¡Señor mío! Si no fuera por lo obligatorio de obedecer Tu orden te consideraría exento de que te alcanzara mi recuerdo (Tú nos has dicho: ¡Recuérdenme, que os recordaré!)
Si bien mi recuerdo de Ti se corresponde con mi rango y no alcanza a Tu Jerarquía; además ¿qué grado puede llegar a alcanzar mi condición para ser dispuesto como sitio de Tu Glorificación­?
Entre las grandes mercedes que nos has brindado, está el hecho de que Tu recuerdo fluya por nuestras lenguas, y Tu anuencia para que pudiéramos suplicarte, glorificarte y alabarte.
1. ¡Oh, Dios! Alabado seas Tú por Tu buena determinación y por lo que alejaste de mí Tus calamidades. No hagas que la salud que hoy me brindas sea lo único que me corresponda en suerte de Tu misericordia, pues tengo miedo de resultar desafortuna­do con esto que amo (la salud en este mundo) y que otro sea feliz (en el otro mundo) con aquello que detesto (la prueba en este mundo, que será causa de felicidad en el otro mundo).

2. Si la salud en la cual transcurren mis días y mis noches resulta ser el prefacio de una desgracia permanente y una condena per­petua. Si es así, entonces, adelanta aquello que has postergado y posterga aquello que has adelantado (es decir, la salud y bo­nanza que ahora gozo sean postergadas para el otro mundo).

3. Pues aquello cuyo final es la extinción no es demasiado y aque­llo cuya consecuencia es eterna no es insignificante. Y bendice a Muhammad y a su familia.
¡Dios nuestro! Te pido el resguardo el día que no beneficien bienes ni prole alguna, salvo a aquél que alcance al Señor con un corazón sano.
Y te pido el resguardo el día que el opresor se muerda las manos,
diciendo: “;Ojalá hubiera adoptado la vía recta junto al Enviado!”
Te pido el resguardo el día que los pecadores sean reconocidos por sus aspectos y sean asidos por los copetes y los pies (para ser arrojados al infierno)...
Dios Nuestro, Oh, Quien alivia las angustias, aleja las penurias,
Quien elimina las tristezas y responde las súplicas de los apremiados
Oh, Graciabilísimo en este mundo y el otro y Misericordioso en ambos
Tú eres mi Misericordioso y Misericordioso de todas las cosas.
Compadécete de mí con una misericordia tal manera que no necesite de la misericordia de nadie fuera de Ti
por medio de la cual saldes mi deuda...
Alabado sea Dios cuya determinación y decreto no puede ser rechazada por nada.
Cuyo otorgamiento no puede ser obstaculizado e impedido por nada.
Y cuya producción no puede ser semejante a la fabricación de nadie.
Él es el Generoso, Vasto y Extenso.
Él dio origen al género de las cosas maravillosamente creadas.
Y perfeccionó la producción a través de Su sabiduría.
1. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Aquel a través de Cuya misericordia los peca­dores imploran la ayuda!
2. ¡Oh, Aquel en el recuerdo de Cuya beneficencia se refugian los necesitados!
3. ¡Oh, Aquel por Cuyo temor a Él, lloran intensamente los que cometen faltas!
4. ¡Oh, el Intimo de todos los que están solitarios y tristes lejos de su hogar! ¡Oh, el Alivio de todos los que padecen calamidades y están deprimidos! ¡Oh, auxilio de quien está solo y humilla­do! ¡Oh, Socorro de cada necesitado rechazado!
5. Tú eres Aquel Cuya misericordia y ciencia abarcan todas las cosas...
¡Dios mío, sácame de las tinieblas de las confusiones y hónrame con la luz del entendimiento!
Dios mío, abre para nosotros las puertas de Tu Misericordia y esparce sobre nosotros los tesoros de Tus conocimientos,
por Tu misericordia! ¡Oh, El más Compasivo de los Misericordiosos!
¡Oh, Aquel cuyo recuerdo es un honor para los que recuerdan! ¡Oh, Aquel cuyo agradecimiento es un triunfo para los que agra­decen! ¡Oh, Aquel cuya obediencia es una salvación para los obedientes! Bendice a Muhammad y a su familia, y desocupa nuestros corazones de todo otro recuerdo, a través de Tu re­cuerdo, a nuestras lenguas de todo otro agradecimiento, a tra­vés del agradecimiento a Ti, y a nuestros miembros de toda otra obediencia, a través de la obediencia a Ti.
Refugio mi ser en el Señor de la tierra y el cielo.
Refugio mi alma en Aquel mediante cuyo Nombre (invocado) ya no hay daño que perjudique.
Refugio mi ser en Aquel cuyo Nombre es bendición y curación.
Relata Kaf‘ami de los Imames quien en el momento de dormir dijera tres veces
“Dios hace lo que le place con Su Poderío, y legisla lo que quiere con Su Grandeza”, es como si hubiera realizado mil ciclos de oración.

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