1. ¡Oh, Dios! Alabado seas Tú por Tu buena determinación y por lo que alejaste de mí Tus calamidades. No hagas que la salud que hoy me brindas sea lo único que me corresponda en suerte de Tu misericordia, pues tengo miedo de resultar desafortuna­do con esto que amo (la salud en este mundo) y que otro sea feliz (en el otro mundo) con aquello que detesto (la prueba en este mundo, que será causa de felicidad en el otro mundo).

2. Si la salud en la cual transcurren mis días y mis noches resulta ser el prefacio de una desgracia permanente y una condena per­petua. Si es así, entonces, adelanta aquello que has postergado y posterga aquello que has adelantado (es decir, la salud y bo­nanza que ahora gozo sean postergadas para el otro mundo).

3. Pues aquello cuyo final es la extinción no es demasiado y aque­llo cuya consecuencia es eterna no es insignificante. Y bendice a Muhammad y a su familia.
Alabado sea Dios cuya determinación y decreto no puede ser rechazada por nada.
Cuyo otorgamiento no puede ser obstaculizado e impedido por nada.
Y cuya producción no puede ser semejante a la fabricación de nadie.
Él es el Generoso, Vasto y Extenso.
Él dio origen al género de las cosas maravillosamente creadas.
Y perfeccionó la producción a través de Su sabiduría.
... ¡Oh Allah!, perdóname aquellos pecados que rasgan la Protección.
¡Oh Allah!, perdóname aquellos pecados que atraen el castigo.
¡Oh Allah!, perdóname aquellos pecados que alteran la bendición...

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