1. ¡Oh, Dios! Tú nos examinas al pensar mal acerca de nuestro sustento, y en nuestras edades con los deseos prolongados, de tal modo que pidamos Tu sustento de quienes son sustentados, y ambicionamos para nuestros deseos las edades de quienes han vivido mucho.
2. Entonces, bendice a Muhammad y a su familia, y otórganos una certeza absoluta a través de la cual nos abstengamos de la pena de pedir a otros. Arroja en nuestros corazones la perfecta confianza con la cual nos libras de la intensa fatiga de buscar el sustento.
3. Establece la promesa que has declarado en Tu revelación y has jurado después en Tu libro como medio para cortar nuestro es­fuerzo y preocupación por nuestro sustento (sin desear más de lo necesario), el cual Tú mismo has garantizado y Te has com­prometido a brindar...
Señor nuestro, perdóname y perdona a mis padres y a los creyentes el día de la rendición de cuentas.
Señor Mío, perdóname a mí y a mis padres y a la persona que ingrese en mi casa siendo creyente y para los creyentes y las creyentes.
“Dios Mío, ten Misericordia de ellos, tal como (como lo hicieron cuando) me criaron siendo pequeño”
¡Dios mío! ¡Bendice a Muhammad (s.a.w.) y a la descendencia de Muhammad (s.a.w.) y envía la recompensa a la tumba de… (decir el nombre del difunto).
...Y ciertamente que el día de la desbandada es una verdad, y que el levantamiento es una verdad, ciertamente que el puente sobre el infierno (sirat) es una verdad, que la balanza es una verdad, que el Encuentro es verídico, que el recuento de las acciones es verdad, que el paraíso es verdad, que el infierno es una verdad, la promesa de recompensa y la amenaza del castigo es una verdad...

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