haz que se facilite
y si es poco has que se acreciente, y haz que sea bendito para mí.
1. Recuerda con Tu favor y de forma satisfactoria, perdonando a aquellos que en la tierra fueron seguidores de los mensajeros y a los que creyeron en ellos en su ausencia, cuando sus enemi­gos se levantaron contra ellos desmintiéndolos.
2. A quienes, por la realidad de la fe, deseaban y esperaban a los mensajeros en todas las épocas y momentos en los cuales has mandado un mensajero y has establecido para su gente una guía, desde Adán hasta Muhammad (PB), de entre los Imames de la Buena Dirección y los Líderes de la gente piadosa, sobre todos ellos sea la paz.
3. ¡Oh, Dios! Bendice al grupo especial de los compañeros de Muhammad (PB), aquellos que realmente eran buenos com­pañeros, que resistieron, trabajaron y se esforzaron de manera conveniente para ayudarlo, soportando todas las pruebas en este camino, y lo socorrieron, apurando su llegada como Mensaje­ro, creyendo, confirmando su misión y rivalizando por aceptar su convocatoria...
Dios mío, Señor de la Sublime Luz, Señor del Trono Elevado, Señor del Mar incandescente. Aquél que ha hecho descender la Torah, el Evangelio y los Salmos.
Señor de la sombra y del calor. Quien ha hecho descender el Sublime Corán.
Señor de los ángeles próximos a Dios, de los Profetas y de los Enviados.
Dios mío, te imploro por tu Noble Rostro, por la Luz de Tu Rostro Luminoso, por tu Reino Eterno. ¡Oh Viviente!, ¡Oh Subsistente! Te imploro por Tu Nombre, aquél mediante el cual son reformados los primeros y los últimos...
El Sheij Kulainí en su libro Ta‘bîr ar-Ru’ia (“La Interpretación del sueño”) relata del Imam Rida (a.s.) que dijo: “Vi a mi padre en un sueño en el que me dijo: “Oh hijo mío, cuando te llegue una aflicción repite varias veces”:
“Oh Benevolente, Oh Misericordioso”
1. ¡Oh, Dios! Danos de beber de la lluvia, y extiende sobre noso­tros Tu misericordia a través de Tu abundante tormenta desde las extensas nubes, que corren en todas direcciones para hacer brotar las plantas y hermosos vegetales en Tu tierra.
2. Agracia a Tus siervos a través de la maduración de las frutas, vivifica Tus países haciendo brotar las flores. Haz que estén presentes Tus nobles ángeles escribas para dar de beber un be­neficio de Tu Parte cuya inmensidad sea permanente, con una lluvia amplia, extensiva, efectiva y rápida.
3. Que vivifique lo que estaba muerto, haga recuperarse lo que estaba perdido, haga salir lo próximo y haga extender las mercedes. Te rogamos una nube amontonada, agradable, buena y extensa, que posea abundante agua, cuya lluvia no sea perma­nente causando daños y cuyo rayo no resulte engañoso (hacien­do mucho alboroto sin dar agua)...
Oh, Dios, ciertamente que Satanás es un siervo de entre tus siervos
me ve desde donde no lo veo, mientras que Tú lo ves desde donde él no te ve,
y Tú tienes poder sobre todos sus asuntos, mientras él no tiene poder alguno sobre los Tuyos.
Dios mío, pido Tu auxilio para luchar contra él. Oh, Señor, ciertamente que yo solo no tengo fuerzas contra él
y no hay poder ni fuerza contra él salvo a través Tuyo,  !oh Señor! ...
La siguiente súplica pronunciada por el Imam Yauad (a.s.) protege a los creyentes de las calamidades y les brinda seguridad frente a los enemigos:
Oh Luz, Oh Prueba
Oh, Evidente, Oh, Resplandeciente
Oh, Señor, protégeme de las maldades y de las calamidades de las épocas
y te pido la salvación en el día que sea tañida la trompeta...
1. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Destino final de las necesidades!
2. ¡Oh, Aquel Quien posee la obtención de los deseos!
3. ¡Oh, Quien no otorga Sus mercedes a cambio de un precio!
4. ¡Oh, Quien no oscurece Su concesión reprochándolo!
5. ¡Oh, Aquel a Quien todos piden riquezas y de Quien nadie pue­de prescindir!
6. ¡Oh, Aquel hacia Quien todos pueden dirigirse deseándole ardientemente y nadie siente aversión a Él!...
1. ¡Oh, Dios! Nos refugiamos en Ti de la rebeldía, de la codicia, de la violencia, de la ira, del dominio de la envidia, de la debi­lidad de la paciencia, de la escasez de la conformidad, del mal carácter, de la exageración de los anhelos, del dominio del fa­natismo.
2. De seguir a las pasiones, de oponernos a la buena dirección, del sueño de la negligencia, de emprender aquello que no puede hacerse, de elegir la falsedad por sobre la verdad, de reincidir en los pecados, de considerar pequeño las desobediencias, de sobredimensionar las obediencias (abandonándolas)...
...Y honra a Tus amigos cumpliendo Tu promesa (a ellos)
Y haz que ellos obtengan lo mejor de sus esperanzas en Tu victoria
Y sálvalos de la influencia de aquellos que han determinado contravenirte
Y aquellos que se han rebelado contra Ti cometiendo lo que viola Tus decretos
Y aquellos que han usado Tu ayuda para debilitar Tu autoridad
Y aquellos que se han involucrado en complot y conspiración contra Ti
Y a los cuales has tratado con Tu moderación de modo que les incautes abiertamente
Y los elimines abruptamente...

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