El Doceavo Imam (Mahdi (P)), Su Ocultación y Manifestación

El Doceavo Imam (Mahdi (P)), Su Ocultación y Manifestación

La manifestación de un Reformador mundial al final de los tiempos

Por Aiatul·lah Ya'far Subhânî

Traducción del árabe: Shaij Feisal Morhell

 

La manifestación de un hombre de la familia del Mensaje, con el propósito de establecer un gobierno de justicia mundial en el futuro de la historia de la humanidad -ello cuando el mundo se encuentre colmado de injusticia  e iniquidad-, conforma una de las creencias categóricas de todos los musulmanes, y la generalidad de los mismos está de acuerdo al respecto, y así también hay hadices que fueron transmitidos con relación a ello que alcanzan el grado de tawâtur. Según los cálculos de los investigadores, el número de las narraciones a este respecto alcanza las 657, entre las cuales nos contentamos con mencionar una sola transmitida por el sabio sunnita Ahmad Ibn Hanbal:

Dijo el Profeta (BP): “Aunque no quedara del mundo más que un solo día, Dios alargaría ese día hasta que surja un hombre de mi descendencia que lo llenará de justicia y equidad, así como habrá sido llenado de injusticia e iniquidad”.[i]

Según esto, el levantamiento y manifestación de un hombre de la familia del Profeta al final de los tiempos es algo en lo que están de acuerdo todos los musulmanes, tanto shiítas como sunnitas.

El Reformador mundial es el Imam Al-Mahdî.

Las narraciones islámicas de las dos tendencias que han enunciado las  particularidades de este Reformador mundial, se detallan de la siguiente manera:

1-     Que es de la Gente de la Casa del Profeta (Ahl-ul Bait). 389 narraciones.

2-     Que es de entre los descendientes de Amîr Al-Mu’minîn ’Alî (P). 214 narraciones.

3-     Que es de entre los descendientes de Fátima Az-Zahrâ (P). 192 narraciones.

4-     Que es el noveno descendiente de Al-Husain (P). 148 narraciones.

5-     Que es de la descendencia del Imam Zain Al-Âbidîn (P). 185 narraciones.

6-     Que es de la descendencia del Imam Al-Hasan Al-‘Askarî (P). 146 narraciones.

7-     Que es el doceavo Imam de Ahl-ul Bait (P). 136 narraciones.

8-     Narraciones que anuncian su nacimiento. 214 narraciones.

9-     Que su vida será muy prolongada. 318.

10-Que su ocultación será prolongada. 91 narraciones.

11-Que cuando él surja el Islam adquirirá carácter mundial. 27 narraciones.

12-Que colmará la tierra de justicia y equidad. 132 narraciones.

 

Según estas narraciones, la existencia de tal Reformador mundial en el futuro de la humanidad, es, desde la perspectiva de las narraciones islámicas, un asunto categórico sobre el cual no es factible la duda.

Aquello que es objeto de discrepancia es si ya ha nacido y si ahora mismo se encuentra con vida, o si es que vendrá en el futuro. La shî‘ah y un grupo de investigadores sunnitas, son partidarios de la primera opción, y sostienen que ese Imam nació en el año 255 de la hégira lunar y ahora mismo se encuentra con vida, pero un grupo de sunnitas sostiene que él nacerá en el futuro.

Desde que los shiítas creemos que él nació en el 255 HL y se encuentra vivo aún, vemos necesario recordar los siguientes puntos acerca de la ocultación y larga vida del Imam, en la medida de este ensayo.

El Imam Al-Mahdî es el Walî de Dios, que se encuentra oculto de las miradas.

Desde el punto de vista del Sagrado Corán, los awliiâ’ de Dios son de dos tipos, un walî manifiesto, que es conocido por las personas, y un walî oculto a las miradas que las personas no pueden ver, a pesar de que se encuentra entre ellos y está enterado de sus asuntos.

En la sura Al-Kahf, se hace referencia a los tipos de walî. Uno es Mûsâ Ibn ‘Imrân y el otro su ocasional compañero en su travesía marítima y terrestre, que es conocido con el nombre de Al-Jidr. Este walî divino era de una forma tal que ni siquiera Moisés le conocía, y tan sólo mediante la orientación de Dios fue que le reconoció y se benefició de su conocimiento. Así como dice el Sagrado Corán:

فَوَجَدَا عَبْداً مِنْ عِبَادِنَآ ءَاتَيْنَاهُ رَحْمَةً مِنْ عِندِنَا وَعَلَّمْنَاهُ مِن لَّدُنَّا عِلْماً * قَالَ لَهُ مُوسَى هَلْ أَتَّبِعُكَ عَلَى أَن تُعَلِّمَنِ مِمَّا عُلِّمْتَ رُشْداً

«Y encontró a uno de nuestros siervos a quien le concedimos una misericordia de nuestra parte y le enseñamos de nuestra parte un conocimiento * Le dijo Moisés: ¿Acaso puedo seguirte de forma que me enseñes de lo que se te ha enseñado y es motivo de rectitud?» (Al-Kahf; 18: 65-66)

Luego el Sagrado Corán explica algunos de los asuntos benéficos y provechosos que llevaba a cabo ese walî de Dios, de lo cual queda completamente en claro que la gente no le conocía pero que se beneficiaban de sus bendiciones.[ii]

El Imam de la Época -que Dios apresure su noble manifestación- también es como el compañero de Moisés (P), un walî no conocido que al mismo tiempo es origen de acciones benéficas para la comunidad. En este caso, la ocultación del Imam no equivale a la separación del Imam respecto de la comunidad, sino que él -así como nos lo afirman las narraciones de los inmaculados, con ellos sea la paz- es como el sol que se encuentra detrás de las nubes, al cual no alcanzan las miradas, pero que la gente de la tierra se beneficia de su luz.[iii]

Además de ello, a lo largo de la historia, ha habido un número de personas probas y excelentes que han merecido acceder a la presencia del Imam, beneficiándose de su persona, y de esa manera también otros se beneficiaron de la bendición de su existencia.

Los delegados del Imam Al-Mahdî.

El método usual entre los hombres ha sido y es que el dirigente y líder lleve a cabo algunos asuntos sin intermediarios y que otros asuntos se concreten a través de sus representantes. Es cierto que hay diferentes causas que ocasionan la ocultación del Imam de la Época -que Dios apresure su noble manifestación-, y que la humanidad no tiene acceso directo a su persona, pero afortunadamente, la vía de beneficiarse de sus representantes que son esos mismos faqihes justos y temerosos de Dios, no se encuentra cerrada. Los grandes fuqahâ’ y muytahidîn, son sus representantes en los asuntos de la ley islámica y de gobierno, y la administración de la sociedad islámica durante la época de la ocultación ha sido delegada a ellos. Por supuesto, el hecho de vernos privados de todos los efectos existenciales del Imam se debe a condiciones especiales que hacen que su ocultación sea inevitable.

La ocultación de algunos de los profetas y santos de Dios en las comunidades anteriores.

La causa de la ocultación del Imam de la Época -que Dios apresure su noble manifestación-, conforma uno de los secretos divinos, si bien es posible que nosotros podamos inferir la esencia del mismo. La ocultación temporal de los líderes divinos respecto a la gente, también tuvo lugar en las comunidades anteriores al Islam. Mûsâ Ibn ‘Imrân (P) se ocultó de su pueblo por un período de cuarenta días, y permaneció en el miqât o lugar de encuentro con su Señor (Al-A‘râf; 7: 142). Jesús (P) a causa de la voluntad divina se ocultó de su pueblo y los enemigos no pudieron asesinarle (An-Nisâ’; 4: 158). El Profeta Jonás (P) se ocultó de su pueblo por un tiempo (Ver: sura As-Saffât). Básicamente, cada vez que un asunto es establecido por la transmisión mutawâtir pero que la persona no puede entender completamente, no debe poner ello en duda o negarlo, puesto que en ese caso serían objeto de cuestión gran parte de las normas de las leyes divinas que constituyen asuntos categóricos y exigencias de la religión islámica. La ocultación del Imam de la Época -que Dios apresure su noble manifestación-, no es una excepción a esa regla, y no estar informado del secreto o secretos reales de ello, no nos concede el derecho de dudar o negar. Al mismo tiempo, debemos decir que se puede entender el secreto de la ocultación a un grado acorde a la capacidad del razonamiento humano.

Esta última Prueba (Huyyah) inmaculada y divina, ha sido reservada para concretar trascendentes propósitos (como lo es el hecho de expandir la justicia general y enarbolar el estandarte de la unicidad divina en el mundo), y esos propósitos necesitan tiempo, florecimiento del intelecto y el saber humano, y preparación espiritual de la humanidad, de forma que el mundo esté capacitado para recibir el cortejo de ese Imam y Reformador mundial, ese cortejo de justicia, libertad y paz. Es natural que, en el caso de que el Imam se manifestase entre la gente antes de que estuvieran dadas las condiciones, tendría el destino de las anteriores Pruebas de Dios en la Tierra (esto es, el martirio), y cerraría los ojos al mundo antes de concretarse esos trascendentes propósitos. Las narraciones también han señalado esa filosofía. El Imam Al-Bâqir (P) expresó: “El Restaurador –que Dios apresure su noble manifestación- tendrá una ocultación antes de su manifestación”. El narrador preguntó la razón y el Imam expresó: “Para impedir que sea asesinado”[iv].Además de ello, en algunas narraciones se ha planteado la cuestión de probar y depurar a las personas, en el sentido que la gente durante la época de la ocultación será objeto del examen divino, y se medirán sus niveles de perseverancia en la fe y la creencia.[v]

La existencia del Imam Inmaculado conforma una bondad divina tanto durante su presencia como durante su ocultación.

Los argumentos teológicos, consideran que la existencia del Imam inmaculado en la sociedad representa una de las grandes bondades divinas, lo que constituye un factor de guía para la gente. Es natural que, si la gente se dirige hacia la aceptación de esa manifestación de la bondad divina, se beneficiará de todos los efectos y bendiciones de su existencia, y en caso contrario se verá privada de aprovecharse completamente del Imam, y el causante de la privación sería la misma gente, no Dios ni el Imam.[vi]...(ver la continuación en archivo pdf)

 

 

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[i]Musnad Ahmad Ibn Hanbal, t.1, p.99, y t.3, p.17 y 70.

[ii]Al-Kahf; 18: 71-82.

[iii]Kamâl Ad-Dîn, del Shaij As-Sadûq, capítulo 5, hadiz 4, p.485.

[iv]Kamâl Ad-Dîn, del Shaij As-Sadûq, p. 481, capítulo nº 44, hadices 8, 9 y 10.

[v]Al-Maylisî, Bihâr Al-Anwâr, t.52, pp.102, 113 y 114.

[vi]El Muhaqqiq At-Tûsî en su libro Tayrîd Al-I‘tiqâd (capítulo del Imamato) señala este argumento con las siguientes expresiones:

“Su existencia es una bondad divina, y su accionar es otra, y el hecho de que no se encuentre (manifiesto) se origina de nosotros”. P.363.

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