El “apartheid” en Birmania (Myanmar) contra los musulmanes

El “apartheid” en Birmania (Myanmar) contra los musulmanes
Sdenka Saavedra Alfaro[1]
 
Birmania, país soberano del sudeste asiático, que después de muchísimos años de invasión británica, pudo ser un país independiente el 4 de enero de 1948[2]. Birmania fue gobernada por una dictadura militar que la arrastra hasta nuestros días, fruto de ello es que en 1989 el gobierno militar cambió el nombre del país por el de Unión de Myanmar que fue reconocido por la ONU[3] y por la Unión Europea[4]; aunque sea y haya sido rechazado por la mayoría del pueblo.
En la actualidad pese a existir un gobierno civil, ya que debemos recordar que Htin Kyan[5], fue elegido el primer Presidente civil desde 1962, en mayo de 2016[6], continúan numerosos enfrentamientos entre las minorías étnicas dentro del propio país y los habitantes aún viven en pobreza y represión; ya que los militares violan, esclavizan, torturan y matan impunemente, y según Amnistía Internacional[7] existen casos de asesinatos de aldeanos a golpes, puñaladas o disparos por parte de grupos de militares, los cuales también efectúan violaciones masivas a mujeres pertenecientes a las minorías étnicas como los Rohingya[8], la marginada minoría musulmana que se encuentra en un campo de refugiados en ese país.
De acuerdo al informe ISCI (Iniciativa Internacional para los crímenes de Estado) de la Universidad Queen Mary de Londres[9] y la ONU, en la actualidad los Rohinya se encuentran al borde del genocidio[10] y para Aung Sang Suu Kiy[11], premio nobel de la paz en 1991[12] y actual Consejera de Estado[13], la mimada por las organizaciones de derechos humanos cuando permanecía en detención domiciliaria por la junta militar, la minoría musulmana, sólo constituye un problema más de los muchos que tiene el país; pues nunca se ha pronunciado al respecto[14].
Debemos dar a conocer que, de las 134 etnias de Birmania, la de los Rohingya es la única que no es reconocida por el Estado[15]; ya que esta minoría ha vivido durante siglos en su territorio, en el año de 1982 una ley los convirtió en apátridas al afirmar que no son naturales del país, sino inmigrantes de lo que hoy es Bangladesh, por lo que son llamados Bengalíes y se les niega su propio nombre; incluso esta estigmatización cuenta incluso con el aval de historiadores y es manipulada para afirmar que la pretensión de estos musulmanes era apoderarse del país y por tanto había que tomar medidas preventivas[16].
A esto los líderes rohingyas han denunciado el “apartheid”[17] a que están siendo sometidos:
“Nosotros mismos y nuestros antepasados desde hace años hemos vivido aquí. Por eso somos tan ciudadanos de Birmania como los rakaines. Ahora con la excusa de elaborar un censo, el Gobierno quiere hacernos firmar un documento en el que se nos califica de bengalíes. Y a cambio, dicen, permitirán nuestra reubicación en los lugares en los que vivíamos antes de que estallase la violencia. Pero nos negamos a ello, porque podría suponer el principio de una repatriación forzosa.[...] Lo que está sucediendo es una limpieza étnica en toda regla, con la connivencia del Gobierno y el silencio de la comunidad internacional. Hay numerosos documentos que atestiguan la existencia de los rohinyás desde el siglo VIII”[18].
Pero la situación de los rohingya empeoró en el 2012 y desde ahí, ha sufrido el desplazamiento forzado de más de 140.000 personas en guetos vigilados; al menos 90.000 han huido a Malasia, otros tantos a Tailandia en barcos patera y se calcula que más de 300 murieron en actos violentos en Birmania.
“El gobierno de Birmania ha secundado esta política anti musulmana y ha recluido a más de 140 000 personas en el gueto de Aungmingalar, situado en el centro de la ciudad de Sittwe y en la docena de campos de desplazados internos en el Estado de Rakáin. Allí viven en condiciones infrahumanas y sin que nadie pueda entrar o salir de ellos sin el permiso de las autoridades. Sobreviven gracias a las raciones que reparte el Programa Mundial de Alimentos y al trabajo de diversas ONG internacionales, que han sufrido los ataques de los budistas extremistas”[19].
Como estamos comprobando la situación de la minoría musulmana en Birmania, los rohingya, viven en la actualidad un apartheid, ante los oídos sordos de la comunidad internacional; ya que carecen de libertad de movimientos, derecho a la educación y el trabajo, y dependen de la ayuda de agencias como el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, en un proceso que los exiliados en Tailandia han calificado de “Paquete de limpieza étnica” que según el ISCI, informe que mencionamos con anterioridad, que viene a sumarse a las denuncias de Human Rigths Watch, Amnistía Internacional[20]; este proceso genocida ha sido orquestado al más alto nivel del estado y está encabezado por funcionarios, monjes budistas y activistas de la sociedad civil.
“El ISCI se basa en los seis estadios que definen el genocidio según el experto argentino Daniel Feierstein: estigmatización (y deshumanización), acoso, violencia y terror, aislamiento y segregación, debilitamiento sistemático, aniquilación en masa y, finalmente, borrado de la historia colectiva. Los rohingya estarían ya en la cuarta fase, el del debilitamiento sistemático. No se sabe cuántos son exactamente los rohinya (1,1 millones o 1,3 millones), porque, por ejemplo, no se les expiden certificados de nacimiento, según el ISCI. Desde luego, no han tenido derecho al voto en estas elecciones”[21].
Y pese como lo dijimos, a la formación de un nuevo gobierno dirigido por civiles, la situación de derechos humanos no mejoró, más al contrario se incrementaron los actos de violencia y discriminación contra la perseguida minoría de rohingya; es más como lo estamos viendo se intensificó la intolerancia religiosa y el sentimiento anti musulmán; ya que día a día acrecientan los hechos de discriminación, así lo denuncia el último informe de Amnistía Internacional[22]
“Las fuerzas de seguridad fueron responsables de homicidios ilegítimos, disparos indiscriminados contra la población civil, violaciones y detenciones arbitrarias. Decenas de miles de personas se vieron desplazadas tras la destrucción de sus viviendas, y al menos 27.000 huyeron a Bangladesh. Esta respuesta supuso un castigo colectivo a toda la comunidad rohingya en el norte del estado de Rajine, y la conducta de las fuerzas de seguridad pudo haber constituido crimen de lesa humanidad. El gobierno negó tajantemente que las fuerzas de seguridad hubieran cometido violaciones de derechos humanos, y aunque en diciembre constituyó una comisión de investigación, ésta carecía de credibilidad, al estar presidida por un ex general del ejército y figurar entre sus integrantes el director general de la Policía” [23].
En otras palabras, estamos siendo testigos del terror y la brutalidad que en estos momentos vive la minoría musulmana en Birmania, los rohingya, propiciado por el líder budista de Myanmar, Ashin Wirathu, que se denominó a sí mismo el Bin Laden birmano[24] antes de que la revista Time lo bautizase en portada como “El rostro del terror budista” la religión mayoritaria del país.
Estamos comprobando cómo estos grupos budistas extremistas son los responsables de los ataques y violaciones, que con la ayuda del gobierno han hecho una verdadera labor de genocidio hacia esta minoría musulmana; pues los consideran inmigrantes ilegales, apátridas[25] que deben ser expulsados o detenidos en campos de concentración; así tenemos que los musulmanes de Birmania no están reconocidos por el gobierno y son desprovistos de todos sus derechos de ciudadanía; pues el gobierno birmano no reconoce a los musulmanes como minoría religiosa dentro de su territorio a pesar de su larga trayectoria histórica en Myanmar.
Existen violaciones del derecho internacional, de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario[26] entre ellos asesinatos extrajudiciales, violaciones, delitos de violencia sexual, trabajos forzados, detenciones arbitrarias, tortura, malos tratos y destrucción de viviendas hacia esta minoría musulmana en Myanmar o Birmania; sin embargo ni la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que urgió al Gobierno birmano a cesar los asaltos a los musulmanes rohingyas, y que ha denunciado la “limpieza étnica” que lanza el Ejército contra esta comunidad, considerada la minoría más oprimida del mundo, pueden contener este genocidio; pues la Oficina para los Derechos Humanos de Naciones Unidas dice que diariamente recibe informes sobre violaciones contra la minoría musulmana rohingya de Myanmar[27].
Sus derechos humanos están siendo ignorados por completo por los países dispuestos a apoyar al régimen en Birmania o a devolver a los refugiados que han huido de sus costas; ya que como estamos viendo ni países islámicos como el caso de Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes, o la propia Turquía, que están más preocupados en el petróleo de Siria y de Yemen, y que están aliados con el imperialismo y el sionismo, están cometiendo invasiones y asesinando a tanta gente inocente en estos momentos, sólo por ambiciones e intereses mundanos, como hacer caer al gobierno legítimo de Bashar Al Asad por ejemplo, que hasta ahora no se han pronunciado sobre la limpieza étnica, el genocidio barbárico que se lleva a cabo contra la minoría musulmana, los rohingya en Birmania.
Sin embargo, hay que señalar que la República Islámica de Irán es el único país que denunció oficialmente la masacre de los musulmanes de Birmania y solicitó al gobierno birmano el cese de los actos de genocidio, en total unos 232 diputados de la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Majlis)[28] en un comunicado, han condenado el genocidio contra la minoría musulmana de Myanmar (Birmania).[29]
“No toleraremos la matanza de los musulmanes en ningún lugar y esa es la postura unificada del mundo del Islam (…) nuestra petición al Gobierno de Myanmar es controlar la situación e impedir los crímenes contra los musulmanes”.
“Pedimos al Gobierno de Myanmar que controle la situación, proporcione las condiciones necesarias para la vida de los musulmanes y que resuelva el problema de su nacionalidad”[30].
Con todo esto, vemos el silencio también por parte del primer poder del estado, que son los medios de comunicación “los mass media” occidentales, que al respecto tampoco muestra como es de esperar la verdadera realidad que están atravesando; pues por el régimen que se vive, los medios de comunicación birmanos han evitado toda información sobre la masacre de la minoría musulmana, y al respecto el canciller iraní, Mohamad Yaval Zarif[31], denunció el “silencio mediático” y la negligencia de la comunidad internacional, sobre la miserable situación que viven los musulmanes rohigyas.
“Desafortunadamente las sombrías imágenes de los niños musulmanes rohingyas, muertos ahogados en las playas no ocupan los titulares de los medios de comunicación internacionales”.
Haciendo alusión a la fotografía trágica de Mohamad Shohayet, niño rohingya de poco más de un año de edad, muerto boca abajo sobre una ribera, cuando su familia intentaba escapar de la persecución, tortura y asesinato que el Gobierno birmano ejecuta contra esta etnia[32].
En definitiva, tendremos que presenciar muchas más imágenes de nuevos Aylan Kurdi, el bebé sirio que murió a principios de septiembre de 2016, después de que zozobrara el bote en el que viajaba de Turquía a Grecia junto a varios familiares o ver más fotografías de Mohamad Shohayet[33], el niño de rohingya, que los medios alternativos mostraron como Hispan tv[34], o Telesur; para humanizarnos más y poner fin a esta trágica crisis migratoria y humanitaria en que se encuentra el mundo, porque hasta ahora no hay soluciones al respecto.
¿Y la pregunta en cuestión en el caso de la minoría musulmana en Birmania, los rohingya, es que hasta cuándo va a durar esta campaña de aniquilación, de limpieza étnica, un verdadero genocidio sobre los musulmanes en Birmania?
O es como lo señala el filósofo francés Pierre Dorguetier[35]:
“Que detrás de estos crímenes hay una campaña dirigida contra los musulmanes en el interior del país budista. Hoy, las comunidades musulmanas pagan su fidelidad a sus tradiciones, igualmente pagan el precio geopolítico que los americanos hacen pagar a todo aquel que no siga sus consignas. La masacre de los musulmanes es un cociente de fidelidad solicitado a algunos líderes budistas, y esto no es un ataque contra el budismo, pero se sabe que el Dalai Lamas dirige estos movimientos (…) este hombre tiene nacionalidad americana y está en las manos de la CIA, (…) que fue al muro de las lamentaciones en Jerusalén y que ha encontrado en la entidad sionista una cosa notable, este es el falso buda que nos presentan y naturalmente los americanos piden cocientes de fidelidad. La masacre de los musulmanes es un cociente de fidelidad de estas gentes (…)”[36]
¡Usted será el que lo juzgue!, la respuesta la tiene Usted.
 
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[1] Escritora, Periodista, Profesora e Investigadora Boliviana, miembro de la Asociación de Investigadores en Comunicación y Educación para el Desarrollo (AICED) La Paz-Bolivia.
[5] www.elmundo.es “Htin Kyaw mano derecha de Suu Kyi, nuevo Presidente de Birmania”; (3 de Marzo de 2016).
[6] Ídem.
[8] www.lavanguardia.com “Birmania: a sangre y fuego contra la minoría musulmana”; (3/11/2016).
[11] Aung San Suu Kyi (en birmano: /àuɴ sʰáɴ sṵ tɕì/) (Rangún, Birmania, 19 de junio de 1945) es una política birmana. El 30 de marzo de 2016 asumió los Ministerios de Exteriores, Energía, Educación y la Oficina de la Presidencia. No pudo asumir la presidencia del gobierno a pesar de que el partido que lidera, Liga Nacional por la Democracia (LND), ganó las elecciones celebradas en noviembre de 2015, puesto que la constitución birmana, redactada por los militares que han controlado Birmania durante medio siglo, prohíbe ocupar el puesto a quienes tengan hijos con pasaporte extranjero y los de Suu Kyi tienen nacionalidad británica. Finalmente, el Parlamento -en el que el LND tiene mayoría absoluta- eligió como Presidente de Birmania a Htin Kyaw, amigo íntimo de Suu Kyi, y con cuatro de los ministerios más importantes del gobierno, Aung San Suu Kyi pasaría a gobernar en la sombra. Finalmente, luego de la formación del nuevo gobierno, Suu Kyi fue nombrada Consejera de Estado, además de Ministra de Relaciones Exteriores y Ministra de la Oficina de Presidencia.
[14] www.elpaís.com “Los Rohinya ¿Al borde del genocidio?; (9/11/2015).
[17] Fue el sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia, entonces parte de Sudáfrica, en vigor hasta 1992. Fue llamado así porque significa "separación" en afrikáans, (lengua germánica derivada del neerlandés hablada principalmente en Sudáfrica y Namibia). Básicamente, este sistema de segregación racial en Sudáfrica consistía en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como de estudio o de recreo, para los diferentes grupos raciales, en el poder exclusivo de la raza blanca para ejercer el voto y en la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros.
[19] Aldama Zigor; “El General azafrán”; (28 de diciembre de 2013), El País.
[23] Ídem.
[24] Ashin Wirathu (10 de julio de 1968, Kyaukse, departamento de Mandalay, Birmania) es un monje budista líder espiritual del movimiento antimusulmán en Birmania. Ha sido acusado de alentar la violencia contra la etnia musulmana rohingya del estado de Rakhine al noroeste del país, y contra los musulmanes en general a los que califica como «el enemigo». El semanario británico The Economist lo ha descrito como un «notorio chovinista» para quien «budismo es igual a nacionalismo excluyente», la revista norteamericana Time le ha dedicado su portada con el titular El rostro del terror budista y el diario español El País ha titulado El general azafrán el reportaje que trata de él. En la actualidad Wirathu es el abad del monasterio budista de Masoeyein, situado en la ciudad birmana de Mandalay y que alberga a 2.500 monjes.
[25] Según la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de las Naciones Unidas, firmada en Nueva York el 28 de septiembre de 1954, un apátrida es definido como: “Cualquier persona a la que ningún Estado considera destinataria de la aplicación de su legislación”
[27] www.hispantv.com “ONU: Musulmanes birmanos sufren a diario asesinatos y violaciones”; (16 de diciembre de 2016).
[29] www.hispantv.com “Irán: No toleraremos matanza de los musulmanes rohingyas”; (19 de enero de 2017).
[30] Ídem.
[31] Mohamad Yavad Zarif (n. Teherán, 1960) actual ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán y jefe de la delegación iraní de negociación en torno al programa nuclear de Irán. Entre 2002 y 2007, ejerció como representante de Irán ante la Organización de las Naciones Unidas, tras diez años como secretario del ministro de Exteriores para asuntos legales e internacionales.
[32] Ídem.
[35] Pierre Dortiguier, especialista en temas internacionales, desmitifica el budismo, acusó a Estados Unidos y el Dalai Lama (agente de la CIA) que es responsable de lejos y de préstamos para las masacres en Birmania. Pierre Dortiguier también acusa el silencio de la seudo agente del Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi del imperio.
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