Glorificado sea Quien no atenta contra los habitantes de Su (propio) reino
Glorificado sea Aquél que no castiga a los habitantes de la tierra con diferentes penas
Glorificado sea Aquél que es Benevolente, Misericordioso
¡Dios Mío!, dispón en mi corazón luz, percepción, entendimiento y conocimiento.
Ciertamente que Tú eres Poderoso sobre todas las cosas.
Cuando te pares en la tumba para la zyarat de la Señora Fátima az-Zahra debes decir lo siguiente:
Oh Tú, la examinada (puesta a prueba), te puso a prueba Aquel que te creó antes de haberte creado, pues te halló paciente frente a la prueba.
Admitimos serte fiel, creer en ti y ser pacientes frente a todo lo que nos ha llegado de parte de tu padre, la paz sea con él y su familia, y todo lo que su Sucesor nos ha traído.
Entonces, te preguntamos si en realidad hemos creído en ti; de tal forma que nos unas a aquellos que creyeron en ambos (el Santo Profeta y el Imam Ali), para que así podamos sentirnos felices por haber sido purificados como resultado de nuestra lealtad a ustedes...

1. ¡Oh, Dios! Alabado seas Tú por la salud física de la cual aún disfrutaba, y Alabado seas Tú por la enfermedad que has hecho surgir en mi cuerpo.
2. Pues desconozco cuál de estos dos estados es el mejor para agradecerte y cuál de estos dos momentos es el más digno para alabarte.
3. El tiempo de salud en el cual gozaba de Tus mercedes agrada­bles y puras a través de las cuales me has dado energías para buscar Tu complacencia y Tu favor, en el cual me habías dado fuerzas para triunfar en Tu obediencia...
1. Alabado sea Dios, Quien nos ha agraciado con Muhammad, Su Profeta, la bendición de Dios sea sobre él y su familia, como no lo ha hecho con las comunidades anteriores ni los ciclos pasa­dos, con Su Poder al cual nada ni nadie, por más grande que sea, puede impedirle hacer lo que desea ni desaparece nada de Él aunque sea suave e insignificante como una partícula.
2. Con nosotros culminó la creación (convirtiéndonos la última de las comunidades), tomándonos como testigos contra quie­nes niegan la verdad y haciéndonos crecer como una comuni­dad por encima de las comunidades menores en Su gracia.
3. ¡Oh, Dios mío! Bendice, pues, a Muhammad, Tu fiel sobre Tu revelación, Tu elegido, el noble de Tu creación, el escogido de Tus siervos, el guía de la misericordia, el señor de la comuni­dad, el líder del bien y la llave de las bendiciones.
4. Él sumergió su alma en dificultades para ejecutar Tu orden...
1. La alabanza pertenece a Dios, Quien creó la noche y el día con Su fuerza.
2. Los diferenció con Su poder.
3. Y señaló para cada uno de ellos un límite determinado y un tiempo extendido.
4. Él hace que cada uno de ellos acorte su plazo y lo alargue, para beneficio de Sus siervos con lo cual los alimenta y los hace crecer.
5. Pues, creó para ellos la noche, «a fin de que pudieran reposar en ella»17 de los movimientos laboriosos y de las actividadesfatigantes. Él la hizo de una vestimenta con la cual ellos pudie­ran cobijarse en su descanso y su sueño, que pudiera ser para ellos la recuperación de la tranquilidad y la fuerza, para que pudiesen obtener en ella placer y pasión...
¡Oh Dios, en verdad Te suplico por Tu Nombre, “En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso”.
Oh Poseedor de la Majestad y la Generosidad! ¡Oh Viviente! ¡Oh Autosubsistente! ¡Oh Viviente! ¡No hay divinidad sino Tú!
¡Oh Él, Sobre quien nadie sabe qué es Él, ni cómo es Él, ni donde está Él, ni de qué modo es Él, salvo Él!
¡Oh Poseedor del dominio y del reino! ¡Oh Poseedor de la Grandeza y la Omnipotencia!
¡Oh Rey! ¡Oh Santificado! ¡Oh Pacífico! ¡Oh Garantizador! ¡Oh Hegemónico!
¡Oh Todopoderoso! ¡Oh Compulsor! ¡Oh Sublime! ¡Oh Creador! ¡Oh Hacedor! ¡Oh Formador!...
1. La alabanza sea con Dios, el Primero sin ningún primero que lo anteceda, el Último sin ningún último después de Él.
2. Él es Aquél a Quien la mirada de los observadores no alcanza, y ante Quien la imaginación de los fisonomistas se muestra im­potente.
3. Hizo la creación con Su poder y la produjo según Su voluntad.
4. Luego la hizo marchar en el camino de Su deseo, haciéndola surgir en la senda de Su amor, en tanto que ellos no pueden atravesar de los límites que les ha designado. ...
1. ¡Oh, Dios! Tú, has impuesto sobre mí una obra para la cual Tú mismo posees más capacidad que yo para realizarla y Tu fuerza sobre ella y sobre mí es superior a la mía. Entonces, otorga a mi alma lo que Te complace de mí y toma de ella para Ti lo que Te conforma a través del otorgamiento de la salud y la fuerza.
2. ¡Oh, Dios! No tengo capacidad para soportar las dificultades ni tengo paciencia ante las calamidades, y carezco de fuerza para resistir la pobreza. Entonces, no me niegues el sustento ni hagas que necesite de Tu creación, sino que cubre Tú solo mi necesidad.
3. Hazte responsable de mi manutención y atiende todos mis asun­tos. Pues si me dejas conmigo mismo, seré incapaz de dominar mi alma, y no observaré aquello en lo que está el interés de ella; si me dejas a Tu creación, fruncirán su ceño ante mí; si me dejas para que mis parientes me mantengan, me privarán, y cuando me den algo, será insuficiente y sin bendición, y luego me lo echarán siempre en cara y mi lo reprocharán intensamen­te.
اَللّهُمَّ رَبِّ اَنْتَ اَعْطَيْتَنيهِ وَ اَنْتَ وَ هَبْتَهُ لي
al·lâhumma rabbi anta a‘taitanîhi, wa anta wahabtahu lî,
Señor mío, Tú me lo has concedido y Tú me lo has obsequiado
اَللّهُمَّ فَاجْعَلْ هِبَتَكَ الْيَوْمَ جَديدَةً اِنَّكَ قادِرٌ مُقْتَدِرٌ
al·lâhuma faÿ‘al hibataka-l iauma ÿadîdatan, innaka qâdirum muqtadirun,
Dios mío, renueva hoy tu obsequio. Ciertamente que Tú eres Todopoderoso y Preponderante.
Entonces, no levantará su cabeza de la prosternación sin que su hijo haya encontrado la curación.
1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y vísteme con la salud proveniente de Ti. Abárcame en ella, resguárdame, hónrame y enriquéceme con ella. Bríndamela como limosna y provéemela. Extiéndemela y perfecciónala para mi provecho. No me separes de Tu salud en este mundo ni en el otro.
2. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y bríndame una salud suficiente, que me cure; robusta, que vaya en aumen­to y que sane mi cuerpo en este mundo y en el otro...

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