El hombre perfecto y el hombre imperfecto (desde el punto de vista islámico)

El hombre perfecto y el hombre imperfecto
desde el punto de vista islámico
Por: Profesor Ayatula Murtada Mutahhari
 
“Y cuando su Señor probó a Abraham con ciertas órdenes. Al cumplirlas, dijo: Haré de ti guía para los hombres. Dijo (Abraham): ¿Y de mi descendencia? Dijo (Dios): Mi alianza no incluye a los impíos”.(2:124)
La cuestión del hombre perfecto es de preocupación principal para el Islam. El Islam lo ve como un individuo ejemplar, experto y elevado. Al igual que otros seres o entes, también el hombre tiene sus grados de perfección. Hay seres humanos perfectos y seres humanos imperfectos. Los hay saludables e íntegros físicamente y también otros incapacitados, lisiados. Desde el punto de vista de la salud los seres humanos se ubican en dos categorías: el perfecto en cuanto a su buena salud, como así también el sano, aunque imperfecto. Todos los musulmanes necesitan reconocer el ser humano perfecto o ejemplar desde el punto de vista islámico porque el mismo puede ser un modelo y un ejemplo para ellos. El objetivo del Islam es educar a los seres humanos para que se perfeccionen y es nuestro deseo obtener la perfección a través de las enseñanzas del Islam. Por lo tanto, necesitamos reconocer al hombre o ser humano perfecto, sus dimensiones espirituales y mentales. Necesitamos conocer las características, las propiedades especiales de un hombre perfecto. Debemos conocer esto con el objeto de ser capaces de edificar nuestra persona y a la comunidad sobre ese modelo. No podemos ser completa y consumadamente perfectos a menos que aprendamos a reconocer al ser humano modelo del Islam. En otras palabras, no podemos ser siquiera un hombre relativamente perfecto a los ojos del Islam sin tal comprensión.
MEDIOS PARA RECONOCER A UN HOMBRE PERFECTO DESDE UN PUNTO DE VISTA ISLÁMICO
Hay dos métodos en el Islam para reconocer un hombre perfecto. El primero consiste en encontrar cómo ha definido al hombre perfecto el Corán, en primer lugar, y las tradiciones (dichos, enseñanzas y conductas del Profeta (BPD) y los Imames Inmaculados (P) de su descendencia), en segundo lugar. Aunque el Sagrado Corán y las tradiciones no usan los términos “hombre perfecto”, se ocupan sin embargo del musulmán perfecto o del creyente perfecto. De todos modos, es realmente cierto que un musulmán perfecto es quien ha obtenido la perfección por medio de la fe. Debemos ver cómo el Sublime Corán y la tradición han definido las características de un hombre perfecto y qué perfil proveyeron del mismo. Tanto el Corán como la Sunnah (tradición) dan amplias ilustraciones al respecto.
El segundo camino para reconocer al hombre perfecto no pasa por citas coránicas o de la tradición. Más bien consiste en un reconocimiento directo y objetivo de los individuos que surgieron y se desarrollaron como está ordenado por el Islam y el Corán, quienes son arquetipos reales y objetivos de los seres humanos islámicos perfectos. El hombre perfecto islámico no es precisamente un idealista, un ser subjetivo e imaginario que no ha adquirido nunca existencia concreta. Los seres humanos perfectos, en distintos grados, toman realidad externa.
El Profeta (BPD) es un modelo de hombre islámico perfecto. ‘Alî (P) es otro de tales ejemplos. Conocer a Alî (P) es conocer al hombre islámico perfecto. Sin embargo, este reconocimiento de ‘Alî (P) no significa rastrear su linaje familiar, ni siquiera conocer la fecha de su nacimiento o la fecha de su martirio, o las guerras en las que combatió contra los paganos. El conocimiento de tales fechas no significa conocer a ‘Alî (P), el hombre perfecto. El reconocimiento de la personalidad de ‘Alî (P) es lo que importa, no el de su persona. En el grado en que reconozcamos la consumada personalidad de ‘Alî (P) habremos reconocido al hombre perfecto del Islam, y en la medida en que designemos al hombre perfecto del Islam como nuestro Imam o líder, en la acción, no en las palabras, e intentemos desarrollarnos nosotros mismos de acuerdo a las normas del modelo, en el mismo grado seremos los “shi‘as” o seguidores de este hombre perfecto. Como leemos en el libro “Lumah, bab al-waqf”,  shi‘ah significa aquel que sigue a ‘Alî (P). Esto significa que no se puede ser shiita solamente en las palabras, ni solamente como expresión de amor o entusiasmo, sino que se debe serlo por medio de la acción, “siguiendo”, “acompañando”, que es lo que significa realmente la palabra shi‘ah. Significa caminar o marchar detrás y junto a él. Así, son shi‘as sólo quienes siguen a ‘Alî (P).
La cuestión del hombre perfecto no es una cuestión simplemente filosófica o científica. Si no reconocemos al hombre perfecto del Islam a través de lo que dice el Sagrado Corán (y las tradiciones) y como se desarrolla y expresa en este libro sagrado, no seremos capaces de seguir el sendero que ha marcado para nosotros el Islam con el objeto de ser una comunidad musulmana completa y consumada. Por lo tanto nos corresponde a nosotros reconocer al noble, supremo y perfecto hombre del Islam.
DIFERENCIA ENTRE LOS TERMINOS “KAMAL” (PERFECCIÓN) Y “TAMAM” (ACABAMIENTO O COMPLETITUD)
La cuestión planteada es: ¿qué significa realmente “kamal” o perfección? ¿Cuál es el significado de hombre perfecto? El idioma árabe tiene dos palabras muy cercanas en su significado pero que no significan lo mismo, y usa como antónimo una sola palabra para ambas. El idioma persa no tiene ni siquiera ambos términos, sino que usa uno sólo para significar ambas cosas. Esas dos palabras árabes son “kamal” y “tamam” (perfección y completitud). El antónimo para ambas es “naqis”, que significa “imperfecto”. Estos dos términos aparecen juntos en un versículo coránico que dice: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión, y he completado Mi merced para con vosotros” (5:3). El versículo sagrado no dice “He completado vuestra religión”, ni dice “he perfeccionado Mi merced para con vosotros”. Las autoridades en exégesis del Corán afirman que de haberse usado las últimas expresiones serían gramaticalmente incorrectas, pero, ¿cuál es la diferencia entre estas palabras? No podemos emprender nuestro estudio a menos que detallemos primero la diferencia de significado de ambas palabras. El término “tamam” (completitud o acabamiento) se usa con respecto a causas cuyos componentes o elementos formativos esenciales están disponibles, provistos. Esto indica que la falta de alguna parte esencial representa una deficiencia o falencia para la formación de lo que se persigue. Por ejemplo, una mezquita requiere una sala, la que a su vez requiere paredes, ventanas, cielo raso, vidrios y otra serie de cosas, sin las cuales el edificio no está en disposición para su uso. Cuando se cubren todos los requerimientos, se dice que el edificio está “tamam” o completo. Usamos el término “naqis” para describir la condición opuesta a completo. Sin embargo, cuando una cosa está “tamam” o completa, pero puede ser mejorada en distintos grados, tenemos entonces “kamal” o perfección en distintos niveles. Sin esta perfección o “kamal” el objeto está de todas maneras completo, lo cual significa que no sufre deficiencias o falencias. “Kamal” o perfección se expresa en términos verticales y “tamam” o completitud en términos horizontales. Cuando un objeto alcanza su última extensión horizontalmente, se dice que está completo. Y cuando un objeto asciende verticalmente, se dice que el objeto ha ganado perfección. Cuando decimos que el intelecto de alguien ha madurado o ganado perfección, ello implica que la persona ya disponía del beneficio de la razón o intelecto pero ha alcanzado un nivel o grado mayor de perfección o “kamal”. Así, tenemos por un lado el hombre que es completo pero incompleto horizontalmente, es decir, tiene distintos grados de falencias. Por otro lado tenemos el hombre completo que se puede elevar a distintos grados de perfección hasta alcanzar el límite máximo, un límite que no puede ser sobrepasado, denominándose entonces como “el hombre más perfecto”.
EL SIGNIFICADO DEL HOMBRE PERFECTO
No se encuentran rastros de la expresión “el hombre perfecto” (Al-Insánu Al-Kámil) en la literatura islámica hasta el siglo VII de la H. Hoy día esta expresión es también usada abundantemente en Europa. Sin embargo, originalmente fue usada en el Islam. La persona que usó por primera vez el término “Insanu-l-kamil” (el hombre perfecto) en el Islam fue el conocido místico Muhyiddín Ibn Arabi de Andalucía. El es el padre del misticismo islámico, lo cual significa que todos los místicos que hemos tenido en todos los pueblos islámicos, incluyendo los místicos persas, han pertenecido desde el siglo VII H. a la escuela mística de Muhyiddín.  Moulavi es uno de tales discípulos de la escuela de Muhyiddín. A pesar de su elevada categoría como místico,  Moulavi no llega a tanto en comparación con Muhyiddín desde el punto de vista del misticismo. Muhyiddín era un árabe descendiente de Hatim Tay de Andalucía. Todos los viajes de Muhyiddín fueron hechos a países islámicos. Murió en Sham (Siria), y su tumba está en Damasco. Es llamado “Shami” (“damasquino”) como un tributo a su lugar de entierro. Sadruddin Kunawi, discípulo de Muhyiddín, es considerado como el 'aref (místico) más grande después de su maestro. El hecho que el misticismo islámico se haya desarrollado como ciencia, una ciencia altamente compleja, se debe a los esfuerzos de Muhyiddín, y al empeño en su expansión de Sadruddin Kunawi, nativo de Konya en Turquía, e hijastro de Muhyiddín.  Moulavi fue contemporáneo de Kunawi. Este último era el Imam de una mezquita en la que acostumbraba a conducir la ceremonia de la oración y  Moulavi iba regularmente a las mismas. Las ideas de Muhyiddín fueron transmitidas a  Moulavi vía Sadruddin.
Una de las cuestiones planteadas por Muhyiddín es la del hombre perfecto. Una de las investigaciones hechas por el renombrado Mahmud Shabistari, autor del libro más excelente y sin par, “Culshan-e-Raz”, se ocupaba del hombre perfecto. Respondió a la cuestión desde el punto de vista místico, y advertimos entonces que el primer hombre que alguna vez discutió la cuestión del hombre perfecto lo ha hecho desde un punto de vista místico. También otros se han ocupado de la cuestión del hombre perfecto, desde sus propias posiciones y puntos de vista. De todos modos, deseamos ver cómo considera el Sagrado Corán al hombre perfecto. Comenzaremos entonces un estudio del hombre completo y del deficiente o incompleto, y gradualmente pasaremos a otras fases o estadios de la materia.
INSUFICIENCIAS FÍSICAS Y MENTALES
Tenemos personas que son saludables y completas y otras que son deficientes e incompletas. La salud y la imperfección o defecto, se refieren a veces al aspecto corporal del hombre. Sin duda algunos hombres son sanos, saludables, mientras que otros son enfermos, discapacitados, lisiados, etc. Estas condiciones, sin embargo, se refieren al hombre como persona. ¿Alguna vez se pararon a pensar que las aflicciones como la ceguera, el ser lisiado, la fealdad, etc., no las consideramos insuficiencia desde el punto de vista de los atributos de la excelencia o perfección (espiritual)? Por ejemplo, el filósofo griego Sócrates, que se dice tenía categoría de profeta, era uno de los hombres más feos del mundo, y nadie considera la fealdad como una imperfección humana. Pensemos en el Dr. Abul-Ala Moarri y en Ta Ha Husein, quienes eran ciegos, y veremos que nadie considera la ceguera como una deficiencia en su personalidad ya que los defectos eran físicos. Las observaciones hechas indican que el hombre tiene dos aspectos: el aspecto personal y el aspecto de la personalidad. Que tiene un cuerpo y un alma, que tiene un físico y un pensamiento. Cuerpo y alma son dos cosas distintas y son considerados por separado. Es un error pensar, como hacen algunos, que la mente del hombre es una función implícita de su cuerpo.
El alma o mente del hombre puede estar enferma mientras que su físico está sano. Esta es una cuestión que ha dado lugar a discusiones. En opinión de quienes niegan la preeminencia y originalidad del alma y consideran todas las propiedades espirituales como una resultante directa del sistema nervioso del ser humano, el alma no tiene ninguna entidad propia, porque todo está sujeto y depende del cuerpo. Esas personas, que piensan así, sostienen que un alma enferma significa un cuerpo enfermo y que la enfermedad mental o espiritual en realidad es una enfermedad física.
Afortunadamente sin embargo, hoy día, se ha establecido que se puede ser absolutamente sano físicamente en todos los sentidos y no obstante ser al mismo tiempo mentalmente enfermo. Por ejemplo, uno puede, en palabras de los modernistas, tener “complejos mentales”. La ciencia considera como “enfermas” a personas físicamente óptimas con complejos mentales. Significa ello que hay insuficiencias en el mecanismo mental de tales pacientes, los cuales no tienen ninguna deficiencia en su estructura física. Tales pacientes, por ende, no pueden ser tratados o curados a través del tratamiento de sus órganos corporales. En otras palabras, el curso a seguir para curar a tales pacientes no reside en los medicamentos para el cuerpo.
Por ejemplo, tomemos un hombre que sufre del complejo mental de vanidad. Hoy día es un hecho conocido que la vanidad es realmente una enfermedad, una real perturbación mental y espiritual. Pero, ¿se puede tener o conseguir en cualquier parte de la tierra una droga o medicina que cure la vanidad? ¿Puede una persona altanera y vanidosa convertirse en humilde tomando una píldora? ¿Puede un hombre cruel convertirse en un individuo misericordioso y amable aplicándole una inyección? ¡No! Hay una cura para tales enfermedades, pero se encuentra en otro lado.
A veces incluso las enfermedades físicas son curadas por medio de un enfoque psicológico del caso, así como enfermedades mentales son curadas a través de tratamientos físicos. Una enfermedad física se cura por medio de una serie de sugestiones e inspiraciones y ayudas espirituales. Esto, que es una cosa extraña y maravillosa, es una prueba positiva de que el hombre es en realidad un ser compuesto de alma y cuerpo, que el alma es independiente del cuerpo y que no está sujeta absolutamente al mismo, así como que tampoco el cuerpo está sujeto absolutamente al alma. Ambos interactúan, se afectan el uno al otro y, como dicen los filósofos, cada uno cumple su papel independientemente del otro. Esto es una prueba de que el mecanismo mental del hombre es independiente.
Es necesario hacer estas consideraciones del hombre íntegro y defectuoso como un preludio al estudio de los puntos esenciales que conciernen al hombre perfecto. Queda así claro que la salud, la integridad, como así también las carencias o deficiencias, como se propone en este estudio, no se refieren al cuerpo. No se busca hacer ningún tipo de discurso médico. No apunta a probar que una persona que supera un chequeo físico es sana en un 100%. No es esta nuestra preocupación. En resumen, no nos ocupamos del cuerpo.
Por lo tanto tenemos que el hombre puede estar enfermo mentalmente en forma real. El Sagrado Corán lo admite cuando leemos: “Mientras que a los enfermos del corazón les aumenta la mancha (la enfermedad)...“ (9:125). El corazón del que habla el Corán no es el órgano físico, para la cura del cual uno va a ver a un especialista. Se trata del alma o espíritu humano. Dice también el Sagrado Corán: “Hacemos descender (revelamos), por medio del Corán, lo que es curación y misericordia para los creyentes...“ (17:82). Claramente, el Corán constituye curación y misericordia para aquellos que creen.
El sublime ‘Alî (P) dijo: “La pobreza es una de las aflicciones y penalidades. Peor que la pobreza es la enfermedad corporal y peor que las enfermedades corporales son las aflicciones (del corazón)”.
Uno de los objetivos del Corán es construir hombres sanos, saludables. No podemos esperar ser hombres perfectos a menos que reconozcamos primero nuestro grado de salud como así también nuestras carencias y defectos.
EMPOBRECIMIENTO MENTAL Y ESPIRITUAL
Veamos de manera resumida las raíces del marchitamiento mental o espiritual. Desde el punto de vista psicológico, las privaciones provocan enfermedades mentales. El sentimiento de carencia o escasez genera complejos mentales en las personas. Freud ha enfatizado ese punto, particularmente respecto a las cuestiones sexuales. El sentimiento de venganza es otro factor que crea coacción mental. ¿Por qué el hombre quiere vengarse del mal que se le ha hecho?
Una persona celosa desea que otras personas pierdan los atractivos ganados. No piensa en obtenerlos ella. Una persona sana puede llegar a sentir envidia pero no celos. Un espíritu sano intenta mejorar y superarse. Quien desea para otros la privación y la carencia es un enfermo. El sentimiento de celos puede ser tan intenso en un hombre como para infligirle a él mismo penalidades con el objeto de que otro también las sufra.
UN EJEMPLO DE CELOS
El siguiente relato es citado en algunos textos de historia islámica. Durante el reinado de cierto Califa un hombre rico se proveyó de un esclavo. Lo trató como a su hijo, haciendo derroches de amabilidad y proveyéndole de las mejores ropas, comidas y otras cosas. El esclavo advirtió que su amo estaba constantemente preocupado y pensativo, pero no le preguntó nada. Finalmente, una noche, el rico amo reveló su aflicción al esclavo y le dijo que deseaba liberarlo y darle una gran suma de dinero a condición de que hiciera una cosa para él. El esclavo estuvo de acuerdo. El hombre rico le hizo prometer que haría exactamente lo que le decía, lo cual aceptó el esclavo. Entonces el amo le dijo que lo decapitase en un lugar y momento determinado.
El esclavo objetó el pedido, pero el amo le recordó la promesa. Así, a medianoche, el amo despertó al esclavo, lo proveyó con un cuchillo afilado y fueron a la azotea de la casa de un vecino. Se tendió hacia abajo, le dio al esclavo un bolsón de dinero y le dijo: “Decapítame y luego vete a donde quieras”. El esclavo quería saber la razón. El hombre rico le dijo que despreciaba mucho a su vecino porque, como rival en lo comercial, tenía mejor suerte que él y lo había superado. Y había pensado que degollándose en la azotea de su vecino, éste sería acusado y condenado por su muerte, destruyéndolo así. El esclavo dijo: “Un hombre tan estúpido como usted merece morir”. Por lo tanto lo mató, recogió el bolsón y se fue.
La noticia sobre lo sucedido se desparramó por todos lados. El vecino fue detenido. Pero todos decían que éste no lo habría matado en su propia azotea por más que lo hubiera querido asesinar. La cuestión se volvió un misterio. La conciencia del esclavo estaba intranquila. Fue a las autoridades y les relató toda la historia admitiendo que lo había matado por su propio pedido porque los celos le habían hecho insoportable la vida. Cuando se conocieron los hechos, tanto el vecino como el esclavo fueron liberados. Por lo que vemos, el hombre puede ser afligido por los celos como una terrible enfermedad. Dice el Generoso Corán: ”...bendecidos serán los hombres que la han mantenido pura (al alma) y perdidos estarán los que la han corrompido” (91:9-10). Así, el programa y plan inicial del Corán es la purificación del alma, purgando el espíritu de malestares, complejos, ambigüedades, desasosiegos y perversiones.
EL HOMBRE METAMORFOSEADO
¿Qué significa el término hombre metamorfoseado? Hemos escuchado que entre los antiguos hubo pueblos que cometieron pecados en tal grado que fueron maldecidos por el profeta de su tiempo y, como resultado, fueron metamorfoseados o cambiados, convirtiéndose en animales. Tal cambio o transmutación se llama “masskh”. Veamos que significa. ¿Se metamorfosean realmente los seres humanos en animales? Entrando más en detalle, hay algo que es cierto y es que si el hombre no se metamorfosea físicamente en algún otro objeto, digamos, en un animal, su alma puede ciertamente cambiar mucho convirtiéndose en animal a través del proceso de metempsicosis. El hombre es capaz de convertirse en una criatura sucia parecida a la cual no se puede encontrar nada en el mundo. El Corán habla de tales hombres diciendo que: “Son como rebaños. No, aún más extraviados...” (7:179).
¿Es posible que un hombre pueda cambiar mentalmente convirtiéndose en un animal? Efectivamente sí, porque la personalidad del hombre depende de sus atributos éticos y morales. Por lo tanto, si los atributos éticos y morales del hombre así como su conducta son como los de una bestia, se puede decir con seguridad que él ha emprendido una metamorfosis o metempsicosis, es decir, su alma ha transmigrado verdaderamente pasando a ser la de una bestia.
El cuerpo de un cerdo corresponde a su alma. Si las cualidades y atributos de un hombre son totalmente las del cerdo, entonces su humanidad ha sufrido un cambio y ha sido reemplazada, ciertamente, por las características de un cerdo y se lo considera como tal en la tierra y en el cielo.
Por lo tanto, un hombre imperfecto, un hombre con carencia de nobles atributos, puede caer al nivel de un ser metamorfoseado. Argumentos como estos raramente se discuten y posiblemente algunos los consideren en un sentido figurado, pero en realidad son ciertos como tales.
Un musulmán que cumplía la peregrinación en compañía del Imam Zain Al-Abidín (P), relató lo siguiente: “Cuando cumplíamos los rituales de Arafat (un montículo cercano a La Meca) durante nuestra peregrinación, quedé sorprendido por la gran cantidad de fieles que asistían al acto. Le conté al Imam Zain Al-Abidin mi impresión y él me dijo: ‘¡Mucho más ruido que peregrinos!’”. (Sanar, vol. 24, pág. 124).
Continuó el narrador: “No sé qué hizo el Imam, o qué poder de percepción me confirió, ni qué luz encendió en mi corazón y visión, porque cuando me dijo: ‘¡Mira ahora!’, percibí una gran horda de animales vagando en torno del Valle de Arafat. Me pareció un verdadero zoológico visitado por unas pocas personas. Me dijo el Imam entonces: ‘Ahora ya ves: ¡Esta es la esencia, el corazón y la verdad de la cuestión!’”. Esto es un hecho conocido para los iniciados en los secretos del espíritu y del corazón.
Quienes no quieren creer en una luz cuando la ven, están en un error. Existen, aún en nuestros días personas que pueden comprender la realidad de los hombres.
Un ser humano que no piensa en otra cosa más que en comer, dormir, los placeres sexuales, etc., no tiene más que el alma de un asno. Tal persona está realmente metamorfoseada en el corazón. Ha perdido los atributos humanos y ha reemplazado las verdaderas cualidades humanas por características y conductas bestiales. En la sura “La Noticia” leemos: ”...día en que se tocará la trompeta y acudiréis en masa (seréis resucitados)... los montes, puestos en marcha, serán espejismos (parecerá como si se movieran)” (78:18-20)
Los líderes religiosos nos han advertido a menudo que solamente un grupo de seres humanos serán resucitados con su forma. Otros grupos serán resucitados en la forma de hormigas, monos, escorpiones, víboras, etc. ¿Por qué? ¿Convierte Dios a las personas en tales criaturas sin motivo? ¡No! Quien no hace en este mundo otra cosa más que morder o picar a otro es resucitado como un escorpión. Quienes realizan tareas simplemente repetitivas como un mono, será resucitado en el otro mundo como tal. Quien actúa y se comporta como un perro mientras está en la Tierra, seguramente será resucitado en la forma de perro. Como se dice: “El ser humano será resucitados de acuerdo a sus intenciones” (Musnad, de Ahmad, vol. 2, pág. 392). El Día de la Resurrección la gente será resucitada de acuerdo a sus reales deseos, intenciones, propósitos, cualidades, características, etc.... ¿Qué somos en esta vida? ¿Qué aspiramos a ser? ¿Qué cosas queremos? ¿Nuestros deseos son humanos o bestiales? Cualquiera de esas cosas que busquemos o seamos, bajo esa forma seremos resucitados...
(ver la continuación en archivo pdf)
 
Fuente: El Hombre Perfecto Desde la visión del Islam y otros pensamientos;
Editorial Elhame Shargh
Todos derechos reservados.
Se permite copiar citando la referencia.
Fundación Cultural Oriente
El hombre perfecto y el hombre imperfecto (desde el punto de vista islámico).jpg
Bajar el archivo PDF: 
Tema: