Washington y su Retórica de Odio

Washington y su Retórica de Odio
Por Pablo Jofré Leal
Periodista y Analista Internacional
Artículo Exclusivo para Islamoriente
 
El gobierno estadounidense, administrado por el multimillonario Donald Trump está empeñado en violar el Acuerdo Nuclear firmado entre la República Islámica de Irán y el G5+1 y ha utilizado la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas para lazar su artillería guerrerista.
Una conducta catalizada, principalmente por las presiones del régimen israelí y el lobby sionista, que no sólo se expresa en Estados Unidos, sino también en Francia e Inglaterra. Además de tratar de cumplir parte de las promesas electorales efectuadas por Trump al complejo militar industrial norteamericano y los sectores más reaccionarios de esta sociedad. Ofrendas encaminadas a tratar de seguir perpetuando una hegemonía en Oriente Medio y Asia Central, cuestionada gracias al positivo papel cumplido por Irán y su apoyo a las sociedades de Siria. Palestina, Yemen, Bahrein e Irak junto al Eje de la Resistencia.
Estados Unidos Viola Los Acuerdos
Washington es el único de los firmantes del Plan Integral de Acción Conjunta – JCPOA por sus siglas en inglés – que se niega a reconocer que Irán ha cumplido con todos y cada uno de los puntos del mencionado acuerdo. Así reconocido por la Alta Representante de la Unión Para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, la italiana Federica Mogherini y quien participó activamente en las conversaciones que condujeron a la rúbrica del acuerdo nuclear en julio del año 2015.
En Nueva York – en el marco de la 72 Asamblea General de las Naciones Unidas -  en conversación entre el presidente iraní Hasan Rohani y el mandatario galo, Emmanuel Macron, este último declaró que “Francia quiere la aplicación total del Plan Integral de Acción Conjunta sobre el programa de energía nuclear de Irán y cualquier renegociación a este respecto es ridículo”
Por su parte, el Secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres resaltó el pleno respeto de Irán a los términos del acuerdo nuclear alcanzado con los países miembros del G5+ 1 – Alemania, Francia, Estados Unidos, Inglaterra, China y Alemania – y  ha pedido a la contraparte estadounidense, que siga el mismo paso para así proteger dicho convenio “ya que así se fortalece la paz en el mundo”.
Estados Unidos, dentro de las excusas esgrimidas, para no cumplir su parte del acuerdo nuclear señala que Irán debe permitir el acceso a sus bases militares, cuestión que no está inserta en los compromisos asumidos por Teherán tras la firma del JCPOA.  El único organismo que está autorizado a supervisar la aplicación del tratado nuclear es la Agencia Internacional de la Energía Atómica  - AIEA -  y este organismo ha confirmado, en siete ocasiones, que ha dado a conocer sus informes, que Irán ha cumplido escrupulosamente cada uno de de los compromisos. Por lo que resulta inútil seguir hablando de inspeccionar bases, que sólo son un volador de luces inaceptable.
El Plan Integral de Acción Conjunta entre Irán y el G5+1 reconoció el programa de energía nuclear de Irán, su carácter pacífico y el cumplimiento de los derechos nucleares, dentro del respeto a las convenciones internacionales. Y en ese marco, el programa nuclear iraní, pasa ahora a ser objeto de cooperación con el resto de los países, en el marco de los estándares internacionales.
Tras la firma del acuerdo con el G5+1 ser reconoció a la República Islámica de Irán como potencia nuclear con derecho al enriquecimiento de uranio – en porcentaje inferior a aquel que permitiría acceder a cifras y promedios destinados a la producción de armas nucleares cuestión que ya había sido prohibida y decidido así por las altas autoridades políticas y religiosas de Irán -  además de conceder acceso al ciclo completo de combustible nuclear.
Tras la rúbrica del Plan Integral de Acción Conjunta todas las sanciones económicas y financieras impuestas contra el país persa serían levantadas mediante una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas - CSNU – Esas restricciones efectivamente tratan de ser cumplidas por Rusia, China, Alemania, Inglaterra y Francia y digo tratan porque la presión e influencia de Estados Unidos se deja sentir cotidianamente. Washington se ha negado a observar lo acordado y ello implica vislumbrar a un país violador del derecho internacional, saboteador de los esfuerzos destinados a lograr avances en el plano de relaciones con Irán y generador de inestabilidad allí donde planta sus pies.
La firma del acuerdo implica la anulación, de una sola vez, desde el comienzo de la aplicación del acuerdo, de las restricciones económicas en los sectores bancario, financiero, petrolero, gasífero, petroquímico, comercial, de seguros y de transportes impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos. ¿Por qué sigue incumpliendo Washington? La respuesta a esto lleva implícito reconocer las excusas de siempre, la constatación de la contumacia violadora de las administraciones de Estados Unidos cuando deben cumplir la ley internacional y la negación de los derechos soberanos d elas naciones que no son partícipes de los planes de Washington como socios mudos, sordos y ciegos.
A pesar de los intentos de desestabilización de Washington y su negativa a suspender las sanciones contra Irán, la nación persa continúa con sus instalaciones e infraestructuras nucleares en actividad. Como es el caso de la mantención operativa de 1/3 de las centrifugadoras, que seguirán el trabajo de investigación y desarrollo, incluyendo las centrifugadoras clave de nivel avanzado, que comprende las IR-4, IR-5, IR-6 e IR-8.
La instalación de Fordo ha seguido con su funcionamiento como centro nuclear, de física y tecnología. Producción de isótopos para uso industrial y fármacos. La planta de agua pesada de Arak ha permanecido intacta y ha sido modernizada y equipada con nuevas capacidades, laboratorios e instalaciones, todas con objetivos civiles. Irán, en el plano de la producción nuclear con fines pacíficos, ha sido reconocido en los mercados mundiales como productor de uranio enriquecido y agua pesada.
El JCPOA supone también el levantamiento de todas prohibiciones y limitaciones a la cooperación económica con Irán en todos los campos, incluidos las inversiones en gas, petróleo, petroquímica, preparando el terreno para una amplia cooperación internacional con Irán en la construcción de nuevas plantas nucleares, reactores de investigación y el desarrollo de las más avanzadas tecnologías nucleares
En el plano del área militar, recordemos que el acuerdo entre Irán y el G5+1 estableció que las restricciones impuestas a las actividades misilísticas de la nación persa se iban a reducir a aquellas actividades que se relacionen con armas nucleares, algo que Irán nunca ha buscado. Por tanto, los argumentos de la administración Trump respecto a que Irán viola el acuerdo nuclear con su programa de misiles es una burda manera de seguir buscando excusas para no cumplir su parte en el acuerdo. Las restricciones a la compra de armas serán transformadas en limitaciones parciales durante un plazo de cinco años, tras el cual serán completamente anuladas y en ello Irán ha sido fiel a su palabra.
Igualmente se instituyó, que por primera vez después de tres décadas, se anularían las injustas sanciones impuestas contra la compra de aviones civiles y se permitirá la renovación de la flota aérea iraní. El gobierno estadounidense, en esta área ha sido un promotor de evitar que empresas como Boeing y Airbus permita la renovación de esa flota, en clara contravención a lo explicitado en el Plan Integral de Acción Conjunta. La Cámara Baja de EE.UU. aprobó el pasado 14 de septiembre un proyecto de ley que prohíbe la venta de aviones comerciales a Irán. Plan que fue aprobado durante la sesión de la Cámara de Representantes. El republicano Peter Roskam, quien propuso la iniciativa, alegó que Irán utiliza aeronaves comerciales para transportar equipos militares y tropas a Siria en apoyo al presidente Bashar al-Asad, en su lucha contra el terrorismo.
Como muestra que Estados Unidos es un trasgresor de aquello que se firmó junto a otras naciones, este país se niega a liberar los fondos y activos embargados y bloqueados a irán, a lo que se suma nuevas sanciones impuestas a centenares de personas naturales y jurídicas de irán lo que impide acceder con facilidad a las esferas comercial, financiera, tecnológica y energética con que se mueve el mercado mundial.
La respuesta de Irán frente a esta clara infracción al acuerdo nuclear, por parte de Estados Unidos implica, tal como lo sostuvo el Presidente Rohani “pagar un alto precio” sin especificar cuál sería ese precio pero que podemos anticiparlo bajo diversas miradas: Recurrir a instancias internacionales para sancionar a quien incumple los acuerdos internacionales: Consejo de Seguridad. Corte Internacional de Justicia de La Haya. Mostrar la cara violatoria en todos los foros internacionales de Estados Unidos.
Si uno de los firmantes – en este caso Washington – incumple sus compromisos, Irán queda liberado de realizar aquello que se supone el acuerdo limita, por tanto revertir lo que actualmente se está cumpliendo. Es claro que no se puede seguir respetando un acuerdo en que una de las partes bloquea el término de las sanciones o el estímulo de las inversiones. Irán quedaría en plena libertad de acción para desarrollar su programa nuclear con aquellos países que conscientes de su cumplimiento están en condiciones de avanzar con la nación persa este campo de la investigación: por ejemplo con China, Rusia u otro país dispuesto a una alianza nuclear.
El JCPOA y su violación implicaría proceder, con toda legalidad, al enriquecimiento de uranio a los niveles, que se supone no deberían ser producidos. Usar las centrifugadoras que son parte del cese de funcionamiento. Vender ese Uranio enriquecido y el agua pesada que se genere. Frente a una política agresiva como la de Estados Unidos y sus socios en Oriente Medio  - Israel y Arabia Saudí principalmente - proceder a una política militar de defensa disuasiva, que implique saltarse obstáculos a la compra de armas y ampliar su sistema de defensa misilístico.
Una violación de los acuerdos nucleares tendría como consecuencia también, un efecto dominó en el plano internacional, por ejemplo con el tema norcoreano ¿Por qué Corea del Norte tendría que confiar que Washington cumpliría promesas o acuerdos si no lo ha hecho con instancias como el G5+1?
Una Alianza criminal: Sionismo e Imperialismo
Como prueba que la administración Trump está presa del belicismo y la malsana influencia del lobby sionista, del complejo militar industrial y la protección de gobiernos corruptos y antidemocráticos como la Monarquía saudí, su mandatario, el día 19 de septiembre en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas señaló que su prioridad es desechar lo firmado entre Irán y el G5+1. En un discurso beligerante, fanfarrón y fuera de cualquier respeto a las normas internacionales, Trump amenazó a Venezuela, Cuba,  Corea del Norte y a Irán.
En su alocución, el multimillonario devenido presidente  afirmó “Todos los países deben servir a sus ciudadanos como primera prioridad. Pero esto también requiere que todos los países trabajemos juntos y en armonía. Sin embargo ya no podremos entrar en acuerdos que no nos beneficien y que sirvan para aprovecharse de nosotros”.
Contradicción entre los principios estadounidenses y el multilateralismo que propugna la ONU. Una advertencia dirigida al campo político, económico y militar a naciones como irán que debe esperar la violación de los acuerdos firmados en julio del año 2015 junto al G5+ 1. La amenaza de Trump a romper el pacto de seis potencias con Irán sellado en 2015 es clarísima: “No podemos cumplir el acuerdo si provee una cobertura para una construcción eventual de un programa nuclear”.
Contumaz este personaje, a pesar que sus aliados, la Unión Europea, la AIEA afirman comprobadamente que Teherán cumple a rajatabla el Plan Integral de Acción Conjunta, el voluble Donald sigue creyendo en los cuentos de su aliado incondicional: la entidad sionista, que en la figura de su primer Ministro Benjamín Netanyahu no cabía en si de gozo al escuchar a su clon. Ha quedado demostrado que las dos más grandes amenazas de la humanidad se llaman imperialismo y sionismo, conjugados en los apellidos Trump y Netanyahu. Los discurso de ambos personajes reflejaron un discurso de odio, repugnante, ignorante y brutal. Una retórica hueca y carente de respeto a la comunidad internacional.
 
Pablo Jofré Leal
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