Los Dones Divinos y la responsabilidad del hombre

Los Dones Divinos y la responsabilidad del hombre
Por: Husain Ansâriyân
 
  “Comed de lo lícito y de lo bueno que Dios os ha proveído y agradeced la Gracia de Dios, si es a Él solo a Quien servís”. [Corán: 16:114]
 
Dios, El Todopoderoso, en Su misericordia, amor y esmero, nos provee de talentos y nos hace dignos de usarlos. Entre todas las criaturas, incluso los ángeles, ninguna es plausible, capaz, ni está lista para recibir dichos talentos.
Los favores que Dios nos proporciona a través de nuestra vida, si los usamos de acuerdo a las Instrucciones Divinas, nos llevan a la perfección moral y nos aseguran la felicidad en esta vida y en la otra.
El Sagrado Corán nos exhorta sobre los Regalos y los Talentos Divinos, sobre los cuales los siguientes temas nos ayudarán a reflexionar:
La abundancia y la capacidad de bendiciones y talentos.
La forma de obtener las mercedes.
Deseo de las bendiciones
El agradecimiento por las mercedes.
Advertencia por ser ingrato con las bendiciones.
Infinidad de bendiciones.
Aquellos agradecidos por las bendiciones.
Lo malo de desperdiciar las bendiciones.
La tacañería y no gastar las bendiciones.
La desaparición de las bendiciones.
Cumplimiento de las bendiciones.
La recompensa por hacer buen uso de las bendiciones.
A medida que exploremos estos doce temas, será necesario prestar mucha atención a los versículos Coránicos; en ellos descubriremos conceptos y temas divinos y elevados.
Todo lo que está en los cielos y en la tierra ha sido creado para nuestro beneficio y está sujeto a nuestro servicio: El sol, la luna, los planetas y los seres del espacio, ya sean visibles o invisibles. Todo ello ha sido creado por Dios y está sujeto a nuestro servicio y para que lo aprovechemos.
Las montañas, los desiertos, los mares, las plantas, los jardines, las primaveras, los ríos, los animales y todas las criaturas en la tierra están a nuestro servicio de una manera o la otra y aseguran nuestra supervivencia y la continuidad de nuestras actividades.
Los muchos regalos de Dios nos rodean como un enamorado distraído o como una madre que amamanta a su hijo con amor, para asegurar el crecimiento y la guía de esta exaltada criatura y para llevar a este elevado ser a la búsqueda de la perfección.
Las bendiciones aparentes y ocultas al igual que los talentos están puestas en la mesa de la vida y en la naturaleza para que así podamos obtener lo que queramos en la vida. No hay ningún defecto en esta mesa. El Noble Corán lo confirma:
 “¿No veis que Dios ha sujetado a vuestro servicio lo que está en los cielos y en la tierra, y os ha colmado de Sus Gracias, visibles u ocultas? Pero hay algunos hombres que discuten de Dios sin tener ningún conocimiento ni dirección, ni Escritura luminosa”. [Corán: 31:20]
Cualquier tipo de esfuerzo positivo y de trabajo para ganarse la vida es indudablemente una manera de adorar y de servir a Dios el Todopoderoso. En muchos versículos del Corán, Dios ha ordenado a Sus siervos a renovar la tierra y encontrar formas de supervivencia permitidas por medio de la práctica del comercio y todos los medios de transacción permisibles. Les ha ordenado a que Le obedezcan y Le adoren, y a cambio, habrá recompensas en el Día de la Resurrección. Actividades como el negocio, la muzâra‘a (organización o compañía para ejercer la agricultura), la mushâraka (finanzas participativas), la mudaraba1, la industria; enseñar a otros diferentes artes como coser, teñir, secar telas o curtiembres al sol, criar pollos y ganado, y muchas otras actividades las cuales si son practicadas de acuerdo con los principios islámicos se convierten en maneras positivas de obtener bendiciones materiales. Si tratamos de ganarnos la vida por medio de estos medios legales, nos ganaremos el amor y la complacencia de Dios. Por el contrario, si nuestra forma de ganarnos la vida es por la vía ilegal, siendo adversa a los principios islámicos y a los valores humanos, seremos proclives a la furia de Dios. El Sagrado Corán así lo confirma:
 “Creyentes: no os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. Es diferente si comerciáis de común acuerdo...” [Corán: 4:29]
 “Hombres: ¡comed de los alimentos lícitos y buenos que hay en la tierra y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado”. [Corán: 2:168]
Lo que es legal en la Shari‘ah islámica y utilizado sin desperdicio, es permitido. La comida y la bebida, incluso si son permitidas, se convierten en ilícitas si son obtenidas de manera ilegal. En este caso, deberán ser devueltas a sus respectivos dueños.
Hacer uso de los talentos y las bendiciones Divinas como el alimento, la bebida y el vestido sin prestar atención al Dador, cómo fueron creadas o cómo aparecieron dichas bendiciones, qué factores se hallan detrás de los colores de esas bendiciones, sus sabores, sus olores; hacer uso de esas bendiciones sin pensar en la Fuente de ese pedazo de pan  o de tela, de las tierras cultivables, de las primaveras florecidas, de los ríos y de los árboles, y ser indiferente ante los millones de factores que se entretejen para preparar esas bendiciones para el beneficio de la continuidad de la vida y de la supervivencia, es admisible solamente en los animales y en la gente ignorante.
Los ‘Ulamâ (Doctos en la religión del Islam) y los hombres sabios ven todas las bendiciones ante sus manos con la visión de la razón  para tener en cuenta al Dador de todas sus bendiciones; así pues,  ellos obtienen la ventaja moral de tales bendiciones y la usan de la manera en que el Proveedor lo quería.
El Sagrado Corán es un libro de guía. Llama la atención  de la gente  hacia esos regalos y bendiciones diciendo:
 “¡Hombres! Recordad la gracia que Dios os ha dispensado. ¿Hay algún otro creador distinto de Dios que os provea del cielo y de la tierra el sustento? No hay más dios que Él.
¡Cómo podéis, pues, ser tan desviados!”[Corán: 35:3]
¡Sí! Todas las bendiciones Divinas  y sus beneficios llevan a la unicidad de la Verdad, lo cual es la evidencia real que lleva a la unicidad del Ser Sagrado  y a la manera sencilla de conocer al Creador Todopoderoso.
Algunas personas piensan que ser agradecido con las bendiciones se logra diciendo “Gracias a Dios”, “Alabado sea Dios”, o “Alabado sea Dios, el Señor de los Mundos”, después de haber hecho uso de ellas. No es razonable que dos o tres palabras que salen de nuestra boca puedan obtener la gracia real por todas las bendiciones materiales y morales.
El agradecimiento debe ser apropiado para el Dador y debe ir en armonía con la bendición. Esto no puede obtenerse excepto por una serie de dichos, hechos y sentimientos.
¿Sería agradecimiento hacia todas esas misericordias y bendiciones Divinas sólo decir “Alabado sea Dios” o “las gracias sean para Dios”? ¿Se puede llegar al agradecimiento sólo diciendo “Gracias a Dios” ante todas las bendiciones materiales? Pensemos en nuestros órganos: los ojos, las orejas, la lengua, las manos, las piernas, el corazón, las venas, los nervios y los huesos. Consideremos otras bendiciones materiales como el alimento, la bebida, las fragancias; las escenas hermosas de la naturaleza como las montañas, los valles, los bosques, los ríos, las primaveras, los mares, las diferentes frutas,  los granos, los vegetales, y millones de otras bendiciones que se consideran como herramientas y medios para mantener al hombre vivo.
¿Puede el hombre entonces ofrecer el real agradecimiento a Dios sólo diciendo “Gracias Dios”, en compensación por las bendiciones como el Islam, la fe, la guía, la custodia, la sabiduría, el conocimiento, la salud, la seguridad, la purificación, la satisfacción, la obediencia, el amor, la adoración entre otras?
Ar-Râgib al-Isfahâni dice en su libro “Al-Mufradât”, p. 65, que “el origen del agradecimiento viene de ´Ain shukra”1. Quiere decir de un ojo lleno de lágrimas o de una fuente llena de agua pura. Así que el significado del agradecimiento es que lo más recóndito del ser humano se llena del nombre de Dios y éste presta total atención a las bendiciones de Dios, a la forma en que las obtiene y a la forma en que las usa.
Por su lado, Jâÿa Nasiruddin at-Tusi, conocido como el maestro de los seres humanos y la onceava mente, dice acerca del hecho del agradecimiento mencionado por ‘Allâma al-Maÿlisi: “el agradecimiento es el mejor y el más exaltado de los actos”.
Debemos saber que el agradecimiento se compenetra con las bendiciones por medio de lo que se dice, de lo que se hace y de la intención. El agradecimiento depende de tres cosas:
La primera: Conocer al Benefactor y los aspectos de que es Merecedor, apreciar las bendiciones y tener que saber que todas ellas ya sean aparentes u ocultas vienen de Dios el Todopoderoso. El Benefactor real no es más que Dios el Exaltado y todos los medios entre el hombre y tales bendiciones y talentos son determinados por el designio de Dios.
La segunda cosa: la realidad del “Estado”. El estado en este sentido se refiere a ser sumiso y humilde ante el Benefactor y ser feliz y estar deleitado con las bendiciones. Debemos saber que todas las bendiciones son regalos Divinos de Dios el Todopoderoso a Sus siervos como evidencia de Su favor para con sus siervos. El signo de la realidad del Estado es que no debemos estar embelesados con las bendiciones materiales excepto de una manera que nos lleve más cerca de Dios.
La tercera cosa en cuanto a la gratitud es lo que se hace. Lo que se hace debe manifestarse en tres estados: el corazón, la lengua y los órganos. Lo que se hace en el corazón es la glorificación de Dios, Su alabanza, la reflexión ante Su creación, Sus acciones y Su misericordia, al igual que tener la determinación de hacer el bien a todas sus criaturas.
En cuanto a la lengua, se alcanza la gratitud por medio de palabras de agradecimiento, alabanza, glorificación a Dios, recomendación del bien y prohibición del mal.
En lo concerniente a los órganos, se deben usar para alabar a Dios, obedecerle y mantenerlos aparte de actos que Le desobedezcan.
De allí que el verdadero significado de la gratitud demuestra que la gratitud es uno de los aspectos de la perfección. Es tan pequeño que la gratitud aparece de una forma completa en todas las personas que han disfrutado de las bendiciones como dice el Sagrado Corán.
 “...pero pocos de Mis siervos son agradecidos”. [Corán: 34:13]
La gratitud hacia las bendiciones Divinas, de acuerdo al significado previo, es una obligación legal y lógica.
La gratitud hacia las bendiciones se hace real utilizando estas bendiciones en la forma que Dios ha determinado. De hecho, la adoración y servicio completo a Dios se adquieren por medio de una verdadera gratitud hacia las bendiciones.
 “Comed de lo lícito y bueno de que Dios os ha proveído. Y agradeced la Gracia de Dios, si es a Él solo a quien servís”. [Corán: 16:11]
 “...buscad pues en Dios el sustento. Servidle, dadle gracias. A Él seréis devueltos”. [Corán: 29:17]
Ser agradecido por las bendiciones se obtiene absteniéndose del pecado. La gratitud completa está en decir: “Alabado sea Dios, el Señor de los Mundos”.1
Estar agradecido por las bendiciones se demuestra en la adoración, en ser obediente, en ayudar a la gente, en hacer el bien y en abstenerse de los pecados y de las malas acciones.
Algunas personas piensan que los talentos Divinos y las bendiciones que tienen en sus manos son por su propio mérito y no piensan en el verdadero Benefactor ni reflexionan acerca de la fuente de dichos beneficios. Piensan que son los verdaderos dueños; entonces, se portan con esas bendiciones como quieren y permiten que sus tendencias, lujurias y deseos los guíen.
La gente de este tipo vive en la adversidad y en la ignorancia cuando usan esas bendiciones de una manera satánica, utilizándolas en lujurias inadmisibles. Peor aún, usan esas bendiciones para desviar a sus familias, a sus hijos, a sus familiares cercanos y a otras personas. Usan la bendición de sus órganos para apoyar a otros en la comisión de crímenes. Usan la bendición de la ciencia y el conocimiento para servir a los tiranos y a sus seguidores. Usan el talento de la elocuencia para desviar a la gente.
Esta clase de gente cambia la divinidad de las bendiciones en acciones feas y satánicas. Al hacer esto, avanzan poco a poco hacia el tormento eterno y la furia Divina, que aguardan por ellos y por sus seguidores.
 “¿No has visto a quienes cambian la Gracia de Dios por la incredulidad y alojan a su pueblo en la morada de la perdición?
En la gehena, en la que arderán... ¡Qué mala morada!” [Corán: 14:28-29]
Cuando observamos alguno de los muchos versículos coránicos, caemos en la cuenta de este significado inmediatamente. Dios nos ha proveído de bendiciones que no pueden contarse, no obstante la gente trata de enumerarlas. Dios dice:
 “Si se hicieran lápices de los árboles de la tierra, y si se añadieran al mar, luego de él, otros siete mares más, no se agotarían las palabras de Dios. Dios es Poderoso, Sabio”. [Corán: 31:27]
¡Ay hermanos! Debemos pensar con razonamiento en la creación de nuestra esencia y de nuestros órganos para encontrar la verdad; las bendiciones Divinas no pueden ser contadas ni numeradas.
El Sagrado Corán dice en cuanto a la creación del hombre:
 “Hemos creado al hombre de arcilla fina.
Luego, le colocamos como gota en un receptáculo firme.
Luego creamos de la gota un coágulo de sangre, del coágulo un embrión y del embrión huesos, que revestimos de carne. Luego, hicimos de él otra criatura. ¡Bendito sea Dios, el Mejor de los creadores!” [Corán: 23:12-14]
Así pues, el esperma cambia, pasando por diversas etapas, hasta convertirse en un ser humano perfecto con diferentes aspectos. Así que debemos pensar en los secretos de nuestro cuerpo y de nuestros órganos: las células del cuerpo, el sistema digestivo, las venas, la sangre, el sistema respiratorio, el cerebro, los nervios, los ojos, la nariz y todos los otros órganos y sus partes. Así, debemos comprender que las bendiciones de Dios, incluso en este cuerpo material limitado, no pueden ser contadas ni numeradas.
Los biólogos  y los fisiólogos afirman que si uno trata de contar las células de su cuerpo día y noche sin parar, y cada segundo uno cuente mil células, le tomaría trescientos millones de años contar todas las células de su cuerpo.
Los científicos y los expertos nos dicen que cuando el alimento se digiere en ese maravilloso laboratorio, el estómago, existen allí agentes químicos para trabajar, más numerosos que todas las sustancias que puedan prepararse en todos los laboratorios científicos. Los componentes químicos que se encuentran en este maravilloso laboratorio contienen más de un millón de átomos diferentes, y la mayoría de ellos son venenosos y mortales.1
Los científicos afirman que el corazón tiene el tamaño de un puño, pero tiene tanto poder que se contrae y se expande setenta veces cada minuto. En treinta años, repite la misma operación durante más de un millar de veces. Cada minuto bombea sangre a todas las partes del cuerpo por medio de las venas y las arterias, ¡así que irriga más de diez millones de células!2
Adicionemos a eso los átomos de oxígeno, hidrógeno, el suelo, las raíces y los troncos de los árboles, las flores y los frutos, y todas las cosas en los cielos y en la tierra que han sido creadas para servir al hombre... ¡y veamos si las bendiciones de Dios pueden ser contadas!
Si uno mira un puñado de tierra, ve que no es puro, sino que es una mezcla de muchos minerales y átomos diminutos; y esos minerales de átomos diminutos se convierten en inmensas rocas  dado diferentes influencias naturales. El suelo contiene muchas criaturas vivas; un puñado de tierra puede contener millones de criaturas microscópicas llamadas bacterias. Además de las bacterias, existen diferentes plantas e insectos en el suelo. Muchos de estos seres activos penetran el suelo y abren hoyuelos que permiten que la tierra respire y el aire entre hacia las raíces de los árboles y las plantas, lo cual les ayuda a crecer.
La habilidad del ser humano para consumir alimentos a través de la boca, los dientes, la lengua, las glándulas, la garganta, el esófago, el estómago, el duodeno, los intestinos –todas las actividades del sistema digestivo- es otra historia acerca de las bendiciones que Dios le ha otorgado al hombre.
Otro sistema muy importante es la filtración y la circulación de la sangre a través de las venas y las arterias para que esta se irrigue por todo el cuerpo humano. Igualmente lo es la estructura del corazón (las aurículas, los ventrículos), el contenido de la sangre (las células rojas y blancas), el color y la forma líquida de la sangre, la temperatura del cuerpo, la piel, el oído y sus estructuras, el ojo y sus partes, y muchos otros elementos que constituyen maravillosas historias y asombrosos secretos de las bendiciones Divinas.
Adicionalmente, si observamos el mundo exterior, la luz, el viento, el universo sideral, las estrellas y los planetas, encontramos muchos, muchos hechos maravillosos. Si podemos contar cada minuto trescientos planetas que podemos ver en el cielo, nos tomaría trescientos sesenta años contarlos, ya que el hombre, hasta ahora, ha descubierto, usando los más sofisticados telescopios, más de cien mil millones de estrellas. Es preferible entonces decir que contar las estrellas es imposible para el hombre. La expansión del espacio, que incluye todas estas estrellas y planetas, es tan grande y ancha que moverse de un lado a otro toma alrededor de quinientos mil años luz.
El sol y su sistema no son más que un pequeño átomo colgando del inmenso cielo. Se mueve a cuatrocientos kilómetros por segundo. Girar alrededor de su eje toma alrededor de dos millones de años.
El sistema del cielo, del mundo exterior, su influencia en la superficie y en el centro de la tierra a la vez que su influencia en las vidas y en las criaturas terrestres, especialmente en el hombre, no puede percibirse fácilmente. Cada gota de agua que consumimos contiene miles de elementos muy útiles para nosotros. En cada milímetro cúbico de sangre, se encuentran siete mil quinientas células blancas y cinco millones de células rojas.1
Aquí comprendemos la grandeza del Sagrado Corán, el Libro revelado muchos siglos atrás al luminoso corazón del Santo Profeta Muhammad (BP), el cual revela los hechos tal y como son. Entre esas realidades encontramos que las bendiciones de Dios nunca pueden contabilizarse.
 “Si os pusierais a contar las Gracias de Dios, no podríais enumerarlas. Dios es, en verdad, Indulgente, Misericordioso”. [Corán: 16:18]
Las personas que reconocen a Dios, al mundo, al hombre y el Día de la Resurrección, después de reflexionar sobre la creación y ver los hechos en el mundo de la realidad, escuchar la verdad de la boca de las criaturas y de las cosas existentes; que tratan de purificar su interior y su alma, adquieren moral, siguen el camino de la adoración y del servicio (a Dios), hacen el bien y son buenos con la gente, son personas verdaderamente agradecidas por las bendiciones y regalos de Dios. ¡Sí! Estas personas aprovechan de la mejor manera las bendiciones aparentes y ocultas y adquieren felicidad en esta vida y en la otra. Los líderes de la Caravana de los Seres Humanos en este Camino Divino son los Profetas (P) y los Infalibles Imames (P). Entonces, los creyentes, después de realizar sus oraciones, le piden a Dios que los mantenga en el camino recto por el cual estas nobles personas anduvieron.
 “Dirígenos por la Vía Recta, la Vía de los que Tú has agraciado, no de los que han incurrido en la ira, ni de los extraviados”. [Corán: 1:6-7]
Los Profetas (P) y los Infalibles Imames (P) han usado todas las bendiciones morales y materiales de una manera correcta, así se han acercado tanto a Dios y tienen posiciones tan altas en el más allá que ni las mentes humanas pueden percibir. Dios habla en el Sagrado Corán acerca de los méritos que adquieren aquellos que Le obedecen a Él y a Su Mensajero en todos los asuntos de esta vida; y ha prometido que esos creyentes estarán en la otra vida al lado de aquellos a quienes Él ha agraciado.
 “Quienes obedecen a Dios y al Enviado, están con los Profetas, los veraces, los testigos y los justos a los que Dios ha agraciado... ¡Qué buena compañía!” [Corán: 4:69]
Un derrochador, de acuerdo al Sagrado Corán, es alguien que usa su riqueza, su posición, sus lujos,  sus deseos y todas las bendiciones que Dios le da en una forma satánica y en el camino desviado, lo cual ni es razonable ni permisible.
Al hablar del trabajo y de los frutos del mismo y de cómo gastar la riqueza, Dios dice:
 “...comed de su fruto, si lo tienen, pero dad lo debido el día de la cosecha. Y no cometáis excesos, que Dios no ama a los inmoderados”. [Corán: 6:141]
Esto indica que lo que se da de la producción agrícola es para los pobres, según lo que Dios ha determinado; darle al necesitado, dar el Zakât, darle a aquellos cuyos corazones se sienten inclinados hacia el Islam; comprar esclavos y liberarlos, pagar las deudas de aquellos que no pueden cubrirlas y darle a los bondadosos lo que debe gastarse en el camino de Dios. No debemos ser tacaños con estos dineros ni tampoco debemos malgastarlos.
El Sagrado Corán dice de aquellos que usan sus riquezas, su posición y su poder  para la injusticia, la opresión y la agresión de aquellos que están atemorizados o que están bajo amenaza, para obtener su propio beneficio. Dios dice:
 “Por concupiscencia, os llegáis a los hombres en lugar de llegaros a las mujeres. ¡Si sois un pueblo inmoderado!” [Corán: 7:81]
El Sagrado Corán resalta la humildad y el buen fin de los creyentes que se someten a los Profetas (P) y a sus milagros, y por otro lado, advierte el estado de aquellos que se vuelven altivos, orgullosos y que se resisten ante las pruebas claras y las evidencias verdaderas, y quienes previenen a la gente de seguir el Camino Recto de Dios. Dios dice al respecto:
 “Cumplimos la promesa que les hicimos. Y les salvamos, al igual que a otros a quienes Nosotros quisimos salvar, mientras que hicimos perecer a los inmoderados”. [Corán: 21: 9].
A través de un dicho de un sencillo e iletrado campesino, puedo percibir lo malo de la tacañería, de dejar la cantidad más grande de bendiciones para uno y no dársela a aquellos que la merecen.
Cierta vez fui a una villa a predicar. Después de la prédica, apareció un hombre en cuyo rostro se notaban los signos del trabajo duro y del cansancio. Me dijo:
 “Supongamos que un hombre generoso le da a alguien un pedazo de tierra arable y algunas semillas para sembrar. Cuando viene la estación de la cosecha, aquel hombre generoso se le acerca al campesino a quien le ha dado la tierra, semillas y una fuente de agua. Le dice: “todo lo que obtengas de aquel plantío es para ti. No quiero nada de ti excepto una pequeña porción para darle a algunas personas que yo mismo escogeré’. Si el humilde campesino se rehúsa a pagar aquella pequeña porción de la tierra que se le ha dado generosamente, eso sería la imprudencia y la bajeza más grandes. El generoso hombre tendría todo el derecho de enojarse con el campesino y castigarlo”.
Luego agregó: “Cuando digo “el generoso”, me refiero a Dios el Todopoderoso, Quien nos ha dado la tierra arable, los ríos, las lluvias abundantes, la luz del sol, la luna, el viento y otros recursos por medio de los cuales podemos sembrar lo que queramos. En efecto, Dios nos ha dado todo esto libremente y nos ha ordenado dar el Zakât, el Jums1 y la caridad que debe hacerse con los necesitados. Si no pagamos estas deudas y nos volvemos tacaños, el Generosísimo está en todo Su derecho de enojarse con nosotros y castigarnos por nuestro crimen e imprudencia”.
El Sagrado Corán menciona lo siguiente al respecto:
 “Que no crean quienes se muestran avaros del favor recibido de Dios que eso es bueno para ellos. Al contrario, es malo. El Día de la Resurrección llevarán a modo de collar el objeto de su avaricia. La herencia de los cielos y de la tierra pertenece a Dios. Dios está bien informado de lo que hacéis”. [Corán: 3:180]
Se entiende en los claros versículos coránicos 17:83, 28:76-79, 89:17-20 y 92:8-10 que las razones detrás de la desaparición de las bendiciones, así como la pérdida de la riqueza, la vida miserable, la pobreza y la crueldad, son:
Ser desagradecido por las bendiciones, pasar por inadvertido a Dios y olvidar al Dador, ser orgulloso frente a las órdenes Divinas y resistirse al Decreto Divino, la Shari‘ah, la Profecía y el Imamato. Estos conceptos pueden comprenderse desde el siguiente versículo coránico:
 “Cuando agraciamos al hombre, este se desvía y se aleja. Pero, si sufre un mal, se desespera”. [Corán: 17: 83]
Se comprende desde la sura 28:76-83 que las razones que llevan a la desaparición de las bendiciones son: soberbia con las bendiciones, estar muy apegado al dinero y a las riquezas, ser indiferente frente a la otra vida, no gastar el dinero en las personas que lo necesitan, ser avaro, no pagar el Zakât, usar las bendiciones para la corrupción y para llevar a la gente a ella, ser orgulloso y altivo con la gente o tener otro mal comportamiento que disguste. Las bendiciones también desaparecen cuando uno piensa que ha recibido las bendiciones dada su habilidad y su propio mérito.
Se entiende en los versículos de la Sura Al Faÿr (89) que dentro de las razones detrás de la desaparición de las bendiciones están el hecho de no ser atento con los huérfanos, no ayudar a los pobres y a los necesitados, abusar de la herencia de los débiles y ser ambicioso con el dinero.
Dentro de otras razones encontramos el hecho de no pagar el Zakât, no usar el dinero en el camino de Dios y pensar que se puede negociar con dineros y riquezas sin la ayuda de Dios, y consecuentemente, no creer en el Día del Juicio. Dios dice:
 “En cambio, a quien es avaro, cree bastarse a sí mismo. Y desmienten lo más bello. Les facilitaremos el acceso a la mayor adversidad”. [Corán: 92:8-10]
Se dice en una narración mencionada por Tabari, Za‘labi, Wâhidi, Qurtubi, Abu As-Sa‘ud, Fajr Ar-Râzi, Ibn Kazir Shâmi, Nishâburi, Suyuti y âlusi en sus tafsires; también en los libros de Balâdhiri, Ibn Qutayba, Ibn Zulâq, Ibn ‘Asâkir, Ibn Azir, Ibn Abi Al-Hadid, Ibn Jilikân, Ibn Haÿar e Ibn Sabbâg; en los libros de hadiz de Shâfi‘i, Ahmad Ibn Hanbal, Ibn Mâÿa, Tirmidhi, Nisâ’i, Dulâbi, Muhibuddin Tabari, Dhahabi, Muttaqi Hindi, Ibn Hamza Damashqi, Taÿuddin Manâwi y libros de teología1 y por el juez Abu Bakr Baqlâni, el juez ‘Abdur-Rahman Îiÿi, Seyid Sharif ÿurÿâni, Baydâwi, Shamshuddin Isfahâni, Taftâzâni y Qushÿi, que el Profeta de Dios (BP), con el fin de guiar a la gente, de mantener la religión, seguir el Corán y orientar a la gente a la felicidad en esta vida y en la otra, designó a un Imam (P) para todos los musulmanes en el Valle del Gadir Jum el día 18 de Tul Hiyya2. Era Amir-ul Mu’minin3 ‘Alí Ibn Abu Talib (P). El Profeta (PB) lo designó califa, Walí y líder de la Umma después de él. Por eso, Dios anunció la perfección de la religión, el cumplimiento del favor, y escogió al Islam como la religión y la ley hasta el Día de la Resurrección.
 “...Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia en vosotros y me satisface que sea el Islam vuestra religión”. [Corán: 5:3]
Aceptar la custodia y el liderazgo del Imam Alí (P) y obedecerle en los asuntos de la religión, la vida y la otra vida, significa la perfección de la religión y el cumplimiento del favor de Dios.
En cuanto a la limpieza, la pureza y el estado luminoso que viene después del Uudu, se narra el Imam Rizâ (P):
“El Uudu ha sido ordenado como prerrequisito para que el musulmán esté puro cuando esté frente a Dios el Todopoderoso, suplicando y siguiendo Sus órdenes. Debe [el musulmán] estar libre de toda impureza, además, el Uudu quita la pereza y el desánimo y purifica el corazón para que esté listo para dirigirse al Todopoderoso”.
Esos son también los efectos morales del Gusl y el Taiammum, ya que ellos vienen bajo el título de “pureza”. Tal es la pureza que pertenece al círculo de las Órdenes Divinas. Este estado le es meritorio a cualquiera que realice el Uudu, Gusl o Taiammum para hacer sus oraciones y adorar a Dios. El Sagrado Corán dice que el favor de Dios se perfecciona y se completa en aquella persona que cumpla con esos rituales. Al final, el versículo que habla sobre la pureza  y la oración dice:
 “...Dios no quiere imponeros ninguna carga, sino purificaros y completar Su gracia en vosotros. Quizás así seáis agradecidos”. [Corán: 5:6]
Se entiende desde éste versículo que el cumplimiento del favor Divino sobre el hombre se da cuando este está interesado en los temas morales, sigue las Órdenes Divinas y actúa bajo creencias reales y buenas maneras.
El Sagrado Corán enfatiza en la recompensa del Paraíso y la felicidad eterna para los hombres y las mujeres que tienen sus corazones llenos de fe, las almas limpias de vicios, los cuerpos ocupados en buenas acciones, las lenguas que anuncian la Verdad, la riqueza moviéndose en el círculo de la generosidad y la libertad y los pies caminando hacia el servicio de la gente. El Corán también confirma que la recompensa de aquellos creyentes que hacen el bien nunca será en vano. Declara igualmente que la promesa de Dios es verdadera, y que Él nunca reniega de lo que ha prometido. Este Sagrado Libro muestra los tipos de recompensa para aquellos creyentes que hacen el bien usando expresiones como: gran recompensa, honorable recompensa, recompensa ininterrumpida y bella recompensa. Dios ha dicho:
“Dios ha prometido a quienes creen y obren bien perdón y una magnífica recompensa”. [Corán: 5:9]
 “En cambio, quienes sean pacientes y obren bien, obtendrán perdón y una honorable recompensa”. [Corán: 11:11]
 “A quien haga a Dios un préstamo generoso, Él le devolverá el doble y le recompensará generosamente”. [Corán: 57:11]
 “Quienes crean y obren bien recibirán una recompensa ininterrumpida”. [Corán: 41:8]
 “...si obedecéis, Dios os dará una bella recompensa”. [Corán: 48:16]
Si la bendición del corazón se usa en el círculo de la fe y la creencia, la bendición de la mente se usa en el camino del pensamiento para descubrir los hechos reales, la bendición de los órganos es utilizada en el camino de las buenas obras, la bendición de la posición y la riqueza se utiliza en resolver los problemas de la gente, si el hombre usa todas estas bendiciones en la vía de la obediencia, la adoración, el servicio y las buenas obras, y en la vía de conservar la piedad y la castidad, entonces él, además de obtener la felicidad en esta vida, obtendrá cinco tipos de recompensa en la otra vida. Usar las bendiciones Divinas de una buena manera no es difícil ni arduo. En efecto, cada hombre y cada mujer pueden seguir el buen camino para que no haya cortinas ni obstáculos entre ellos y el Creador, y así puedan obtener el placer de la cercanía y de encontrarse con Dios.
El Profeta (BP) y los Imames Infalibles (P), siendo agradecidos por las bendiciones Divinas y usando tales bendiciones en su manera correcta, han traspasado todas los velos oscuros y brillantes hasta que no haya nada entre ellos y su Señor, excepto que ellos son criaturas y siervos de Dios el Todopoderoso.
El Shaij Abu Ÿa‘far Muhammad Ibn ‘Uzmân Ibn Sa‘id narró que uno de los Infalibles Imames (P) dijo: “Tus signos y posiciones, los cuales no pueden ser anulados en ningún lugar ni en ninguna época, son la manera en la cual Tú eres reconocido por aquellos que pueden ver. No hay diferencia entre Tú y ellos excepto en que ellos son Tus siervos y Tus criaturas”.1
Debe notarse que las bendiciones Divinas no forman una cortina u obstáculo entre el hombre y su Creador, sino que los comportamientos desviados y los métodos satánicos del hombre que usa estos talentos y bendiciones de una mala manera sí lo forman. Si usamos las bendiciones correctamente, como Dios lo ha Ordenado, dichas bendiciones nos llevarán más cerca de Dios.
Los Profetas (P) y los Infalibles Imames (P) hicieron uso de las diferentes bendiciones morales y materiales. Tenían hijos y esposas. Poseían casas para habitar. Se ganaban la vida criando ganado, cultivando, negociando, etc. Al mismo tiempo, no había obstáculo entre ellos y Dios.
Si el espíritu de obediencia y  adoración se halla dentro del hombre, el estado de sumisión y servicio se arraiga en él, su corazón se llena de la luz del conocimiento y su alma se llena de la luz de las buenas obras , muy seguramente el hombre hará uso de todas las herramientas y recursos materiales para que sea llevado a una posición moral; no obstante, si alguien pierde el espíritu de la obediencia y la adoración, no sabrá como usar las bendiciones Divinas de la mejor manera, y ante más bendiciones, se tornará más orgulloso, más altivo y más agresivo.
Según palabras del Imam Alí (P) en el Du‘a Kumail, es razonable decir que el corazón se vuelva un centro del monoteísmo y una casa de adoración, que la lengua sólo emita el Nombre de Dios, el interior esté lleno de amor, la intención sea sincera y real y la conciencia esté sometida al Señor de los Mundos. ¿Quién podría estar así entre la gente del infierno en el Día de la Resurrección? El Imam Alí dice:
 “¿Cómo podría sostener yo, ¡ay, mi Señor, mi Dios y mi Protector! Que sometes al fuego del infierno a los rostros que cayeron prosternados ante Tu grandeza, a las lenguas que profirieron Tu Unicidad (diciendo “no hay divinidad sino Dios”) sinceramente y Te agradecieron elogiosamente, a los corazones que reconocieron Tu Divinidad con veracidad, y a las mentes que adquirieron tanto conocimiento de Ti hasta que se tornaron verdaderamente humildes y a las extremidades que frecuentaron los lugares de Tu adoración con obediencia, implorando con sumisión Tu indulgencia? No debe ser esta la opinión sobre Ti ni cuanto nos ha sido dado de  Tu indulgencia, ay Generosísimo!1
Las bendiciones que son utilizadas para obedecer y servir a Dios y hacer el bien a Su gente harán que un sol de felicidad ascienda el Día de la Resurrección y tomará  los bienhechores al Paraíso y a la bendición eterna.
Terminamos esta parte llamando la atención en dos hechos:
1. Se entiende de los versículos anteriormente expuestos que la adoración, obediencia y servicio a la gente se refieren al reconocimiento del Dador y Sus bendiciones y utilizar las bendiciones como Dios ha ordenado y por Su complacencia.
2. El pecado, la desobediencia, el politeísmo, la incredulidad, la agresión, la depravación y el adulterio, se refieren a ser desatento con el Dador, siendo arrogante con las bendiciones alejándose de Dios y utilizando Sus bendiciones en el camino de las tendencias prohibidas e inadmisibles y en la lujuria.

 

1 Asociación comercial por medio de la cual una persona invierte cierto capital a un agente que negocia con este y comparte con el inversionista una porción preacordada de las ganancias.
1 El vocablo ‘Ain en árabe significa ojo o fuente. Shukr quiere decir agradecimiento.
1 Al-Kâfi, Vol. 2 p. 78.
1 “The Secret of Creating Man” (Raz Aafarineshe Insan), p. 145.
2 “The Ways of Knowing Allah” (Rahe Khudashinasi), p. 318
Science and Life (Elm wa Zendegi), p. 134-135.
1 Treasures of Science (Ganyinehay Danesh), p. 927.
1 El Jums equivale a un quinto de las ganancias anuales que se dan a la descendencia del Profeta (P), y que se utilizan para la caridad.
1 Ver Al-Gadir de ‘Allâma Amini, Vol. 1, p. 6-8.
2 Dhul-Hiÿÿa es el doceavo mes del calendario islámico.
3 Amir-ul Mu’minin significa el Príncipe de los creyentes.
Ablución ritual requerida para ciertos actos religiosos islámicos.
Wasâil Ash-Shi‘a, Vol. 1, p. 257.
Gusl es un baño obligatorio requerido después de ciertos actos o hechos naturales del ser humano.
1 Mafâtih al-Ÿinân, por el Shaij ‘Abbâs Qummi. Du‘a (invocación o súplica) para todos los días del mes de Raÿab.
1 Mafâtih al-Ÿinân por el Shaij ‘Abbâs al-Qummi, Du‘a Kumail.
Extraído del libro El arrepentimiento, la cuna de la Misericordia
Editorial Elhame Shargh
Todos derechos reservados.
Se permite copiar citando la referencia.
Fundación Cultural Oriente

 


1 Asociación comercial por medio de la cual una persona invierte cierto capital a un agente que negocia con este y comparte con el inversionista una porción preacordada de las ganancias.
1 El vocablo ‘Ain en árabe significa ojo o fuente. Shukr quiere decir agradecimiento.
1 Al-Kâfi, Vol. 2 p. 78.
1 “The Secret of Creating Man” (Raz Aafarineshe Insan), p. 145.
2 “The Ways of Knowing Allah” (Rahe Khudashinasi), p. 318
[1] Science and Life (Elm wa Zendegi), p. 134-135.
1 Treasures of Science (Ganyinehay Danesh), p. 927.
1 El Jums equivale a un quinto de las ganancias anuales que se dan a la descendencia del Profeta (P), y que se utilizan para la caridad.
1 Ver Al-Gadir de ‘Allâma Amini, Vol. 1, p. 6-8.
2 Dhul-Hiÿÿa es el doceavo mes del calendario islámico.
3 Amir-ul Mu’minin significa el Príncipe de los creyentes.
[2] Ablución ritual requerida para ciertos actos religiosos islámicos.
[3] Wasâil Ash-Shi‘a, Vol. 1, p. 257.
[4] Gusl es un baño obligatorio requerido después de ciertos actos o hechos naturales del ser humano.
1 Mafâtih al-Ÿinân, por el Shaij ‘Abbâs Qummi. Du‘a (invocación o súplica) para todos los días del mes de Raÿab.
1 Mafâtih al-Ÿinân por el Shaij ‘Abbâs al-Qummi, Du‘a Kumail.
Los Dones Divinos y la responsabilidad del hombre.jpg
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