Unidos en la diversidad en un mundo de hostilidad

Unidos en la diversidad en un mundo de hostilidad
Sdenka Saavedra Alfaro[1]
 
En un mundo cargado por las desigualdades consecuencia manifiesta de las ansias de poder de los que quieren adueñarse del mundo (el imperialismo, el sionismo y sus aliados) sin importar el empobrecimiento de los otros que también son humanos, los que cada vez más se encuentran debilitados por las invasiones expresas a sus países, aquellos que son tildados por los medios y que ellos los convirtieron en los más peligrosos para los turistas[2], como Siria, Mali, Libia, Sudán del Sur, Yemen, Afganistán, Somalia, Gaza;  éstos a los que los amos y señores del mundo los desahuciaron a perecer como refugiados destacando las diferencias a fin de avivar el odio a las minorías, los inmigrantes y las personas pobres.
Se hace necesario hoy más que nunca fomentar la tolerancia, la comprensión y el respeto en este momento, en el que las sociedades son cada vez más diversas, porque la diversidad de religiones, culturas, lenguas y etnias no debe ser motivo de conflicto sino una riqueza valorada por todos, la tolerancia es la capacidad de escuchar y aceptar la diversidad de opinión, social, étnica, cultural y religiosa; pero estamos viendo que la arrogancia imperialista y sionista con sus aliados están provocando cada vez más violencia, desplazamientos forzados, hambruna, miseria, exclusión y muerte de miles de personas, porque la injusticia, la discriminación y la marginalización son formas comunes de intolerancia; y esto nos confirma el último informe de ACNUR,  en el que se señala que el desplazamiento forzado a nivel mundial llegó a su punto más alto en décadas[3].
“El informe anual de la Agencia de la ONU para los Refugiados, llamado Tendencias Globales, encontró que 65,6 millones de personas estaban en una situación de desplazamiento forzoso para finales de 2016, 300.000 más que en el año anterior, y una cifra mayor a la población del Reino Unido”[4]
Este informe destacó que el ritmo en el que las personas se están convirtiendo en desplazadas continúa muy elevado, y que, en promedio, cada minuto 20 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares durante el año pasado, esto equivale a una persona desplazada cada 3 segundos, menos tiempo del que se necesita para leer esta frase.
“En términos de desplazamiento global, Siria sigue teniendo el mayor número total de personas desplazadas, con 12 millones (el 65% de la población) desplazadas internamente o viviendo fuera del país como refugiados. Exceptuando la prolongada situación de los refugiados palestinos, los colombianos (7,7 millones) y los afganos (4,7 millones) seguían siendo la segunda y tercera población más numerosa, seguidos de iraquíes (4,2 millones). En total, 3,3 millones de sur sudaneses habían huido de sus hogares a finales de 2016, lo que representa la población de desplazados que crece con más rapidez en el mundo, ese número ha continuado creciendo durante la primera mitad de 2017.”[5]
Y por si fuera poco el sufrimiento de los migrantes en Libia es una amenaza a la conciencia de la humanidad; pues miles de personas viven en condiciones insalubres, hacinadas en almacenes, hambrientas y sin acceso a los servicios básicos, muchas reportaron abusos físicos, incluyendo trabajo forzoso y violencia sexual, de acuerdo al Alto Comisionado para los derechos humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein.
"Muchos de los migrantes han estado expuestos al tráfico, secuestros, tortura, violaciones y otro tipo de violencia sexual, trabajo forzoso, explotación, violencia física severa, hambre y otras atrocidades en el transcurso de su viaje a través de Libia"[6].
Y a esto se suma la venta de esclavos en Libia, a lo que António Guterres, Secretario General de la ONU, calificó como acciones indignantes que existen y que pueden ser consideradas crímenes contra la humanidad.
Pues en los últimos días la cadena informativa estadounidense CNN divulgó un video sobre mercados de esclavos en Libia donde se subastan migrantes y refugiados, durante su investigación, los reporteros de CNN fueron testigos de la venta de una docena de hombres fuera de la capital, Trípoli[7].
“Durante años, los migrantes que cruzaron el Mediterráneo han vivido historias de horror: palizas, secuestros y hasta esclavización. Muchos de ellos hacen viajes traumatizantes desde los países del África Occidental. Desde el año pasado, un equipo de CNN trabaja para sacar a la luz estas historias y pudo viajar a Libia para ser testigo de primera mano de este trato inhumano. Lograron acceso a una subasta de esclavos, donde los hombres fueron vendidos como mercancías”[8].
Sin lugar a dudas estamos comprobando en qué estado se encuentran millones de refugiados en el mundo, situación a la que han llevado estos países capitalistas, imperialistas, sionistas, por sus ansias de poder, de ambición, y de odio hacia los más indefensos, los más débiles; pues hay que señalarlo la esclavitud, y las condiciones inhumanas a las que están expuestas los inmigrantes en estos momentos no tienen cabida en este mundo.
Y además añadir que son éstos amos del mundo los que han contribuido a que se eleve el racismo, la discriminación, la xenofobia, el extremismo violento, la depuración cultural y las proclamas políticas basadas en el odio, la intolerancia hacia los seres más débiles en estos momentos, los inmigrantes, los refugiados, los pobres.
Por todo lo dicho se hace necesario en estos momentos fortalecer la cultura de la tolerancia y luchar por el respeto de los derechos fundamentales; así mismo construir sociedades más tolerantes, más inclusivas, más pacíficas y más prósperas, ver el intercambio de culturas para el entendimiento mutuo, independientemente de la nacionalidad, la religión, el idioma, la raza; pues sin tolerancia, la paz no es posible, con ella, es posible la evolución de una cultura de paz.
"La tolerancia no es el relativismo o la indiferencia. Es un compromiso diario para buscar, en nuestra diversidad, los vínculos que unen a la humanidad"[9]
Vemos que la tolerancia es una condición fundamental del respeto de los derechos humanos y para el logro de la paz; ya que la unidad en estos momentos es de vital importancia, la integración entre las diferentes sociedades.
Y en ese sentido, no se puede pensar hoy en día en una sociedad mono cultural, mona religiosa, es imposible; pues la religión, las culturas, el mundo es totalmente diverso, existen miles de culturas, miles de costumbres, más bien se debe pensar en que la práctica religiosa sea un factor de integración, ya que como está el mundo, se necesita también la unificación, y no el olvido de Dios.
De ahí la importancia de incentivar más el diálogo interreligioso[10]en el mundo; pues unidos en la diversidad en este mundo de hostilidad se llegará muy lejos en la tan esperada integración que se quiere llegar, por el bien de los más necesitados.
Es así que de acuerdo al Teólogo Jesuita Walberto Torrico[11], hablar de un diálogo entre católicos y musulmanes es de vital importancia en estos momentos para promover una integración social en el mundo.
“Yo veo que el islam junto al catolicismo puede vivir en paz, pueden vivir en armonía, en comunión e incluso diría hasta en complementariedad, cuántas cosas he aprendido de ustedes hermanos musulmanes, cuántas cosas ustedes me han enseñado con su respeto, con su cariño, con su amor y espero que también ustedes puedan aprender un poco de lo que es el cristianismo, el catolicismo y se puede pensar en que algún día, católicos, judíos y musulmanes, budistas y todos tengamos no sólo un “diálogo”, no sólo palabras; sino acciones concretas, que se reflejen especialmente en los más pobres, y que exista una unidad en todas las religiones, por un bien común, que haga y que dé lo mejor para la humanidad, una lucha por la justicia social, una lucha por encontrar el exterminio de la pobreza, de la injusticia, religiones que con sus identidades puedan buscar todas lo mimo”[12].
Debemos señalar también que a partir del Concilio Vaticano II[13], la percepción del catolicismo sobre el islam cambió mucho, sobre el diálogo con las religiones no cristianas .
“Los cristianos católicos tuvieron en la declaración del Concilio Vaticano II titulada Nostra aetate, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, uno de los hitos más destacados en la propiciación del diálogo interreligioso, que se extendió a través del Secretariado para los no Cristianos, instituido por Pablo VI en 1964, y continuado con el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso[14],​ creado por Juan Pablo II en 1988 con la constitución apostólica Pastor Bonus.​ Su sucesor, el papa Benedicto XVI, en ocasión del Encuentro interreligioso de oración por la paz en Asís 2006, explicó que este evento busca la conversión de los corazones a la paz, y no expresar un sincretismo religioso, manifestando también que la religión, no puede ser sino anunciadora de paz, subrayando que a nadie le es licito el motivo de la diferencia religiosa como pretexto de una actitud belicosa ante otros seres humanos.​ Por su parte, el papa Francisco, en su primera exhortación apostólica, Evangelii Gaudium, se refirió al Evangelio y a la importancia del diálogo interreligioso.​ Asimismo, en otras oportunidades ha recordado en varios encuentros interreligiosos, que las religiones ayudan al mundo a encontrar la paz, no la guerra, por lo que nunca han de ser manipuladas para favorecer conflictos y enfrentamientos”[15].
En tal sentido se debe explicar, que la declaración Nostra aetate (en latín: Nuestro tiempo) constituye uno de los documentos señeros del Concilio Vaticano II, cuyo contenido trata sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, la que fue aprobada por 2221 votos contra 88, el 28 de octubre de 1965[16]. ​
“La declaración Nostra aetate debió las vicisitudes de su confección y aprobación a uno de los varios temas que trata: la actitud de la Iglesia católica ante los judíos, que dio resonancia mundial a este documento de gestación tan laboriosa, que llegó incluso a producir obstáculos dentro de la propia Aula conciliar.​ Se considera que estableció bases nuevas en las relaciones de los católicos con los judíos, los musulmanes, los budistas, los hindúes y demás creyentes de otras religiones no cristianas”[17]
Y con respecto al islam el documento destaca que cristianos y musulmanes creen en un mismo Dios y subraya lo que tienen en común: "La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno", esta declaración insta a olvidar las dificultades del pasado y a promover los valores comunes de la justicia social, la paz y la libertad: "Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres"[18].
Y a eso debemos añadir y recordar que fue el Papa Juan Pablo II[19], quien invitó a los representantes de las religiones mundiales para que testimoniaran unánimemente la paz, en un encuentro en 1986, y esto sirvió para dejar claro, sin que hubiera lugar a dudas, que la religión no puede ser sino anunciadora de paz; en este sentido a nadie le es lícito asumir el motivo de la diferencia religiosa como presupuesto o pretexto de una actitud belicosa hacia otros seres humanos.
Por otro lado, también se habló sobre el valor de la oración en la construcción de la paz, la que fue testimoniado por representantes de diversas tradiciones religiosas, que mostraron así que la oración no divide, sino que une y es un elemento determinante para una eficaz pedagogía de la paz.
“Cuando se reza unidos por la paz, es necesario que la plegaria se realice según los caminos distintos que son propios de las diversas religiones. Así se ha hecho desde 1986 y esta decisión sigue siendo válida actualmente”[20].
Y al mismo tiempo debemos acotar a esto las palabras del Papa Francisco en junio del 2015, cuando se dirigió a los seguidores católicos para hablarles de la importancia extrema de la tolerancia religiosa.
“Durante su discurso de una hora un sonriente Papa Francisco les dijo a los huéspedes del Vaticano que el Corán y las enseñanzas espirituales en este libro, son tan válidas como la Biblia”[21].
“Jesucristo, Mahoma, Jehová, Allah, estos son todos los nombres utilizados para describir una entidad que es claramente la misma en todo el mundo”[22].
Con esto estamos comprobando que sobre la base de la tolerancia, el respeto hacia nuestros semejantes, además del respeto hacia las distintas religiones que existen en el mundo podemos lograr la tan esperada paz, y la unidad que tanto se necesita para luchar en pro de los más débiles que ahora son los refugiados, los inmigrantes, los pobres, porque estamos viendo que el futuro de todos depende también del encuentro entre religiones y culturas, porque hoy la religión no es un problema sino parte de la solución para que disminuya la discriminación, la injusticia, el racismo, para integrar naciones y así poder unirnos en la diversidad en este mundo de hostilidad.
 
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Fundación Cultural Oriente

[1] Escritora, Periodista, Profesora e Investigadora Boliviana, miembro de la Asociación de Investigadores en Comunicación y Educación para el Desarrollo (AICED) La Paz-Bolivia.
[2]https://mundo.sputniknews.com “Los países más peligrosos para los turistas”; (17 de Noviembre de 2017).
[3] www.acnur.com “desplazamiento forzado a nivel mundial llegó a su punto más alto en décadas”; (19 de Junio de 2017).
[4] Ídem.
[8]cnnespañol.cnn.com “Exclusivo: Subasta de esclavos en el siglo XXI”; (14 de noviembre de 2017), ver más en: http://cnnespanol.cnn.com/video/cnnee-pkg-nima-elbagir-subasta-de-esclav...
[9] Directora general de la Unesco, Irina Bokova.
[10] Diálogo interreligioso consiste en la búsqueda de cooperación entre diferentes religiones (tanto las religiones abrahámicas —judaísmo, cristianismo e islam— como otras)
[11] Walberto Torrico, Profesor, Licenciado en Teología, Egresado de la carrera de pedagogía, Bachiller en filosofía; Miembro de la Sociedad Calixtina hace 17 años en Bolivia.
[12] Ídem.
[14] «Pontificio Consejo para el Diálogo Inter-religioso». Pontificios Consejos. Ciudad de Vaticano: Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 8 de febrero de 2013.
[15] Juan Pablo II (28 de junio de 1988). «Constitución apostólica Pastor Bonus». Ciudad de Vaticano: Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 8 de febrero de 2013.
[16] Concilio Vaticano II (1976). «Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas». Documentos del Vaticano II (31ª edición). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. pp. 611-618. ISBN 84-220-0010-5.
[17]Ídem.
[18] Concilio Vaticano II (28 de octubre de 1965). «Declaración Nostra aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas». Ciudad del Vaticano: Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 4 de octubre de 2013.
[19] Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral. Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado. Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años. Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina. El Santo Padre Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.
[22] Ídem.
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