La Pazsea sobre ti (Husain), ¡oh Heredero de Adán (a.s.), el selecto de Dios!
La Pazsea sobre ti, ¡oh Heredero de Noé (a.s.), el Profeta de Dios!
La Pazsea sobre ti, ¡oh Heredero de Abraham (a.s.), el amigo de Dios!
La Pazsea sobre ti, ¡oh Heredero de Moisés (a.s.), el apalabrante de Dios!
La Pazsea sobre ti, ¡oh Heredero de Jesús (a.s.), el espíritu de Dios!
La Pazsea sobre ti, ¡oh Heredero de Muhammad (s.a.w.), el amado de Dios!...
¡Señor mío! Si no fuera por lo obligatorio de obedecer Tu orden te consideraría exento de que te alcanzara mi recuerdo (Tú nos has dicho: ¡Recuérdenme, que os recordaré!)
Si bien mi recuerdo de Ti se corresponde con mi rango y no alcanza a Tu Jerarquía; además ¿qué grado puede llegar a alcanzar mi condición para ser dispuesto como sitio de Tu Glorificación­?
Entre las grandes mercedes que nos has brindado, está el hecho de que Tu recuerdo fluya por nuestras lenguas, y Tu anuencia para que pudiéramos suplicarte, glorificarte y alabarte.
¡Dios mío! Se para tu walî, Al Huyyat Ibn Al-Hasan, que Tus bendiciones con él y sus padres,
en esta hora y en toda hora, Protector, Defensor, Guía, Auxiliador, Orientador, y Guardia,
hasta que le hagas habitar en Tu tierra siendo obedecido y le hagas disfrutar en ella largamente.
Dios Nuestro, Oh, Quien alivia las angustias, aleja las penurias,
Quien elimina las tristezas y responde las súplicas de los apremiados
Oh, Graciabilísimo en este mundo y el otro y Misericordioso en ambos
Tú eres mi Misericordioso y Misericordioso de todas las cosas.
Compadécete de mí con una misericordia tal manera que no necesite de la misericordia de nadie fuera de Ti
por medio de la cual saldes mi deuda...
¡Dios nuestro! Te pido el resguardo el día que no beneficien bienes ni prole alguna, salvo a aquél que alcance al Señor con un corazón sano.
Y te pido el resguardo el día que el opresor se muerda las manos,
diciendo: “;Ojalá hubiera adoptado la vía recta junto al Enviado!”
Te pido el resguardo el día que los pecadores sean reconocidos por sus aspectos y sean asidos por los copetes y los pies (para ser arrojados al infierno)...
1. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Aquel a través de Cuya misericordia los peca­dores imploran la ayuda!
2. ¡Oh, Aquel en el recuerdo de Cuya beneficencia se refugian los necesitados!
3. ¡Oh, Aquel por Cuyo temor a Él, lloran intensamente los que cometen faltas!
4. ¡Oh, el Intimo de todos los que están solitarios y tristes lejos de su hogar! ¡Oh, el Alivio de todos los que padecen calamidades y están deprimidos! ¡Oh, auxilio de quien está solo y humilla­do! ¡Oh, Socorro de cada necesitado rechazado!
5. Tú eres Aquel Cuya misericordia y ciencia abarcan todas las cosas...
La Paz sea contigo, ¡oh Aba Abdul·lah! y sobre las almas que se han situado en tu explanada. De mi parte, que contigo sea la Paz de Dios eternamente, en tanto yo permanezca y permanezcan la noche y el día. Que Dios  no disponga que ésta sea la última vez que proceda a visitarte.
La Pazsea sobre Husain, sobre ‘Ali hijo de Husain, sobre los hijos de Husain, y sobre los compañeros de Husain…
¡Dios mío! ¡Agráciame con la intercesión de Husain en el Día del ingreso (al gran campo del día de la Resurrección)! Y afianza para mí rectos pasos junto ante Ti junto a Husain y los compañeros de Husain, quienes han sacrificado su última gota de sangre por Husain, sobre él sea la Paz.
¡Dios mío, sácame de las tinieblas de las confusiones y hónrame con la luz del entendimiento!
Dios mío, abre para nosotros las puertas de Tu Misericordia y esparce sobre nosotros los tesoros de Tus conocimientos,
por Tu misericordia! ¡Oh, El más Compasivo de los Misericordiosos!
¡Oh, Aquel cuyo recuerdo es un honor para los que recuerdan! ¡Oh, Aquel cuyo agradecimiento es un triunfo para los que agra­decen! ¡Oh, Aquel cuya obediencia es una salvación para los obedientes! Bendice a Muhammad y a su familia, y desocupa nuestros corazones de todo otro recuerdo, a través de Tu re­cuerdo, a nuestras lenguas de todo otro agradecimiento, a tra­vés del agradecimiento a Ti, y a nuestros miembros de toda otra obediencia, a través de la obediencia a Ti.
Refugio mi ser en el Señor de la tierra y el cielo.
Refugio mi alma en Aquel mediante cuyo Nombre (invocado) ya no hay daño que perjudique.
Refugio mi ser en Aquel cuyo Nombre es bendición y curación.
Relata Kaf‘ami de los Imames quien en el momento de dormir dijera tres veces
“Dios hace lo que le place con Su Poderío, y legisla lo que quiere con Su Grandeza”, es como si hubiera realizado mil ciclos de oración.

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