Los versículos Coránicos relativos al hiyab (II)

Los versículos Coránicos relativos al hiyab (II)
Por: Murtada Mutahhari
 
El mandato de "no mostrar el adorno"
"…y no muestren más adorno…" [Corán, 24: 31]
La tercera obligación es no revelar el encanto o adorno y se refiere a todo aquello, que está separado del cuerpo tales como las joyas, el oro y también adornos que se añaden al cuerpo como el maquillaje y el henna.
Las excepciones
En lo referente a no manifestar el adorno hay dos excepciones en el sagrado Corán: la primera es la externa y, la segunda, la referente a las personas como: "a los esposos…" [Corán, 24: 31].
La primera excepción:
La mujer no debe revelar su adorno excepto aquél que es externo, ¿a qué se refiere esto? ¿Es la belleza que generalmente permanece oculta bajo las ropas, lo que no debe ser enseñado? ¿Es esto lo que se considera externo? Desde los orígenes del Islam surgieron muchas dudas en relación a "lo que está fuera". Hay casi un consenso absoluto con respecto a este punto, ya sea sunni o shia. Se considera externo: los adornos que se llevan en las manos y en la cara (como un leve maquillaje en los ojos con kuhl, un anillo, o alguna pulsera- con la condición de que no se muestre la mano-), lo cual demuestra que no es obligatorio para las mujeres cubrir su cara o sus manos.
Hay muchas tradiciones con respecto a esto. Se le preguntó al Imam Sadiq (la paz sea con él)qué podía enseñarse como adorno, él dijo: "Aquellas cosas que no es obligatorio cubrir, se refiere, a maquillarse con kuhl (maquillaje tradicional para delinearse los ojos pero suavemente de modo que no sea llamativo) y el anillo”. [1]
No obstante el adorno del esposo es todo el cuerpo (y cualquier adorno que llevase su esposa)”.[2]
 ¿Qué partes del cuerpo pueden enseñarse ante un mahram? De las tradiciones y de los edictos religiosos se deduce, que una mujer debe cubrirse hasta las rodillas, si se encuentra ante su padre o hermano y, de forma total, si está en presencia de personas no mahram. Pero ante su marido, puede mostrar todo su cuerpo.
El modo de usar el Hiyab
Como se cita en la aleya de sura Nur “…que cubran su escote con el velo…” [Corán, 24: 31]
Tenemos otras tradiciones relativas a si la mujer debe cubrir su pecho. Antes de la revelación de este versículo, se cubrían con una bufanda y colocaban el final de ésta detrás de la cabeza, de forma que el cuello y el pecho, quedaban a la vista, ya que las ropas tenían escote. Con la revelación de este versículo se ordenó que cubriesen sus orejas, cuello y pecho con el pañuelo de la cabeza. Hay una tradición de Ibn Abbas que habla de la obligatoriedad para las mujeres de cubrir su pecho y cuello.
La siguiente narración muestra la ocasión en la que se reveló la mencionada aleya:
Un hombre se dirigió al bendito Profeta (la paz sea con él y su descendencia), con su cara sangrando quejándose. El Profeta (la paz sea con él y su descendencia)le pidió que le explicase lo que le había sucedido. Él relató que iba andando por la calle de Medina y que había visto una mujer muy bella con el pecho descubierto que venía andando hacia él. Mientras caminaba, se quedó mirándola fijo y no se dio cuenta de lo que tenía adelan­te. Había algo que salía de la pared y él se hizo daño en la cara.[3]
La primera excepción a la que nos hemos referido está en relación a lo que no es obligatorio cubrir. Lo segundo es aquello ante quienes no es necesario estar cubier­to; padres, maridos, hijos, personas permitidas (mahram).
Como se explica en Sura 24 Nur (La Luz).
¿Qué le está permitido a los hombres mirar?
Aunque según las aleyas coránicas y las tradiciones la mujer no tiene necesidad de cubrir su cara y sus manos, esto no significa que esté permitido a los hombres mirar a cualquier mujer con cualquier tipo de intención.
          ¿Es aconsejable bajar la mirada? Una mirada de coqueteo está prohibida, al igual que mirar a extraños o personas, que no sean mahram. Un padre que coquetee con su hija, comete un pecado muy grave; un suegro con la mujer de su hijo; o un hombre que mira a otro hombre con lujuria. El deseo sexual está limitado a los contrayentes del matrimonio.
Mirar sin observar,  significa no  prestar atención excesiva, es decir sin matiz de deseo sexual porque puede llevar a una situación peligrosa y cometer otros pecados mayores
Mirar sin lujuria está permitido y siempre con temor a que nos lleve a situacio­nes prohibidas.
La tradición de Mustamsak, donde el Ayatollah Hakim habla de su excelencia Fátima Az-Zahra (la paz sea con ella) cuenta que Salmán entró en casa de la bendita Fátima Az-Zahra (la paz sea con ella), cuando ella tenía las manos ensangrentadas. Por tanto, no las tenía cubiertas y tampoco estaba prohibido mirarlas, porque si lo hubiese estado, él no lo habría hecho, y ella no las habría dejado descubiertas.
La tradición de Yabir que aparece en Kafi, Wasa’il y los libros y tradiciones, que narra Yabir, cuenta, que el bendito Profeta de Dios (la paz sea con él y su descendencia)fue a casa de Fátima Az-Zahra (la paz sea con ella).
 El Profeta (la paz sea con él y su descendencia)había establecido pedir permiso para entrar en casa ajena, incluso en casa de la propia madre. Únicamente no se necesitaba pedir permiso, si era la casa de la esposa. Cuando llegó a la casa, no entró, llamó y dijo: "Assalamu alaikum ya Ahlal­ Bait". Su excelencia Fátima Az-Zahra (la paz sea con ella)contestó desde el interior: "sí". Él volvió a preguntar: "¿y la persona, que viene conmigo?". Ella contestó: "no, hasta que cubra mi cabeza". Finalmente dijo: "Entrad". Y el Profeta (la paz sea con él y su descendencia)volvió a preguntar: "¿y la persona que viene conmigo?". Ella dijo: "sí". Yabir dijo que al entrar, se dio cuenta de que la cara de la bendita Fátima Az-Zahra (la paz sea con ella)estaba pálida por falta de comida, y se entristeció. Pensó: "¡Cómo se crían las hijas de los reyes, y cómo se encuentra la hija del Profeta de Dios (la paz sea con él y su descendencia)!"
Esto demuestra que la bendita Fátima Az-Zahra (la paz sea con ella), no cubrió su cara, ni sus manos.
Hay muchas tradiciones en el Islam sobre la prohibición de mirar los antebra­zos y el pelo de la mujer, pero no hay ninguna sobre las manos y la cara.
Escuchando la voz de una mujer no mahram
Escuchar la voz de una mujer no mahram ¿está prohibido o no? Se des­prende, claramente, de los edictos que no está prohibido cuando no hay deseo ni peligro de desvío. Sin embargo, uno debería evitar aquello que no le concierne. Pero a la mujer le está prohibido hacer que su voz sea agradable y atractiva para causar atracción, ya que un hombre que tenga una enfermedad en el corazón, oye su voz y se siente atraído por ella.
¿Está permitido oír la voz de una mujer no mahram? Siempre y cuando sea un tono de voz normal, que no estimule el deseo o el temor de un posible desvío.
El versículo del sagrado Corán es claro, no dice que no deban hablar, sino que no deben cambiar el tono de su voz.
Estrechar la mano
 Existe una tradición de los Imames (la paz sea con ellos)donde se les pregunta si estaba permitido dar la mano a una mujer, no mahram. Ellos contestaron: "No, a menos que tuviese las manos cubiertas, o que la mujer fuese mahram. Uno no debe dar la mano a una mujer que no sea mahram si no tiene las manos cubiertas; además, no debería hacerse presión".[4]
Recomendaciones éticas
Hay un conjunto de tradiciones sobre este asunto, que de forma complementa­ria, ayuda a la exposición del tema. En la lección anterior, presentamos las tradi­ciones que afirmaban que está prohibido para un hombre mirar la cara de una mujer no mahram.
En la famosa carta del Imam ‘Ali (la paz sea con él)al Imam Hasan (la paz sea con él)le da el siguiente consejo: "En lo posible, intenta que tu mujer y las creyentes no se mezclen con otros. Nada protege a la mujer mejor que la casa”.[5] En la tradición aparece la palabra que significa "estar oculto detrás de una cortina"
Pero lo que el Imam ‘Ali (la paz sea con él)dice es: "Evitar que las mujeres se mezclen con hombres no mahram, es más sano para las mujeres", es cierto. Cuanto más separadas de los hombres no mahram, mejor. Aunque hoy día, el sistema moderno lo ha instaura­do de forma mucho más peligrosa.
Hay otra tradición que es bastante fidedigna y los jurisconsultos religiosos se basan en ella. El bendito Profeta (la paz sea con él y su descendencia)dijo: "La primera mirada no es intencionada, pero la segunda es tu perdición".[6] ¿Es esto una regla a tomar o es una posición determinada? Algunos afirman que es una regla. Dicen que el Profeta (la paz sea con él y su descendencia)estableció que se puede mirar una vez a una mujer, pero la segunda mirada está prohibida.
Otros dicen que, la primera vez cuando los ojos se posan sin intención sobre la cara de una mujer es licito, pero la segunda vez, que se hace intencionadamente, está prohibido. La segunda vez conlleva un evidente elemento de deseo, y por eso dice el Profeta (la paz sea con él y su descendencia)que queda prohibido.
La siguiente tradición aporta una buena lección, pero no es tomada como base por la jurisprudencia sino que manifiesta una ética muy recomendada y beneficiosa. Dice, que el bendito Profeta (la paz sea con él y su descendencia)preguntó: "¿Qué es lo mejor y superior a cualquier otra cosa para las mujeres? Nadie contestó. El Imam Hasan (la paz sea con él), que era todavía un niño, fue a casa de Fátima Az-Zahra (la paz sea con ella)y le hizo la pregunta, ella contestó: "Que no vea a un hombre y ningún hombre la vea".[7] Esto demuestra, que para una mujer también es peligroso mirar a un hombre. Lo más seguro es que no tenga contacto con un hombre no mahram. Cuando hablamos de lo que está permitido para una mujer, aquello que le supon­ga enfrentarse a una menor dificultad, obviamente, será lo más seguro.
Hay también otra tradición que dice: "Una mirada con deseo es una flecha de entre las flechas de Satanás"[8]. Esto se refiere a la mirada de lujuria.
La excepción de la mirada, el pretendiente
Entre las tradiciones, tenemos muchas en relación al tiempo en que uno es pre­tendiente con fines matrimoniales y, por consiguiente, le está permitido mirar. Lo que no implica que pueda comportarse así, si no es pretendiente.
A un pretendiente no sólo le está permitido mirar, sino que se pone cierto énfa­sis en que es bueno.
Por ejemplo, decían que un hombre quería casarse con la hija de uno de los compañeros del Profeta (la paz sea con él y su descendencia), que residía en Medina. El Profeta (la paz sea con él y su descendencia)le dijo: "Ve, mira y entonces cásate. Los ojos de algunos, padecen algún defecto".[9] El Profeta (la paz sea con él y su descendencia), le dijo que mirase primero porque los compañeros eran de una o dos tribus y algu­nos tenían un defecto en los ojos. Le dijo que mirase antes de casarse para que no se decepcionase más tarde.
Mughayrah ibn Shubah dijo: "He estado buscando una mujer porque quiero casarme". El Profeta (la paz sea con él y su descendencia)le  contestó: "Ve, mira y luego cásate, eso dará continuidad a tu matrimonio".[10]
El Imam Yafar as-Sadiq (la paz sea con él) dijo: "Si quieres casarte, es mejor que la mires, si tu mirada es la de un pretendiente".[11]
Existen otros hadices también  que afirman que si la persona tiene intención de casarse le está permitido ver la cara y el pelo de una mujer, incluso el contorno, que define la forma del cuerpo. Está claro que lo que está permitido para un hombre como pretendiente, no lo está en otras ocasiones. Y también se ha llegado a decir que si el pretendiente es serio y mira, incluso con deseo, no importa.
La segunda excepción: las personas
Ahora discutiremos la siguiente excepción, que nos dice frente a qué personas la mujer puede estar sin hiyab.
La Frase: "que no revelen su adorno" aparece dos veces y, en ambos casos acompañada por una excepción. El primer caso es en relación al hiyab y a lo que no es necesario cubrir. El segundo caso, referente a la gente ante quienes no es necesa­rio ir cubierto y está permitido mostrar el pelo y el cuello, entre otras cosas.
Dice: " no muestren más adorno que los que están a la vista". Anteriormente ya lo expliqué: "que cubran su escote con él". También queda aclarado: "y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fríos, a los niños que no saben aún de las partes femeninas”. [Corán, 24:31]en estos casos no hay ningún problema.
A.    Explicación de “sus mujeres”
Existen tres probabilidades: ¿Se refiere esto a todas las mujeres? ¿O sólo a las mujeres musulmanas? ¿O a las mujeres que viven en su casa como servidumbre? La tercera probabilidad está rechazada ya que es evidente que desde los orígenes del Islam, una mujer es mahram para otra mujer. En conclusión la tercer probabilidad esta rechazada, la segunda probabilidad es débil, pero la primera es la más fuerte de todas las probabilidades.
En cuanto a esto existen algunas tradiciones que afirman: que no está permitido para una mujer describir el cuerpo de otra mujer a su marido, este deber es obligatorio para las mujeres musulma­nas.
También es obligatorio para una mujer musulmana no desnudarse ante una mujer no musulmana, porque esta última puede describir a su marido el cuerpo de la otra. Analizando diferentes tradiciones y edictos de los sabios se puede concluir que es desaconsejable para una mujer musulmana mostrar sus encantos a una no musulmana, por las causas mencionadas anteriormente, pero no hay un edicto que indique que esto es ilícito.
B.     Impúberes
 “…a los niños que no saben aún de las partes femeninas”. ¿Se está refiriendo a los niños de edades ...
(ver la continuación en archivo pdf)

[1]Kafi Tomo 5 Pág. 521.
[2]La interpretación del Corán de Safi tras la aleya 31 de Sura Nur
[3]Kafi Tomo 5 pág. 521 y Wasail Tomo 3 pág. 24
[4]Urwatul Wusqa capitulo del matrimonio.
[5]Nahyul Balaghah carta Número 31.
[6]Wasail tomo 3 Pág. 24.
[7]Wasail Tomo 3 Pág. 9
[8]Idem pág. 24
[9]Sahih Muslim Tomo 4 pág. 142.
[10]Yamee Termesi Pág. 175
[11]Wasail Tomo 3 pág. 11
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