Cuando te pares en la tumba para la zyarat de la Señora Fátima az-Zahra debes decir lo siguiente:
Oh Tú, la examinada (puesta a prueba), te puso a prueba Aquel que te creó antes de haberte creado, pues te halló paciente frente a la prueba.
Admitimos serte fiel, creer en ti y ser pacientes frente a todo lo que nos ha llegado de parte de tu padre, la paz sea con él y su familia, y todo lo que su Sucesor nos ha traído.
Entonces, te preguntamos si en realidad hemos creído en ti; de tal forma que nos unas a aquellos que creyeron en ambos (el Santo Profeta y el Imam Ali), para que así podamos sentirnos felices por haber sido purificados como resultado de nuestra lealtad a ustedes...

1. Alabado sea Dios, Quien nos ha agraciado con Muhammad, Su Profeta, la bendición de Dios sea sobre él y su familia, como no lo ha hecho con las comunidades anteriores ni los ciclos pasa­dos, con Su Poder al cual nada ni nadie, por más grande que sea, puede impedirle hacer lo que desea ni desaparece nada de Él aunque sea suave e insignificante como una partícula.
2. Con nosotros culminó la creación (convirtiéndonos la última de las comunidades), tomándonos como testigos contra quie­nes niegan la verdad y haciéndonos crecer como una comuni­dad por encima de las comunidades menores en Su gracia.
3. ¡Oh, Dios mío! Bendice, pues, a Muhammad, Tu fiel sobre Tu revelación, Tu elegido, el noble de Tu creación, el escogido de Tus siervos, el guía de la misericordia, el señor de la comuni­dad, el líder del bien y la llave de las bendiciones.
4. Él sumergió su alma en dificultades para ejecutar Tu orden...
1. ¡Oh, Dios! Alabado seas Tú por la salud física de la cual aún disfrutaba, y Alabado seas Tú por la enfermedad que has hecho surgir en mi cuerpo.
2. Pues desconozco cuál de estos dos estados es el mejor para agradecerte y cuál de estos dos momentos es el más digno para alabarte.
3. El tiempo de salud en el cual gozaba de Tus mercedes agrada­bles y puras a través de las cuales me has dado energías para buscar Tu complacencia y Tu favor, en el cual me habías dado fuerzas para triunfar en Tu obediencia...

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