...‘¡Dios mío! esta es la gente de mi casa (ahlu-l bait), mis (más) íntimos y (más) allegados, su carne es mi carne y su sangre es mi sangre. Me aqueja lo que les aqueja y me entristece lo que les entristece, estoy en guerra contra quien les combate,
estoy en paz con aquel que esté en paz con ellos; soy enemigo de sus enemigos y amo a quien les ama. Ciertamente que ellos son de mí y yo de ellos. Por ello, dispón Tus bendiciones, Tus mercedes, Tu misericordia, Tu indulgencia y Tu satisfacción sobre mi y sobre ellos, y aleja de ellos la impureza y purifícales sobremanera.’
Entonces Dios Glorioso y Majestuoso dijo “¡Oh, ángeles! y ¡oh habitantes de mis cielos! Ciertamente que no creé el inmenso cielo ni la extendida tierra, ni la luminosa la luna, ni el refulgente sol, ni astro que orbita, ni mar que fluye, ni barco navega, sino únicamente por el amor a estos cinco que se encuentran bajo el manto.”...

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