¿Quién es el Imam Husain ibn ‘Alí (P)?

Por Sheij Mufid (r. a.)

Este es un relato de la vida del Imam que sucedió a Husain Ibn ‘Ali (P), dando la fecha de su nacimiento, la evidencia de su Imamato, la edad que alcanzó, el periodo de su sucesión (jilâfa), la ocasión y causa de su muerte, el lugar de su sepultura y el número de hijos que tuvo. También proporciona una selección de los repor­tes históricos acerca de él.

El Imam después de Hasan Ibn ‘Alí (P) fue su hermano, Husain Ibn ‘Alí (P) -el cual fue hijo de Fátima (P), la hija del Men­sajero de Dios (PBD)- a través de la designación (nass) de su padre y su abuelo, y la disposición testamentaria (wasiyya) de su herma­no, Hasan (P). Su sobrenombre era Aba Abdil.lah

El nació en Medina, el da 5 de Sha‘bân del año 4 H (626 C). Su madre, Fátima (P), lo llevó ante el Mensajero de Dios (PBD). Este estuvo complacido con él y le puso el nombre Husain, y sacrificó un carnero por él en el rito de ‘aqiqa. En el testamento del Mensajero de Dios (PBD), él (Husain) y su hermano son los dos señores de los jóvenes del Paraíso, y, era reconocido unánimemente que ellos eran los nietos del Profeta de la Misericordia.

Hasan Ibn ‘Alí (P) era como el Profeta (PBD) desde la ca­beza hasta el pecho, mientras que Husain (P) era como él desde el pecho hasta los pies. Ellos fueran los dos más queridos para el Mensajero de Dios (PBD) de entre toda su familia y niños.

Reportó Zadhân que Salman Farsi, que Dios esté complacido con él, dijo1:

“Escuché al Mensajero de Dios (PBD) decir acerca de Hasan y Husain (P): ‘¡Oh Dios!, yo los amo a ambos; por lo tanto, ámalos y ama a quien lo ame’. Luego él dijo: ‘Quien quiera que ame a Hasan y a Husain, yo lo amaré a él, y quien yo ame, Dios lo amará; y a quien Dios ame, Él lo hará entrar en el Paraíso. Quien quiera que los odie, yo lo odiaré y Dios lo odiará. Y a quien Dios odie, Él lo hará entrar en el Fuego del infierno’. Entonces él dijo: ‘Estos dos hijos míos son mis dos plantas de dulce albahaca para per­fumar al mundo’”.

Zurr ibn Hubaish reportó de acuerdo a la autoridad de Ibn Mas’úd:

“Mientras el Profeta (PBD) estaba rezando, Hasan y Husain llegaron y se pararon detrás de él. Cuan­do él levantó la cabeza, los tomó tiernamente en sus brazos. Cuando volvió a sus oraciones, ellos volvie­ron a las suyas. Entonces, cuando él hubo terminado, se sentó a uno sobre su rodilla derecha y al otro sobre su rodilla izquierda y dijo: ‘Quien me ame, debe amar a estos dos. Ellos, la Paz sea con ellos, son las dos pruebas de Dios (Huyyat-Allah) y de Su Profeta en el concurso de la oración (mubahala). Después de su padre, el Comandante de los Creyentes, ellos son las dos pruebas de Dios para la comunidad acerca de la religión (din) y la doctrina (milla)’”.

Muhammad Ibn ‘Umayr reportó basado en la autoridad de sus maestros que Abu ‘Abdul.lâh (o sea, el Imam Ya‘far As-Sâdiq, la paz sea con él) dijo:

“Hasan (P) dijo a sus compañeros: ‘Dios tiene dos ciudades -una en el Este y la otra en el Oeste- en las cuales las criaturas de Dios nunca están interesadas en desobedecerlo. Sin embargo, por Dios, la prueba de Dios para Sus criaturas, tanto en estas dos corno entre ellas, no es otra que yo mismo y mi hermano Husain’”2.

Una narración del mismo tipo se reporta de Husain Ibn ‘Alí (P) cuando él les dijo a los seguidores de Ibn Ziyâd en el día de la privación:

“¿Qué os pasa que os hace ayudaros unos a otros contra mí? ¿Es que no veis que sí me matáis mataréis la prueba de Dios para vosotros? No, ¡por Dios! no hay entre Yabilqa y Yabirsa un hijo de profeta a través del cual Dios os proporcione prueba aparte de mí mismo”3.

Él quiso decir, por Yabilqa y Yabirsa, las dos ciudades que Hasan (P) había mencionado.

Una de las piezas de evidencia conclusiva de la perfección de ellos dos (P) y la prueba de la distinción especial de Dios para am­bos -después de lo que hemos mencionado del concurso de oración (mubahala) del Profeta (PBD), en la cual él recurrió a ellos- es el juramento de fidelidad (bay’a) que el Mensajero de Dios (PBD) les hizo, siendo que él nunca hizo un juramento de alianza a ningún otro niño. El Corán también contiene la afirmación explícita de la recom­pensa del Paraíso para ellos dos debida a sus obras, a pesar del estado exterior de infancia en el que estaban. No hay escrito en él nada similar para otros como ellos. Dios dijo en Surat Hal ’ata (co­nocida también como Surat Ad-Dahr):

«Y ellos dan el alimento, a pesar de su amor por él, a los pobres huérfanos y cautivos, diciendo: “nosotros sólo os alimentamos por amor a Dios, no queremos recibir de vosotros recompensa ni agradecimiento. Ciertamente tememos de nuestro Señor un día difícil y calamitoso”. Por lo tanto, Dios los proveerá contra el mal de ese día y los hará encontrar comodidad y gozo y los recompensará con jardines y seda porque ellos fueron pacientes» (Corán 78:8-12)

Estas palabras son generales para ellos (P), con su padre y su madre. La tradición contiene esta afirmación de eso y de que ellos estaban conscientes de ello; indicando ambas cosas que el verso ilustre trató acerca de ellos dos y que la mayor prueba para las criaturas fue a través de ellos dos. De la misma manera el reporte acerca del Mesías (P) hablando en la cuna fue una prueba de su condición de profeta y la consideración especial de Dios para él a través de actos milagrosos que indicaron su lugar y posición espe­cial ante Dios en lo que respecta a méritos.

El Mensajero de Dios (PBD) dejó claro su Imamato (de Husain) y el Imamato de su hermano antes de él mediante designa­ción cuando dijo: “Estos dos hijos míos son Imames que experi­mentarán dificultades”.

El legado testamentario de Hasan (P) para él indicó su Imamato, así como la disposición testamentaria del Comandante de los Creyentes (P) a Hasan (P) indicaron su Imamato, exactamente igual a la manera en que la declaración testamentaria del Mensajero de Dios (PBD) designando al Comandante de los Cre­yentes (P) indicó su Imamato después de él mismo.

Según lo que acabamos de mencionar, el Imamato de Husain (P) fue confirmado después de la muerte de su hermano Hasan (P) y la obediencia de todas las criaturas a él se volvió obligatoria, sin embargo él no los convocó a que los siguieran debido a la disi­mulación por precaución (taqiyya) que él estaba siguiendo y debido a la tregua que existía entre él y Mu‘awiya Ibn Abu Sufyan y la necesidad de cumplirla. En eso él siguió el mismo curso que su padre, el Comandante de los Creyentes (P) en términos del establecimiento de su Imamato después del Profeta (PBD) a pesar de su propio silencio acerca de ello, y también del Imamato de su hermano después de la tregua a pesar de su absten­ción de la política y su silencio. En eso ellos actuaron de acuerdo a las prácticas (sunan) del Profeta de Dios (PBD) cuando él fue blo­queado en Shi’b y cuando escapó de Meca como un emigrante ocultándose en una cueva para esconderse de sus enemigos.

Cuando Mu‘awiya murió, el periodo de la tregua llegó a su fin. Era esto lo que había prevenido a Husain (P) de llamar a las gentes para que lo siguieran. Entonces él hizo público su reclamo de la autoridad tanto como fue posible. Una y otra vez explicó su dere­cho a la autoridad a aquellos que eran ignorantes de ello hasta que los seguidores se reunieron alrededor suyo. Entonces él (P) los ur­gió a que emprendieran la lucha (yihad) y se prepararan para la batalla.

Entonces, con sus hijos y las gentes de su casa, partió del San­tuario de Dios (Meca) y del santuario de Su Profeta (Medina) hacia Iraq debido a la ayuda que le había sido solicitada por los miembros de sus shi‘as (seguidores) que lo habían urgido a que acudiese a ayudarles contra sus enemigos. Su tío paterno, Muslim Ibn ‘Aqil, que Dios esté complacido con él, lo había precedido y le había con­firmado la sinceridad de la invitación y del juramento de fidelidad de las gentes para tornar parte en la lucha. Las gentes de Kufa le habían jurado alianza a él (Muslim) de que lo harían, y habían pro­metido hacerlo y habían garantizado ayudarlo y aconsejarlo y le habían dado sus garantías y juramentos. Sin embargo, no pasó mu­cho tiempo antes de que ellos rompieran su pacto, abandonándolo y traicionándolo. Entonces él (Muslim) fue matado en medio de ellos sin que ellos trataran de evitarlo. Más aún, ellos salieron a hacer la guerra contra Husain (P) impidiéndole regresar a la tierra de Dios (o sea, Meca) y usaron la fuerza contra él de manera tal que él no pudo encontrar uno que lo ayudase ni lugar de refugio para pro­tegerse de ellos. Ellos le impidieron obtener el agua del Éufrates, ganando así ventaja sobre él. Luego, ellos lo mataron. Él (P) murió, estando desesperadamente sediento, y sin embargo aun luchando y mostrando fortaleza: un hombre forzado a detenerse, oprimido. El juramento de fidelidad a él fue revocado. El respeto que le era debi­do fue ignorado. El convenio hecho con él no fue cumplido ni se honró la responsabilidad del acuerdo hecho con él. Él murió como mártir, tal como su padre y su hermano (P) habían muerto antes que él.

Extraído del libro Imam Husain (P) la luz que no se apagó; Breve historia de los acontecimientos de ‘Ashûra y Karbalá; Una selección del libro Kitâb al-Irshâd del Sheij Mufid

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