¡Oh Allah! Señor del Reino
Tú brindas el reino a quien Tú deseas
Y retiras el reino a quien Tú deseas
Y honras a quien deseas
Y humillas a quien deseas
En tus manos está el bien
Ciertamente Tú tienes el poder sobre todas las cosas
¡Oh, glorioso ¡Oh, magnánimo!
¡Oh, Señor de la Majestad y el Honor!
¡Oh Señor del gran Poder!
¡Oh, Aquel que hace lo que desea!
¡Oh, Señor del Poder y la Fuerza!
¡Oh, Afectuoso, Misericordioso!
¡Oh, Viviente cuando nada tenía vida!...
1. ¡Oh, Dios! Si quieres dispensarnos, es por Tu gracia y no por nuestras obras, y si deseas castigarnos, es por Tu justicia.
2. Facilítanos Tu perdón a través de Tu gloria, y sálvanos de Tu castigo traspasando nuestras faltas. Pues nosotros no podría­mos soportar Tu justicia, y no existe para ninguno de nosotros rescate alguno sin Tu perdón.
3. ¡Oh, el más opulento de los ricos! Aquí estamos nosotros, Tus siervos ante Ti, y yo soy ante Ti el más pobre entre los pobres. Entonces, compensa nuestra pobreza con Tu opulencia y no cortes nuestra esperanza con Tu negación. Pues, si hicieras esto, harías desdichado a quien Te pidió la felicidad y habrías priva­do a quien solicitó la ayuda de Tu favor.
¡Oh, Allah! Te invoco en el nombre de esta noche y en el nombre de quien ha nacido en ella,
En el nombre de Tu Prueba y Tu promesa,
La noche en que has añadido un nuevo mérito a sus muchos méritos
De modo que Tu palabra ha sido completada verdadera y justamente
Nadie puede cambiar Tus palabras, Ni oscurecer Tus signos
(Él es) Tu luz creciente, y quien trae Tu esplendor, y el signo luminoso en las tinieblas de la oscuridad
Y el ausente y el oculto...
1. ¡Oh, Aquel a Quien no se le terminan ni agotan las maravillas de Su grandiosidad! Bendice a Muhammad (PB) y a su fami­lia, e impide que nos apartemos de Tu majestuosidad.
2. ¡Oh, Aquel a Quien el tiempo de Su reino es interminable, Bendice a Muhammad y a su familia, y libera nuestros cuellos de Tu castigo!
3. ¡Oh, Aquel a Quien los tesoros de Su misericordia no desapare­cen! Bendice a Muhammad y a su familia, y establece para no­sotros una parte de Tu clemencia...
La Paz sea contigo, ¡oh Aba Abdul·lah! y sobre las almas que se han situado en tu explanada. De mi parte, que contigo sea la Paz de Dios eternamente, en tanto yo permanezca y permanezcan la noche y el día. Que Dios  no disponga que ésta sea la última vez que proceda a visitarte.
La Pazsea sobre Husain, sobre ‘Ali hijo de Husain, sobre los hijos de Husain, y sobre los compañeros de Husain…
¡Dios mío! ¡Agráciame con la intercesión de Husain en el Día del ingreso (al gran campo del día de la Resurrección)! Y afianza para mí rectos pasos junto ante Ti junto a Husain y los compañeros de Husain, quienes han sacrificado su última gota de sangre por Husain, sobre él sea la Paz.
Dios mío, la aflicción s ha vuelto inmensa, el interior se ha revelado y la esperanza ha sido debilitada. La Tierra se ha estrechado, el cielo ha sido bloqueado, y eres Tú el auxiliador, y es a Ti a quien la gente expresa sus quejas. Así como eres Tú nuestro apoyo en las dificultades y la comodidad.
Dios mío, envía tus salutaciones a Muhammad y a la descendencia de Muhammad, nuestros guías y líderes, a quienes nos ordenaste su obediencia, y nos permitiste conocer su destacada posición mediante esa orden. Es por ello que Te pedimos que -por su derecho y posición- nos alivies de nuestras aflicciones, un alivio pronto, cercano, como el parpadear de un ojo o aún más cercano. ¡Oh, Muhammad! ¡Oh, Ali! ¡Oh, Ali! ¡Oh, Muhammad! Sean suficientes para mí, ya que, ciertamente, ustedes son suficientes y auxílienme, ya que, ciertamente, ustedes son auxiliadores. ¡Oh, mi guía! ¡Oh, dueño de la época! Auxíliame, auxíliame, auxíliame. Encuéntrame, encuéntrame, encuéntrame. En este mismo momento, en este mismo momento, en este mismo momento. De prisa, de prisa, de prisa. ¡Oh quien es el más misericordioso de los misericordiosos!, (te lo pido) por el rango de Muhammad y su descendencia purificada.
1. ¡Oh, Aquel a través de Quien se abren los nudos de las desgra­cias y las dificultades! ¡Oh, Aquel a través de Quien se quiebra la rigidez de los problemas! ¡Oh, Aquel a Quien se le pide la salida de la estrechez hacia el alivio!
2. Las dificultades resultan allanadas por Tu poder; los recursos son establecidos a través de Tu favor; el decreto es puesto en marcha a través de Tu autoridad; todo anda según Tu voluntad.
3. Y todo acepta Tu orden y se ejecuta según Tu deseo, sin que les digas nada, sin necesidad de expresar Tu mandato con la pala­bra, y todos se ajustan acorde a Tu intención, sin que expreses la prohibición.
«La alabanza sea con Dios, Señor del universo».
¡Oh, Dios! Alabado seas Tú, el Creador de los cielos y la tierra, el Poseedor de la majestuosidad y la gloria, el Señor de los señores, el Dios de todos los adorados, el Creador de Todas las criaturas y el Heredero de todas las cosas. «No hay nada semejante a Él». El conocimiento de ninguna cosa se Le oculta. «Él abarca (absolutamente) todas las cosas». Él es «custodio de todas las cosas».
Tú eres Dios, ¡no hay divino excepto Tú, único, sin nada parecido, singular en Su esencia, sin semejantes...
Relata el Imam Ya’far As-Sadiq (a.s.), “Cuando quieras relatar un dicho nuestro (o cualquier otra cosa que desees recordar), y Satanás te haya hecho olvidar, pon la mano en tu frente y di:
Bendice Dios a Muhammad (s.a.w.) y su descendencia.
Te pido Oh, Dios mío, Oh, Quien hace recordar el bien, lo practica y lo ordena.
Hazme recordar lo que Satanás me hizo olvidar.
... ¡Oh, el que indica su esencia, mediante su esencia misma (y Su existencia es prueba de Su existencia) y está exento de asemejarse a sus criaturas (por carecer Dios y estar exceptuado de toda condición y cualidad humana) y su Majestuosidad está exaltada más allá de armonizar con las propiedades de las mismas.
¡Oh, Quien está cercano a las nociones de los pensamientos, lejos de la observación de los ojos, y sabe lo que habrá de acontecer antes de que suceda!
¡Oh, Quien me hace reposar en el lecho de Su seguridad y confianza!,...

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